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Empleo

Trabajar cuatro días a la semana, ¿una opción viable?

Crece el debate sobre una semana laboral reducida - Sus defensores creen que mejoraría la productividad

La semana laboral reducida cobra fuerza en países anglosajones.

La semana laboral reducida cobra fuerza en países anglosajones. Shutterstock

El debate lleva un tiempo en el ámbito laboral. Una semana laboral de cuatro días, sin reducción de salarios pero con un día más libre, ¿serviría para mejorar la productividad y favorecer la conciliación? Existen muchas variables alrededor de una hipótesis tan compleja, pero lo cierto es que en una época, la actual, en la que la transformación digital de la economía se está viendo acompañada de un nuevo contexto social en que se demanda más tiempo libre, esta cuestión empieza a asomar periódicamente en el panel económico mundial.

En octubre del año pasado, la compañía neozelandesa 'Perpetual Guardian', dedicada a servicios financieros, puso en marcha la semana laboral de cuatro días. El pasado mes de febrero académicos de la Universidad de Auckland publicaron un estudio con las primeras conclusiones, que parecen positivas: la productividad no ha decrecido y el compromiso de los trabajadores tampoco. Los niveles de estrés de sus empleados han pasado, según esta investigación, de 45% al 38% y la conciliación laboral-familiar ha pasado del 54% al 78%. Un trabajador más motivado es mucho más productivo.

"La digitalización está aumentando la productividad empresarial. Hay que repartir esa riqueza reduciendo el tiempo de trabajo y creando nuevos puestos de empleo"

Gonzalo Pino, secretario de Política Sindical de UGT

El sindicato UGT también ha introducido el debate en España. Su secretario de Política Sindical, Gonzalo Pino, defiende una semana laboral de 4 días con 32 horas trabajadas y sin retoques en los salarios. Además de los conceptos de productividad y conciliación, suma un tercer factor de estudio al debate. La imparable digitalización de la economía y la consiguiente robotización van a aumentar la productividad de las empresas, generando una mayor riqueza. Esta riqueza debe revertir también en los trabajadores, considera Pino, mediante mecanismos que les permitan reducir su jornada y mantener sus sueldos, al mismo tiempo que las necesidades de personal podrían ser cubiertas con nuevas contrataciones. "Así se favorecería también el reparto del empleo. Con las nuevas tecnologías, ya no van a ser necesarias tantas horas de trabajo. Pero se seguirían necesitando trabajadores los otros tres días", explica.

El modelo de la semana laboral de cuatro días es especialmente fuerte en los países anglosajones. El hispano-irlandés Juan Leahy es director de operaciones de la clínica Access Fertility en Londres, compañía que el año pasado instauró la semana de cuatro días, aunque en su caso está más cerca de las 40 horas que de las 32. Trabaja de 8 de la mañana a 6 de la tarde con una pausa de 45 minutos para comer. "Trabajar más horas al día es más exigente, pero tengo un día libre más. He ofrecido a mi equipo volver a la semana de cinco días y me han dicho que no. Yo lo uso para ver a mi familia, pasear en bicicleta y caminar. Esto mejora mi productividad ya que no trabajo hasta tarde. A menudo, tengo que completar proyectos antes de ese día libre, pero saber que tengo ese día me hace cumplir con los plazos y completar mi trabajo de manera eficiente", explica por correo electrónico.

Los defensores de una semana laboral de cuatro días creen que incrementaría la satisfacción del empleado. Shutterstock

No obstante, son muchas las interrogantes que planean sobre este modelo. ¿Qué empresas pueden permitirse que sus empleados habituales tengan un día más libre? ¿Serían necesarios esfuerzos - u horas - adicionales en esos cuatro días para cuadrar el trabajo conjunto? Si se producen nuevas contrataciones, ¿qué coste supondría para la empresa? ¿Pueden los centros de trabajo prescindir de sus jefes durante tres días? ¿Es preferible un día más libre o disponer de una jornada con un horario más adaptado a las necesidades reales de cada empleado?

"Habría que ver si los trabajadores aceptarían una semana de cuatro días pero con una jornada menos de sueldo. Sería más razonable pensar en jornadas intensivas que favorezcan la conciliación"

Nuria Chinchilla, profesora de la Escuela de Negocios IESE en Barcelona

Nuria Chinchilla es directora del Centro Internacional Trabajo y Familia de la Escuela de Negocios IESE en Barcelona. Para esta experta en organización laboral, el debate no es la semana de cuatro días laborables, sino la necesidad de una mayor flexibilidad en los horarios. "Las empresas pueden decir que sí a una semana de cuatro días con 8 horas en cada jornada, pero con un día menos de sueldo. Eso muchos empleados no van a quererlo. Y la otra propuesta es de cuatro días con 10 horas en cada jornada, pero eso convierte a las personas en máquinas de trabajar. Creo que es un debate poco realista si lo que se busca es ser más productivos y al mismo es disfrutar de una vida más equilibrada", subraya. Esa vía de más horas concentradas en cuatro días tampoco convence a los sindicatos. "Es algo disparatado", dice el secretario de Política Sindical de UGT.

Nuria Chinchilla cree que algo así supondría un retroceso en materia de conciliación, sobre todo teniendo en cuenta que, además de los hijos, el envejecimiento de la sociedad también ha incrementado la necesidad de reforzar la atención a personas mayores y dependientes. "Lo que mejor encaja con la vida personal y laboral es tener flexibilidad en el horario de entrada y salida. Sería razonable estudiar si una jornada intensiva puede ayudar a esto, con una jornada en la que el grueso de las horas se concentre a primera hora de la mañana y de la tarde, reduciendo la pausa de comida. Esa flexibilidad sí ayuda a mejorar la productividad, rebajar el absentismo y mejorar la calidad de vida de las personas", indica. La profesora sostiene que los "locos" horarios laborales de España han favorecido el fenómeno del presentismo. "Nos hemos quedado con la idea de que más en el tiempo en el trabajo equivale a más compromiso y productividad. Y eso es falso".

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