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María Dolores Rodríguez Mejías | Economista, consultora y directora de proyectos

María Dolores Rodríguez Mejías: «El que vale, vale; no importa el género»

«El que vale, vale; no importa el género»

La relación laboral de María Dolores Rodríguez Mejías con la actividad portuaria se remonta al año 2000. Economista de formación, laboralmente se encuentra vinculada a la consultoría y dirección de proyectos, para empresas relacionadas con diferentes actividades del Puerto (de Las Palmas), en su mayoría vinculadas a la Federación Canaria de Empresas Portuarias (Fedeport). A grandes rasgos, es especialista en el desarrollo estratégico de iniciativas y en la búsqueda de los recursos financieros necesarios para que estas puedan ser llevadas a cabo.

La clave de la evolución de la presencia de las mujeres en el mercado laboral portuario ha estado en que «durante los últimos 20 años ha habido una mejora de la formación» que hace que las mujeres puedan ocupar puestos en un sector «donde tradicionalmente lo han hecho los hombres».

Pese a que Rodríguez considera que «todavía la participación de las mujeres en algunos segmentos es residual» —porque las labores operativas en los puertos han sido llevadas a cabo por hombres— «está empezando a cambiar la dinámica». «Es lógico que la integración sea un proceso lento, porque las formas de pensar tanto de hombres como de mujeres deben cambiar».

Al contrario que en otros sectores, María Dolores Rodríguez sí que ve un auge en el interés de las más jóvenes por incorporarse al mercado laboral en los puertos. «Las nuevas generaciones van cambiando la mentalidad. Al final, el que vale, vale, independientemente del género», remarca.

En lo que respecta a su experiencia personal, Rodríguez manifiesta que desde sus inicios no ha tenido ninguna experiencia negativa digna de mención por ser mujer. «Todo lo contrario, me he sentido muy cómoda y en absoluto discriminada», asegura.

De hecho, María Dolores Rodríguez Mejías recuerda que en más de una ocasión, cuando trabajaba en proyectos como Macapel de inversión privada canario-mauritana en el puerto de Nouadibou para desarrollar un polo de desembarque y procesado de pequeños pelágicos como se hizo en La Luz durante años, sí que tuvo que afrontar alguna situación en la que tuvo que posicionarse como profesional. «Éramos un grupo de trabajo y mis compañeros en todo momento hacían hincapié en que era una más, sin tener en cuenta el género. Siempre me he sentido apoyada para trabajar al mismo nivel», admite.

María Dolores Rodríguez asegura que dentro del entorno portuario se la ha valorado «como profesional en todo momento», algo que le gusta que sea así. «Si me ofrecieran o adjudicaran un trabajo sólo por el hecho de ser mujer, me sentiría humillada», dice.

Una de las principales fortalezas dentro del perfil profesional de las mujeres es su capacidad analítica a la hora de hacer una lectura de las diferentes situaciones que se puedan presentar durante el desarrollo de un proyecto. Por su experiencia personal, Rodríguez reconoce que «los consejos de las mujeres en los grupos de trabajo del puertos a todos los niveles, son muy bien recibidos».

Y es que hay una máxima que María Dolores Rodríguez defiende: «no es lo mismo formar parte de un equipo de trabajo, a que te escuchen —una cosa no implica la otra—». «La visión femenina es tenida en cuenta, porque somos más integradoras y tenemos una perspectiva general y eso enriquece en todos los sentidos, incluso en el resultado final», alude.

Por último, tiene claro que la posibilidad de haberse desarrollado en el sector portuaria durante año, le ha aportado mucho.

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