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Marta Nieto e Isak Férriz Actores protagonistas de ‘Feria’

«Fue difícil hallar veracidad en el universo fantástico»

La actriz interpreta en la serie 'Feria' a la madre desaparecida de las chicas, a la que consideran responsable de la muerte de 23 personas, y él, al policía encargado del caso.

Marta Nieto. SOPHIE KOEHLER/NETFLIX

Carla Campra y Ana Tomeno están arropadas en Feria por un experimentado elenco. En él destacan dos actores con carreras en racha: Marta Nieto (Madrid, 1982), premiada en Venecia por su papel en Madre, e Isak Férriz (Andorra, 1979), que ha demostrado sus tablas con personajes con empaque en Bajocero y Gigantes. Ella interpreta a la madre desaparecida de las chicas, a la que consideran responsable de la muerte de 23 personas, y él, al policía encargado del caso.

Isak Férriz. SOPHIE KOEHLER/NETFLIX

Sus personajes están en el mismo pueblo, pero casi no coinciden. Pertenecen a mundos muy distintos: ella, con toques casi místicos, y él, mucho más terrenal.

Marta Nieto (M. N.): ¡Creo que no tenemos ni una secuencia juntos!

Isak Férriz (I. F.): Eso es lo interesante, llegar al pueblo a través de los ojos de un policía pragmático al que el caso le viene enorme y encontrarse con todo este universo, las mentiras, las medias verdades, los secretos guardados durante años... E ir desgranando qué hay detrás.

El personaje de Marta, Elena, es el detonante de toda la historia, y genera muchas dudas sobre si es una villana o una salvadora.

M. N.: Sí, es un personaje muy misterioso que desencadena una serie de acontecimientos que tienen unas consecuencias que yo creo que no se espera. Pero yo he trabajado muy claramente qué quería Elena y qué pasaba con ella, he hablado mucho de eso con Agustín [Martínez, el creador]. A través de Elena está toda la base de la secta y de un universo que lleva a la dualidad del bien y del mal. A mí me gusta pensarla como un personaje misterioso, pero humano, como una madre que quiere cuidar a sus hijas.

¿Fue un rodaje complicado, por la trama en sí?

I. F.: Fue muy exigente a nivel físico, emocional... ¡y por el frío! Aunque se ambientaba en San Juan, rodamos en invierno. También fue divertido. Cuando rodamos los interiores en Barcelona, estaban todos los bares cerrados y cuando fuimos a Andalucía, estábamos en el mismo hotel y fue casi como unos campamentos de verano en los que la dificultad de lo que estábamos rodando hacía que la distensión fuera necesaria y reparadora. La mayor dificultad de la serie fue encontrar el tono interpretativo, hallar la veracidad a todo este universo fantástico al que los personajes se enfrentan.

La serie tiene toques fantásticos y sobrenaturales que no son demasiado habituales en la ficción televisiva española. ¿Estamos perdiendo el miedo al género?

I. F.: ¡Ojalá! Estamos teniendo el soporte de plataformas que apuestan con grandes presupuestos para que no tengas que limitar tu imaginario a la hora de escribir un guion, y eso nos hace afrontar nuevos retos y crecer profesionalmente. Además, es un género que a mí me gusta y algo que siempre sueñas hacer desde pequeño, cuando has visto grandes referentes del fantástico.

De hecho, Feria es la primera incursión en el género fantástico para ambos.

M. N.: Yo he aprendido mucho de técnica, de la capacidad de imaginar y de jugar con un croma. Tienes que subir la intensidad de tus herramientas como actor. Mi experiencia ha sido tener que darle volumen a cosas que normalmente intentas contener para no pasarte.

¿No creen que, a través de la secta, Feria habla mucho de los fanatismos?

M. N.: O de la política, porque al final lo que están intentando las personas de la secta es no sufrir. Lo que pasa es que a veces intentas no sufrir a costa de que otros sufran, y esa es la definición del mal. Hay algo de ese fanatismo que resuena de las políticas extremistas actuales.

Puede evocar distintas metáforas según quién la vea.

I. F.: Cualquier expresión artística tiene que evocar cosas, y todas las lecturas son válidas. Yo creo que nosotros lo tratamos desde la ficción desde un momento de cambio vital para Sofía y Eva, como el paso de la adolescencia a la vida adulta que tienen estas dos niñas y que de golpe aparece el mal y tú tienes que aprender a lidiar con todo eso con las pocas herramientas que tienes a esa edad. También puede ser una metáfora de las tentaciones vitales y hasta de las drogas, de la promesa de una realidad diferente con la que vas a ser más feliz.

¿Ha sido incómodo rodar los desnudos?

M. N.: Todo lo cómodo o incómodo como el acuerdo que consigas con el equipo. Yo lo hablé antes con los creadores, teníamos claro que iba a ser algo cuidado, con un motivo. Así que no sufrí, porque lo hice sabiendo que era importante para contar ese contexto. He tenido experiencias en otros proyectos en los que lo he pasado mal, así que tengo las alertas muy altas. Uno tiene las herramientas que tiene y el cuerpo es una de ellas, y yo elijo cuándo usarla.

A su compañero, por ejemplo, le suelen tocar los tipos duros.

I. F.: En casa me dicen: ya te ha tocado el atormentado de turno... Pero también son interesantes, porque tienen ese conflicto interno que es muy apetecible trabajar como actor.

Después de la trayectoria que llevan, ¿han llegado a un punto en el que pueden seleccionar mucho sus trabajos?

M. N.: Yo me siento afortunada, porque estoy pudiendo hacer cosas que me suponen un reto y admiro a la gente con la que estoy trabajando. Me inspiran un montón. Pero es circunstancial, no sé cuánto durará.

I. F.: Yo tengo la suerte de que desde que nació mi hijo, hace dos años y medio, me llegan proyectos con los que puedo conciliar la vida familiar y puedo escoger los que más me interesan, por localización geográfica del rodaje, para volver a casa. Hay que ser agradecido y dar el callo cada vez que eliges un proyecto para que este privilegio tenga un sentido.

Marta, usted debutará pronto como directora.

M. N.: Un actor tiene mucha capacidad de articular, pero a veces tienes poco margen de maniobra porque el montaje, el tiro de cámara y el guion lo deciden otros. Me apetecía asumir ese reto de ponerme, con el corazón, a contar algo que a mí me mueve. No sé lo que va a pasar, aunque creo que me va a hacer crecer mucho como actriz. Además, hay algo político en lo que me involucra mucho en este asunto, que es que ocupa el espacio de mujer. Si quieres que cambie, hazlo.

Mostrar una visión femenina detrás de la cámara.

M. N.: Para mí este proyecto nació de una época en la que no encontraba personajes que quería interpretar, por esa cosa de que los perfiles de una cierta edad no eran interesantes. Y yo reivindico como actriz ese tipo de personajes. Está bien decirlo, pero también me quiero sentir en el derecho de hacerlos.

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