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El pergamino de Clío

La Venus Hotentote

La Venus Hotentote

Sara Baartman fue una mujer de la tribu khoikhoi que nació en Sudáfrica en 1789 y que fue sirvienta desde muy pronta edad. Su comunidad intentaba transformarse en asalariada trabajando en las haciendas coloniales o en las casas burguesas de Ciudad del Cabo.

La vida de Sara no tardó en tornarse oscura. Siendo muy joven se casó con un muchacho de su tribu y, la misma noche de su boda, su recién estrenado marido y su padre fueron asesinados por un comando de boers. Ella fue llevada a Ciudad del Cabo justo el mismo año en el que pasó a convertirse en colonia inglesa, y comenzó a trabajar como nodriza en la familia de Pieter Willem Cesars, un hombre negro emancipado.

Es en 1809 cuando el gobernador británico de Ciudad del Cabo, Du Pre Alexander, promulga la Hottentot Proclamation, una ley que permite contratar a los khoisan, grupo étnico al que pertenecía la tribu de Sara. Esta ley ponía trabas al ejercicio de la esclavitud, facilitando el acceso de este pueblo a salarios y a derechos contractuales. ¿En qué afectó esta ley a Sara? En ese mismo año, Alexander Dunlop, un cirujano de un buque africano que exportaba a Inglaterra rarezas y especies animales africanas, convenció a Cesars, jefe de Sara, de que la imagen de ésta tenía un gran potencial lucrativo, pero llevar a Sara a Inglaterra como esclava, tras la Hottentot Proclamation, era ilegal.

Dunlop no estaba dispuesto a quedarse sin su nueva y prometedora fuente de ingresos, así que en 1810 solicitó un permiso especial al gobierno para retornar a Inglaterra con un esclavo y la petición no tardó en ser aceptada. Sara, desprotegida y económicamente dependiente, es convencida por Dunlop para viajar a Inglaterra. Finalmente, con veinte años parte hacia su nuevo destino sin saber lo que le depara el futuro.

Londres vivía por aquel entonces el boom de los freak-shows, gabinetes de curiosidades y otro tipo de espectáculos similares. ¿Que qué tenía Sara de especial? No sería novedoso por mi parte afirmar que los cuerpos voluptuosos de las mujeres africanas eran un sorprendente atractivo para los europeos de la época. Además, se cree que nuestra protagonista tenía una condición genética llamada esteatopigia, una acumulación de grandes cantidades de grasa en las nalgas. Dicha condición, es endémica en ciertas tribus africanas como por ejemplo en los bosquimanos y los hotentotes, no obstante, Cesars y Dunlop consiguieron convencer al público de que los glúteos de Sara eran una anomalía única.

Para los londinenses, ver estos espectáculos exóticos sin tener que moverse de su ciudad era un auténtico privilegio. Muchos de ellos disfrazaban su ansia de morbo sexual con un apasionado interés en la anatomía y en la ciencia.

Sara pasó a ser llamada la Venus de Hottentot. Por dos chelines los espectadores podían observar a Sara vestida con un atuendo muy ajustado que dejaba en evidencia sus acentuadas curvas, solamente la acompañaba su pipa de tabaco. Ella siempre expresó su descontento y fue catalogada como «nativa del África interior con temperamento impredecible». En un breve periodo de tiempo consigue ser la principal novedad de Londres.

La distinción que comienzan a hacer los abolicionistas entre esclavitud y servidumbre no supuso para Sara una vía de escape para su condición de trabajadora forzada, pero no pasó desapercibida ante los ojos de algunos cristianos que comenzaron a debatir públicamente sobre los derechos civiles de la sudafricana. Zachary Macaulay fue un abolicionista que se fijó en el caso de Sara y, junto con otros colegas suyos, intentó demostrar que la joven viajó a Inglaterra en contra de su voluntad. Finalmente se comprueba que Sara estaba en Londres de forma voluntaria. No se sabe aún si la joven hizo tales afirmaciones para evitar represalias de sus amos. Así, Sara pasa de ser vista por la opinión pública como una posible víctima, a una mujer de negocios que expone voluntariamente su cuerpo en «pro de la ciencia».

A la muerte de Dunlop, Sara viaja a París con Cesars quien la vuelve a exhibir, esta vez completamente desnuda. Pronto Cesars abandona a Sara para hacer negocios más rentables y le cede su contrato a Henry Taylor que posteriormente se lo cede de nuevo a un domador de animales llamado Reaux que deja que un grupo de científicos la examine para demostrar que es única. Es en estos estudios en los que se relata la anomalía física que mostraba Sara en sus genitales llamada sinus pudores, una enlongación de los labios menores de la vagina, propia de las mujeres Joi-Joi. Estos científicos vincularon esta característica con su lívido y capacidad reproductiva.

Sara tiene una salud deplorable, comienza a beber en exceso para olvidar el mundo en el que le ha tocado vivir y termina muriendo en 1815 a los 25 años a causa de un colapso pulmonar. Pero este no es el final de la triste historia de la africana. Su cuerpo fue diseccionado, su cerebro extraído y sus genitales extirpados para ser exhibidos en un bote de formol. En el Museo de Historia Natural de París se mostraba su cuerpo hecho añicos. En 1994 Nelson Mandela exigió que los restos de Sara fueran devueltos a Sudáfrica, pero la entrega no se formalizó hasta 2002 cuando fue incinerada en una ceremonia solemne cerca de su pueblo natal.

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