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Pequeños y solidarios

Las hormiguitas de la solidaridad

La Asociación Solidaria de Corazón y Harit Gambia, dos pequeñas oenegés locales creadas en Canarias, desarrollan iniciativas destinadas a promover la cooperación en países del continente africano

El pequeño Aziz El Día

«He estado con gente de la que trabaja con los que sufren, con gente de todas las creencias, de todos los orígenes y de todas las razas en una comunión ciudadana que lucha por otro mundo siempre posible». Pedro Zerolo

Las grandes gestas, en ocasiones, las protagonizan personas pequeñas. O en su defecto, grupos reducidos de hombres y mujeres que, como los personajes que centran este reportaje, han decidido aportar desinteresadamente su granito de arena para mejorar la vida a quienes más lo necesitan. Esta es la ejemplar historia de dos de estos colectivos de canarias y canarios que a través de humildes organizaciones no gubernamentales, cuyas siglas desconoce buena parte de la sociedad, desarrollan proyectos en países donde la mayoría de sus habitantes viven en la extrema pobreza, concretamente en Senegal y Gambia, una sensibilidad que también empuja a apoyar iniciativas en el Archipiélago destinadas a favorecer a las y los isleños más desfavorecidos.

Harit Gambia, desde el municipio grancanario de Telde, y la Asociación Solidaria de Corazón, con sede en la localidad tinerfeña de Tejina (San Cristóbal de La Laguna) y ámbito de actuación en Senegal, son dos buenos ejemplos de lo que se puede definir como las hormiguitas de la cooperación porque ambas plataformas carecen del altavoz y la maquinaria publicitaria que sí tienen otras grandes oenegés, e incluso no cuentan, ni de lejos, con las mismas ayudas económicas de éstas. Pero ninguno de esos factores les frena en su empeño de alcanzar los objetivos que se han marcado, como explican Patricia Gil Ramírez y Dailos Daniel González Ferrera, presidentes, respectivamente, de dichas organizaciones canarias, una región que históricamente se ha caracterizado por la respuesta solidaria de sus habitantes. Así, no debe causar demasiada sorpresa que Harit Gambia y la Asociación Solidaria de Corazón hayan puesto su mirada en estos dos países africanos que en el ranking mundial de los Estados más pobres del planeta ocupan los puestos 19 —Gambia— y 38 —Senegal—.

Gambia y Senegal, los dos países en los que se centran las ONG de Telde y Tejina, ocupan los puestos 19 y 38 en el ‘ranking’ de los más pobres del planeta

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«La Asociación Solidaria de Corazón nació en el año 2018, después de un voluntariado de cinco meses en Senegal, donde se pudo trabajar en ayuda a la infancia y comprobar las precarias condiciones en las que los niños y niñas se encuentran», explica Dailos Daniel González Ferrera, presidente de la ONG. «En Senegal existen en torno a 50.000 niños y niñas que viven en la calle a quienes se conoce como talibés (niño estudiante del Corán). Suelen ser entregados por sus padres a un marabú (profesor del Corán) para que vivan en las daaras (escuelas coránicas) y la mayoría son obligados a mendigar y a pedir en la calle descalzos y sin apenas ropa, para poder subsistir en la daara que se encuentra en situaciones pésimas: no tienen agua, ni luz, ni mobiliario… Los chiquillos suele dormir incluso en el suelo, hacinados y viéndose obligados a realizar sus necesidades en los campos aledaños a las aldeas».

Poco difiere esa situación de la que padece la población de Gambia, donde el 48,4 % de sus casi dos millones de habitantes vive por debajo del umbral de pobreza. «El Índice de Desarrollo Humano que elabora las Naciones Unidas para medir el progreso de un país, que en definitiva nos muestra el nivel de vida de sus habitantes, indica que los gambianos están entre los que peor calidad de vida tienen del mundo», cuenta por su parte Patricia Gil Ramírez, presidenta de la ONG Harit Gambia, que nace de la inquietud de esta enfermera canaria y la psicóloga Patricia Gutiérrez. Tras conocer y colaborar en otros proyectos de ayuda humanitaria internacional, las dos jóvenes deciden tomar la iniciativa y crear esta organización «desde una conciencia comunitaria, sana y respetuosa».

Imágenes captadas durante la estancia de la responsable de la ONG de Telde en el país africano. Miguel Ayala

Ambos colectivos cuentan con un total de 27.000 euros anuales para afrontar los distintos proyectos que llevan a cabo en los dos países: 16.000 euros lograron el pasado año el equipo de Harit Gambia y 11.000 la Asociación Solidaria de Corazón. Todo el dinero lo obtienen, mayoritariamente, de la ayuda de sus poco más de 80 socios y de actividades como rifas, conciertos, cuestaciones. Además, las dos organizaciones realizan recogida de material sanitario y escolar, ropa o calzado porque nada es suficiente para hacerles más llevadero el día a día a las mujeres, hombres, niños y niñas senegalesas y gambianas.

