La liberación amorosa
Suero prometió romper lanzas con todo el que intentase cruzar el puente mientras juraba amor a doña Leonor de Tovar

La liberación amorosa
Lara de Armas Moreno
Conocemos las justas medievales gracias a innumerables escenas en películas y series de la época. Era un combate entre dos caballeros para disputarse algún derecho. En este caso el protagonista es Suero de Quiñones y lo llegó a nombrar Cervantes en el Quijote: «Digan que fueron burlas las justas de Suero de Quiñones del Passo».
En el siglo XV, entre el 10 de julio y el 9 de agosto del año 1435, Suero de Quiñones y nueve caballeros más se batieron en duelo con todo el que quiso cruzar el puente de la villa de Hospital de Órbigo, en el camino de Santiago, cerca de León. Suero prometió romper lanzas con todo el que intentase cruzar el puente. Mientras, juró amor a doña Leonor de Tovar.
Son tiempos de la épica caballeresca y el amor cortés, las mujeres son damas indefensas y delicadas.
Don Suero de Quiñones prometió a su amada Leonor que, para demostrarle su amor, ayunaría cada jueves y llevaría una pesada argolla de hierro al cuello. Esta promesa solo acabaría cuando consiguiera romper 300 lanzas de caballeros que pretendiesen pasar por el puente. Después debía peregrinar a Santiago. Este tipo de promesas se llamaban «liberaciones amorosas». El Passo fue una prueba con un reglamento pormenorizado que fue autorizada por el rey Juan II de Castilla y se celebró bajo la aprobación de don Álvaro de Luna.
Cualquier caballero que quisiese cruzar el puente pero que no desease luchar debía entregar un guante en señal de rendición y cobardía y lo cruzaría bordeándolo.
Durante el mes que duró el torneo solo se descansó el día 25 de julio por la festividad de Santiago. Don Suero fue herido el día 9 de agosto habiendo batido a 166 de los 300 caballeros que prometió. Aun así, los jueces accedieron a librarle de su promesa siempre y cuando terminara el peregrinaje prometido a Santiago. Así lo hizo don Suero, quien entregó su argolla y una cinta azul como símbolo de su amor por Leonor en la que se leía: «Si no os place corresponderme, en verdad que no hay dicha para mí».
Ambos objetos se conservan, la cinta la tiene la imagen de Santiago el Menor alrededor del cuello, en la capilla de las reliquias de la catedral y la argolla está en el relicario del Apóstol.
Un año después doña Leonor y don Suero se casaron. El caballero murió asesinado en 1458 en Barcial de la Loma a manos de los escuderos de Gutierre de Quijada.
El Passo Honroso fue cantado por los poetas de la época y quedó plasmado en numerosas crónicas. Desde 1997 se celebran cada fin de semana de junio en Hospital de Órbigo justas medievales en honor a la hazaña de don Suero.
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