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El último muerto por garrote vil en Canarias

El Corredera regresa a las librerías

Veinte años después se reedita el éxito literario que nos adentra en uno de los episodios más dramáticos de la historia de Canarias: la ejecución de Juan García Suárez, uno de los fugitivos más célebres de la posguerra | El libro de Gustavo Socorro reúne fotos, testimonios y documentos inéditos sobre el caso

Juan García ‘El Corredera’, entrando en la Audiencia Provincial de Las Palmas en 1959. | ELD

Han pasado ya más de sesenta años desde la ejecución a garrote vil del Corredera, un vecino de Telde que se convirtió en símbolo de la lucha antifranquista y que huyó durante 22 años para no ser capturado. Este mes de noviembre regresa a las librerías, El Corredera, aquel fugitivo de leyenda, la obra que descubre las circunstancias que envolvieron su vida y muerte. La publicación de esta completa biografía tuvo como objetivo taladrar la tiniebla que rodea la vida de un mito.

Su autor, Gustavo Socorro, empezó a investigar a los 16 años y se convirtió en la primera persona autorizada que accedió al Consejo de Guerra contra este legendario personaje. Tuvo que grabar los 1.700 folios del sumario en 36 horas de cinta que tardó cuatro meses en transcribir. A través de los años el escritor grancanario prosiguió una cuidada investigación no sólo estudiando los documentos oficiales, sino acudiendo a hablar con aquéllos que vivieron de cerca la historia. Aquel joven era ya noticia en esos años por estar protagonizando un insólito caso de periodismo de investigación sobre la figura de un héroe popular perseguido e injustamente sentenciado, lo que le llevó a ser entrevistado por Mercedes Milá en su programa El martes que viene que, con una audiencia de 14 millones de espectadores, concitó todas las miradas en torno a su trabajo.

Revelaciones silenciadas y el Consejo de Guerra

El libro, que ha cautivado la atención de los lectores y de la crítica en todos estos años, consta de 13 capítulos que desarrollan un detallado seguimiento biográfico de Juan García, desde su nacimiento hasta las consecuencias de su ejecución, los procesos ante la jurisdicción ordinaria y militar que se siguieron en su contra, el sinuoso perfil de Bascuñana, su verdugo, o la versión inédita del Romance del Corredera, de Pedro Lezcano.

La investigación se halla hilvanada por una treintena de reveladoras entrevistas como las del propio hermano de Juan García, Francisco García Suárez, su abogado defensor, Alfonso Calzada Fiol, Marcelino Camacho, Antonio Cubillo, Fernando Sagaseta, el reconocido hispanista británico Paul Preston, Pedro Lezcano o Jerónimo Saavedra, además de las opiniones de otros prestigiosos forenses, juristas e historiadores. Algo más de medio centenar de fotografías e ilustraciones, muchas de ellas inéditas, y especialmente el Consejo de Guerra incoado contra El Corredera que, por primera vez, a través de este libro, conoció la luz pública con todas sus luces y sombras.

El Libro, publicado por Atlasley, está prologado por Jerónimo Saavedra. El que fuera ministro de España y presidente del Gobierno de Canarias afirmó, durante la presentación de esta obra en Madrid junto a la periodista Mercedes Milá: «Su lectura me produjo un fuerte impacto. Me quedé admirado de la facilidad narrativa que refleja Gustavo Socorro en este libro. El éxito de este libro está en que al lector le han hecho revivir su memoria histórica». Por su parte, el magistrado y ex fiscal general del Estado Eligio Hernández la considera una «gran obra del periodismo y la historiografía canaria».

Esta obra acerca al público en general, desde el rigor y evitando mitificaciones innecesarias, el drama personal de un hombre acusado de atentar contra el general Franco en 1936 y se convierte en un alegato contra la pena de muerte. Desde un primer momento el escritor grancanario luchó para que su investigación se publicara íntegramente y se negó a omitir, siguiendo indicaciones de ciertas editoriales insensibles, información relativa a prohombres y autoridades del franquismo que, en mayor o menor medida, tuvieron un papel activo en la condena y ejecución de Juan García. La primera edición, puesta en el mercado en diciembre de 1999, fue autosufragada por el mismo escritor quien quiso que la historia fuera conocida en todos sus detalles. «Logré alcanzar —afirma Gustavo Socorro— el objetivo personal marcado, que era hacer un trabajo objetivo y documentado con más ánimo de cerrar que de abrir viejas heridas. Como me expresaba Pedro Lezcano en nuestras conversaciones en su casa de Santa Brígida: ‘La historia de Juan García es la historia de un héroe desdichado’. Juan, fue una víctima del odio feroz que emanaba de aquel triste periodo, lo que me acerca con firmeza y ternura a las causas injustas».

El Corredera, aquel fugitivo de leyenda ha sido una de las obras más vendidas en las últimas décadas en Canarias. Su éxito es un episodio aparte en la narrativa local. Esta obra fue un best seller desde que se publicó compartiendo espacio en las listas de éxitos con títulos de escritores como Noah Gordon, Isabel Allende, Thomas Wolfe, Arturo Pérez Reverte, Günter Grass o J.K. Rowling. Los libreros todavía hoy reconocen la hazaña «porque una decimocuarta edición y que se mantengan las ventas no se ve todos los días». Ahora regresa a nivel nacional porque la historia de El Corredera pertenece a uno de los episodios más oscuros no sólo de Canarias sino de la historia de España. «Juan García fue un hombre de su época que nació en la ciudad de Telde a principios del siglo XX en el seno de una familia humilde —nos recuerda Socorro—. Las precarias condiciones económicas le obligaron a emplearse desde muy pequeño como jornalero. Su drama personal va acompañado de historias jamás vividas hasta desdibujar su figura y convertirlo en un perfil semejante al del Che Guevara o Salvador Puig Antich».

