arte
Robert Nava debuta en España
El joven artista norteamericano, máximo exponente del ‘bad painting’, expone su obra en el museo Thyssen por primera vez en Europa

Uno de los cuadros de Robert Nava. / ED
Francisco R. Pastoriza
Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza han adquirido para su colección dos de los cuadros del artista norteamericano Robert Nava que se exponen en la muestra que acaba de inaugurarse en la sede del museo en Madrid. Es la primera vez que este artista norteamericano de 39 años expone en la Europa continental (Londres organizó una de sus exposiciones). Se formó desde muy joven en las universidades de Indiana y Yale y sus cuadros pueden verse en importantes museos como el de Arte Moderno de París y en los norteamericanos de Chicago, Miami o Houston. La exposición alberga 17 piezas de gran formato elaboradas entre 2019 y 2024.
La obra de Nava rompe con los cánones tradicionales para identificarse con lo que la crítica de arte Marta Tucker, del New Museum de Nueva York, comenzó a llamar bad painting (pintura mala) refiriéndose al arte que desafía las normas convencionales del buen gusto. La obra de Nava remite al pop art y el naif, con reminiscencias de Jean Dubuffet, Jean-Michel Basquiat y Cy Twombly y a una línea que une las pinturas precolombinas y el arte egipcio con el expresionismo y los dibujos animados. Con un lenguaje visual propio, Nava pretende crear nuevos mitos que respondan a los nuevos tiempos, con los que explora la dualidad del bien y el mal, el cinismo y la distopía. Una de sus imágenes recurrentes, el tiburón, refleja con exactitud este sentimiento. Al transformar sus tiburones en seres sobrenaturales, resignifica esta figura inquietante. Para el artista, los tiburones (como los dragones) no son los monstruos feroces que retrata Spielberg en sus películas. Otra de sus obsesiones es la figura del antihéroe, ese personaje que carece de cualidades de osadía y trascendencia pero que manifiesta buenas intenciones.

Una de las obras de Robert Nava. / ED
Las criaturas híbridas que pueblan las pinturas de Robert Nava son seres mitológicos, zoomórficos, que protagonizan escenas caóticas, crípticas, en muchos casos violentas, en las que la sangre es una presencia casi permanente: tiburones, caimanes, dragones, monstruos y ángeles alados. Aerosoles, spray, acrílicos, óleos, ceras y pinturas grasas son los materiales con los que construye ese mundo mágico de figuras fantásticas que en muchos casos remiten a la infancia.
Hay, además, una atmósfera musical que recorre sus cuadros, que el artista toma de la música house y tecno que confiesa escuchar mientras pinta.
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