Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Mónica Miranda, Mariona Terés & Godeliv Brandt Protagonistas de ‘Las de la última fila’

«La serie es muy vital aunque sea sobre el cáncer»

Protagonistas de ‘Las de la última fila’

Son las otras tres amigas de la serie de Daniel Sánchez Arévalo para Netflix, y quizá las más distintas. Alma se guarda sus emociones y es la más misteriosa; Leo las tapa hasta que se desborda, y Olga es una chica divertida y protectora, pero al mismo tiempo muy cabezona. Mónica Miranda (Lo dejo cuando quiera), Mariona Terés (Veneno, Paquita Salas) y Godeliv van den Brandt (La mujer ilegal), las tres actrices que les dan vida, también han forjado una amistad.

La serie retrata a mujeres reales e imperfectas. ¿Qué les gusta y no de sus personajes?

Mónica Miranda (M. M.): A mí de Alma me encanta que tiene un mundo interior muy amplio. Parece que a veces está habitando en otro plano casi. Y eso a la vez hace que le cueste comunicarse con sus amigas. Es una persona que escucha mucho, pero le cuesta sacar su mundo interior hacia afuera.

Mariona Terés (M. T.): A mí de Leo voy a decir lo que no me gusta (ríe). Ahora que lo veo con distancia, no me gusta que es un personaje al que le cuesta muchísimo conectar con sus emociones. Las tapa todo el tiempo hasta que está desbordada, y eso no me agrada. Porque le bloquea. Y lo que me gusta es que muy fiel con sus amistades en general. Es una persona fiel y leal.

Godeliv van den Brandt (G. B.): De Olga lo que más me gusta es la disposición que tiene con las amigas, que es muy fiel, muy protectora, muy defensora. Y luego que es una chica muy abierta, le gusta la aventura, se apunta a un bombardero. Es disfrutona. Pero tiene un punto a veces intransigente, o infranqueable, que le hace bastante cabezona. Si dice esto es esto, y de ahí no le saca nadie. A veces se obceca.

16 semanas de rodaje. ¿Cómo ha sido trabajar con emociones tan intensas con las que a veces se pueden haber sentido identificadas?

M. T.: Un viaje, ¿no?

M. M.: Totalmente. Cuando ves la serie, te da una sensación del viaje que está haciendo el espectador…

M. T.: Y el que hicimos nosotras, personal y, además real, porque estábamos en Cádiz.

G. B.: Además, cuando estábamos grabando, teníamos la base en Zahara de los Atunes, que a a partir de mediados de septiembre se queda bastante vacío. El pueblo era nuestro. Entonces, a pesar de estar lejos de casa, se creó una gran familia y estábamos muy unidos dentro y fuera del set.

M. T.: Eran como dos viajes. El nuestro personal en la serie y luego el que transitan los personajes. Que en algunos momentos…

M. M.: ... se iban difuminando entre ellos, sí (ríe).

¿No han podido evitar la tentación de inspirarse en sus amigas?

G. B.: Hemos tenido también bastantes guiños a nuestras amigas. Cuando lo vean…

M. M.: Todo el rato, sí.

G. B.: Hacemos pequeños guiños cada una de su grupo de amigas, que lo hemos integrado a este grupito que hemos formado.

M. M.: Y creo que eso le pasará a la gente cuando lo vea, que dirá: «Esas somos nosotras». Hay algo muy cercano que te hace tener la sensación de que son tus amigas.

Daniel Sánchez Arévalo, el creador de la serie, ha demostrado tener sensibilidad para recrear un universo femenino.

M. M.: Sí. Y mucho respeto.

G. B.: Ha habido mucho respeto, mucha escucha. Ha sido un regalo, porque nos ha dado mucha libertad. Hemos partido, evidentemente, de todo el trabajo que ha hecho él, de lo que ha escrito, pero ha habido momentos en los que hemos creado juntos.

M. T.: Siempre estaba abierto a escuchar nuestra opinión. A ver qué nos parecía….

M. M.: Aunque lo hemos vuelto loco a veces.

M. T.: Sí, pero trabajar con Daniel ha sido muy fácil.

M. M.: Y luego otra cosa que tiene Daniel es que le da mucha importancia a los intérpretes. Y eso es un lujo.

G. B.: Nos sentíamos muy arropadas, muy cuidadas. Y a mí lo que me ha gustado, siendo mi primer papel protagonista, era la libertad. Es como que había espacio para errar, fallar, ir probando, proponer...

M. T.: Si algo del texto no nos parecía bien, lo hablábamos con él y lo cambiaba enseguida. Lo entendía. Estaba muy abierto a escuchar y entender, porque él es un hombre y nosotras somos mujeres. Él está investigando en ese universo.

G. B.: Pero yo creo que él va más allá que eso.

M. T.: Pero esa no era la pregunta.

G. B.: No empecemos, ¿eh? (ríen todas). Ahora casi se me ha olvidado cuál era la pregunta.

Ya están en su papel. Parece que fueran realmente Leo y Olga.

(Ríen) M. T.: Es que estamos así todo el tiempo.

M. M.: Antes de empezar a rodar, nos fuimos a tomar algo. Estábamos las cinco y ellas ya tenían entonces la misma relación que la que tienen Olga y Leo, sus personajes. Era muy gracioso.

¿No se conocían ni habían trabajado antes juntas?

M. T.: Godeliv y yo teníamos amigos en común, y nos habíamos visto alguna vez.

G. B.: Sí, nos habíamos visto alguna vez. Sabíamos quiénes éramos, pero no habíamos hablado.

M. T.: No teníamos relación.

¿Han ido a algún concierto de Rigoberta Bandini? El espectador, cuando vea la serie, sabrá por qué lo pregunto.

Todas: ¡Síii! Fuimos a verla (ríen).

Empatizas con ellas cuando se rapan en solidaridad con su amiga. Luego, cuando hacen las cosas que hacen, a veces no las entiendes. Y al final comprendes todo. Es eso lo que se buscaba, ¿cierto?

M. M.: Sí. También es verdad que no es un viaje de amigas al uso. Ellas están en un estado emocional en el que todo está más a flor de piel. Dices «yo no haría eso», sí, pero es una situación en la que estás un poco in extremis, con la vida muy presente. Porque aunque la temática sea sobre el cáncer, es muy vital.

M. T.: Habla de todo.

M. M.: Sí. La excusa argumental sería el cáncer, pero…

G. B.: Te lleva a estar en un momento como muy de: lo importante es ahora. Esa era la frase que repetía constantemente cuando preparaba el personaje y estudiaba en casa. Caes en la cuenta de que la vida es ahora. Mañana no sabemos. Son frases hechas que a veces decimos, pero la vida pende de un hilo.

Compartir el artículo

stats