El 18 de julio de 1936, tras verse involucrado en una manifestación en Telde contra los alzados que se saldó con la muerte de un vecino, El Corredera fue buscado afanosamente y se vio forzado a huir a los montes para evitar su captura. El hecho de que no atendiera a la llamada a filas cuando estalló el golpe de Estado por temor a que pudieran procesarlo motivó que fuera declarado prófugo. Su familia sufría los abusos de miembros de la Guardia Civil y de la Falange que irrumpían vilmente en su domicilio de Telde y que tuvieron como consecuencia la muerte de su hermana pequeña. Juan García juró venganza a su madre y en noviembre de 1947 mató al carnicero Vicente Trujillo, que estaba al mando de unas brigadas que habían sembrado el pánico en su familia durante aquellas eternas madrugadas de la postguerra. Gustavo Socorro asegura que «la historia de Juan García es reflejo de la vivida por muchas familias españolas durante una Guerra y una larga posguerra que enfrentó y dividió a todo un país». Recuerda el autor que El Corredera comenzó entonces otra afanosa búsqueda que le obligó a ocultarse en diferentes parajes de Gran Canaria. «En el transcurso de su fuga fue acusado de matar a un policía en un intercambio de disparos y, posteriormente, se empezaron a imputar a Juan hechos muy graves e inverosímiles. Entre otros, que por el año 36 se hallaba apostado en el túnel de La Laja, en compañía de un grupo de comunistas, con la intención de atentar contra Franco, cuando éste, desde Las Palmas, se aprestaba a tomar el Dragón Rapide».

Tras casi 22 años prófugo de la Justicia, El Corredera fue capturado en mayo de 1958. Fue juzgado en la Audiencia Provincial con la presencia de miles de canarios que lo apoyaban y en julio de 1959 se celebró el Consejo de Guerra en su contra por un delito de Rebelión Militar. «Tras el profuso estudio que realicé de este complejo sumario —confirma el también abogado Gustavo Socorro—, según las estructuras procesales del Consejo de Guerra Sumarísimo, el juicio militar contra el Corredera fue nulo de pleno derecho».

Muchos fueron los que se movilizaron por salvar la vida de Juan García, especialmente, el obispo Pildain que, desde un principio, mostró gran preocupación y acompañó a Juan aquella funesta noche en la que fue ejecutado. Estuvo siempre a su lado. «Lo cierto es que a Franco y a Matías Vega, entonces presidente del Cabildo de Gran Canaria —revela en su investigación Gustavo Socorro— les resultó difícil borrar de su memoria el desaire del que fueron víctimas cuando, en 1950, el obispo Pildain cometió la osadía de no abrir al jefe del Estado las puertas de La Catedral con motivo de su visita oficial a Canarias. En este hecho, que fue sonado a nivel internacional, tal vez, pudo estar buena parte del trágico futuro del Corredera». Por su parte, Antonio Cubillo, líder independentista canario, fundador del MPAIAC, que también se movilizó en Tenerife para ayudar a Juan, afirma en este libro que tenía que haberse dado la vuelta al asunto y transformar aquello en un juicio político. Socorro expresa que «la realidad es una, y como me confesó con dolor mi inolvidable compañero y abogado de Juan García, Alfonso Calzada Fiol, destacadas autoridades grancanarias se negaron a firmar la solicitud de conmutación de la pena de muerte. Considero que el auténtico verdugo de Juan García no residía en el Palacio de El Pardo. De poco sirvió la solicitud de clemencia al Caudillo por parte de Juan XXIII».

Tras su ejecución a garrote vil en la prisión Provincial de Las Palmas aquel nefasto 19 de octubre de 1959, Juan fue enterrado en el cementerio de Tafira ocultado por un nutrido grupo de guardias civiles. Hoy descansa en el cementerio de San Gregorio de Telde. «La figura de Juan García no ha de reivindicarse, en modo alguno, como moneda de cambio entre vencedores y vencidos —apela Gustavo Socorro—. Su recuerdo, su memoria, su sufrimiento y la injusta condena que padeció deben ser un punto de cohesión entre los demócratas. Nunca está de más que exista una profunda reflexión sobre la falsa ética que se impone en toda dictadura; de cualquier signo. El eterno problema de justicia y ley».

Gustavo Socorro y Atlasley

El autor, Gustavo Socorro, compagina su carrera profesional de abogado al frente de la firma Dougan Abogados con la investigación histórica-jurídica y la producción audiovisual. En su currículo literario cuenta con libros como El Corredera, aquel fugitivo de leyenda o El Rubio. Caso cerrado y en el ámbito cinematográfico con películas como El Vaho en el espejo, Arte en el exilio, El Corredera o Tardes de Gloria. También ha dirigido la serie documental El Rubio. Caso Cerrado. Uno de sus grandes proyectos, El Corredera, aquel fugitivo de leyenda, se ha publicado, en su decimocuarta edición, con el sello de la editorial Atlasley, especializada en la publicación literaria y la realización de documentales y series de televisión de ámbito histórico, jurídico, artístico y político, que han logrado un amplio consenso de la crítica, que ha calificado algunas de sus producciones y publicaciones como de rotundo éxito.

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