El montante que a lo largo de 2019 cobrarán los canarios que perciben algún tipo de pensión contributiva superará por primera vez los 4.000 millones de euros. Una cuantía récord que obedece a la revalorización de las pagas y a los mayores ingresos de los nuevos jubilados en comparación con los que recibían quienes se retiraban del mercado laboral en décadas anteriores. Hoy las carreras son más largas y mejor remuneradas, de ahí que quien se jubila cobra una pensión que, por lo general, es más alta que la que recibían sus padres o abuelos. La nómina de las pensiones contributivas que se pagan en la Comunidad Autónoma equivale ya, también por primera vez en la historia, al 20% de los sueldos de los asalariados de las Islas y al 9% del Producto Interior Bruto (PIB) regional. Dos indicadores que evidencian hasta qué punto ha crecido el peso de las pensiones públicas en la economía del Archipiélago y hasta qué punto pueden afectar los cambios que se introduzcan en el sistema de la Seguridad Social a la renta de los ciudadanos y los hogares, y con esta, al consumo y la economía misma.

Las prestaciones contributivas, en las que están incluidas las pensiones por incapacidad permanente, por viudedad, por orfandad, en favor de familiares y de jubilación (que son la mayor parte), suponen en Canarias un desembolso mensual de unos 292,5 millones de euros. Si este importe se mantiene estable en los meses que quedan por delante (en realidad lo normal sería que siguiera incrementándose progresivamente), la nómina anual de los pensionistas de las Islas en 2019 será de prácticamente 4.100 millones (exactamente 4.095 millones de euros, ya que hay que sumar 12 pagas mensuales y dos extraordinarias). Hay que puntualizar que esta cantidad no incluye las prestaciones no contributivas, que son las que se pagan a quienes o bien no cotizaron nunca a la Seguridad Social o bien lo hicieron por un tiempo insuficiente para ganarse el derecho a cobrar una prestación contributiva. Si se incluye en el cálculo este tipo de ayuda, a esos 4.095 millones de euros habría que añadir unos 245 millones más.

La estadística oficial de la Seguridad Social pone de manifiesto la intensidad con que está creciendo el gasto en pensiones, y Canarias no es una excepción. En el conjunto del país sube un 5%, y en el caso del Archipiélago el incremento en abril fue incluso mayor, de un 8,4% en relación con abril del año pasado. Este aumento de la nómina en la Comunidad Autónoma se debe al alza de la pensión media, que hoy llega a 905,68 euros mensuales. Aunque es cierto que esta cantidad sigue siendo una de las más bajas del país (en regiones como Asturias, por ejemplo, alcanza los 1.166 euros al mes), no es menos cierto que también supone un sensible crecimiento. Si se echa la vista atrás, en 2014 la pensión media en Canarias apenas superaba los 800 euros, y en 2017 seguía por debajo de los 850. De hecho, entre abril de 2018 y abril de este año, la media de las prestaciones contributivas que se pagan en el Archipiélago se ha incrementado en 47 euros, justamente en 46,91 euros. Una subida de cerca de un 5,5% en solo un año, cuando hasta este momento el aumento venía siendo mucho más modesto.

La razón está en las revalorizaciones aprobadas para este año 2019 y 2018, que en este último caso no llegó a los bolsillos de los pensionistas hasta la segunda mitad, con lo que, en conjunto, ambas medidas se notan más claramente en las estadísticas oficiales.

Hay que recordar que estas últimas subidas de las pensiones tuvieron su origen en las calles. Decenas de miles de personas se movilizaron durante meses a lo largo y ancho de España para exigir al Gobierno que entonces presidía Mariano Rajoy que aumentara las prestaciones en función del Índice de Precios de Consumo (IPC), que venía creciendo más de lo que lo hacían sus pagas, especialmente bajas en el caso de Canarias. Con la negociación de los presupuestos generales del Estado de 2018 como telón de fondo, el Ejecutivo de Rajoy aceptó las peticiones de Ciudadanos y el Partido Nacionalista Vasco a cambio de que estos apoyaran las cuentas elaboradas por Cristóbal Montoro.

De esta forma se suspendió la revalorización anual del 0,25%, que se había establecido bajo el yugo de la crisis económica, y se aprobaron subidas generales del 1,6% y hasta del 3% para las pensiones más bajas. Este aumento de las pagas, que permitió a los pensionistas recuperar algo del poder adquisitivo perdido durante la crisis, se cobró a partir de julio del año pasado. Un respiro para los bolsillos de los jubilados.

Aunque Pedro Sánchez no logró sacar adelante sus presupuestos para el actual ejercicio tras llegar a Moncloa, sí fue capaz de aprobar una revalorización de las pensiones parecida a la que Ciudadanos y el PNV arrancaron in extremis a Rajoy y Montoro: una subida general del 1,6% revisable en función del IPC y otra del 3% para las pensiones mínimas, a las que se suman los incrementos aprobados también para las viudas. Esto y el cada vez mayor importe de la paga media explican el alza de la nómina el último año.