Carecen del altavoz publicitario de las organizaciones más conocidas: sumados, sus presupuestos no superan los 27.000 euros anuales

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La Asociación Solidaria de Corazón y Harit Gambia desarrollan iniciativas destinadas a, entre otras, sensibilizar, concienciar y promover desde la cooperación acciones en países en vías de desarrollo, especialmente en el continente africano orientadas directamente a mejorar las condiciones de vida de los niños y jóvenes y personas con diversidad funcional así como establecer relaciones de cooperación con otros grupos y asociaciones «que persigan nuestros mismos fines, para la realización conjunta de acciones de voluntariado y ayuda», explica González Ferrera. «Nuestro próximo viaje a Senegal será del 7 al 18 de marzo, reanudando las visitas después de que en 2021 no hayamos podido ir por las limitaciones derivadas de la crisis sanitaria de la Covid 19. En esta ocasión compartiremos experiencias con varias asociaciones locales en las ciudades de Dakar, Kaolack y Zinguinchor que trabajan en pro de los derechos de la infancia y el futuro de la juventud para que, por ejemplo, no se tengan que jugar la vida embarcándose en un viaje de la muerte» a bordo de pateras y cayucos.

«El fin último de la asociación», dice Patricia Gil sobre la ONG Harit Gambia, que también recupera sus viajes al país africano tras la pandemia, «es fomentar la autosuficiencia y la capacitación para que la propia comunidad se labre un futuro digno. Esto lo llevamos a cabo principalmente proporcionándoles herramientas a través de la formación, dando así la oportunidad de que se produzca un cambio profundo, verdadero y perdurable en ellos, que les permita tomar conciencia de la constancia como factor indispensable. Para que todo esto se pueda materializar», prosigue la joven grancanaria, «creemos que es fundamental conocer en profundidad al pueblo africano y poder así construir juntos una autoestima colectiva.

Ambas asociaciones organizan recogida de material sanitario y escolar, ropa o calzado para facilitar el día a día de los más desfavorecidos

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Nuestros proyectos van dirigidos a toda la comunidad gambiana. Sin embargo, abogamos por comenzar todos estos cambios desde la infancia, por lo que nuestra labor principal va destinada a ellos proporcionándoles la posibilidad de ingresar en el sistema educativo y, sobre todo, preservando su continuidad en él. Creemos que para la consecución de esto es indispensable crear una estructura sólida con los miembros gambianos que colaboran con Harit Gambia, y que esos niños, cada vez más, sean acompañados por adultos que sienten, crean y quieran un cambio. Es indispensable hacerles ver que todos los y las menores deberían acudir a la escuela y tener una educación de calidad; que las familias tienen derecho a poder trabajar y tener un empleo digno; que una asistencia sanitaria básica debe estar presente y que todo esto se puede conseguir en comunidad y creyendo en ello. Es de vital importancia para nosotros que confíen en el cambio y que comprendan que este se producirá desde ellos, por eso nuestra organización quiere ser y favorecer esta transformación necesaria en muchos pueblos y aldeas africanas donde está establecida la conciencia de inferioridad, que cada día se posterga desde el otro lado del mundo. Trabajo cooperativo, aprendizaje y herramientas adecuadas es lo que les ofrecemos», añade el equipo de la ONG teldense.

Imágenes captadas durante la estancia de la responsable de la ONG de Telde en el país africano. Miguel Ayala

En total, no llegan a 20 los cooperantes que colaboran de manera constante en la Asociación Solidaria de Corazón y Harit Gambia. «En cuatro años hemos crecido bastante», dicen desde el colectivo fundado en Tejina, una agrupación que además de dedicar parte de su actividad a los más necesitados en Senegal también se han implicado en apoyar a personas desfavorecidas en la isla de Tenerife, sobre todo hombres y mujeres a las cuales la actual pandemia les arrastró a la pobreza. «En el mes de abril realizaremos un proyecto en Tenerife, financiado por el Cabildo Insular, que se llama Jóvenes Conciencia 2. La iniciativa pretende ser un punto de encuentro para 15 jóvenes nacidos en la isla y 15 personas migrantes. Todos ellos realizarán una serie de actividades que les ayudarán a entender mejor la cultura de cada lugar y crear una simbiosis de conocimientos mutuos», concluye Dailos Daniel González Ferrera.

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