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¿Estuvo loco Jorge III?

Lara de Armas Moreno E. D.

Jorge III reinó en Gran Bretaña e Irlanda desde 1760 hasta 1801, posteriormente, lo hizo también en Reino Unido hasta su muerte. Durante su largo reinado, al rey Jorge se le consideró un hombre muy culto, fundó la Real Academia de Bellas Artes y se convirtió en el primer monarca en crear una biblioteca real de enormes dimensiones. No obstante, y tristemente, hoy se le recuerda por perder dos cosas, las colonias en América y su cabeza…

En las primeras décadas de su reinado, el monarca no manifestó ningún síntoma preocupante pero sí se le conocía por su personalidad nerviosa. Tras su coronación, el rey sufrió síntomas como fatiga, insomnio, taquicardia, dolor de estómago intenso y orina oscura. Los periodos de enajenación del monarca fueron breves pero múltiples, separándose entre 1789, 1801, 1804 y 1810, y en los últimos años es cuando se pudieron observar síntomas típicos de la esquizofrenia.

La revista científica Plos One ha estudiado cartas del rey Jorge escritas durante todo su reinado y sus resultados sugieren que el monarca sufría de acute mania (manía aguda) una condición que produciría excitación e hiperactividad, parecido a una fase maníaca derivada de un trastorno bipolar.

Científicos e historiadores han investigado para comprender la causa de la famosa locura del rey Jorge. La revista Scientific American sugirió en 1969 que el rey podría haber sufrido porfiria, una enfermedad metabólica hereditaria que puede producir cansancio, confusión, insomnio, paranoia, ansiedad, alucinaciones, dolores abdominales, color rojizo de la orina o taquicardia. Al parecer, otros miembros de la familia real sufrían ataques menos severos de la enfermedad. Estudios complementarios de 2005 añadieron que la condición del rey pudo empeorar debido al tratamiento con arsénico (tóxico) al que le sometían, pero este envenenamiento, por sí solo, no puede explicar todos los síntomas.

Hoy se sabe que la porfiria es una enfermedad poco frecuente, endémica de Sudáfrica, introducida por un holandés en 1688. Un estudio llevado a cabo por Ida Macalpine y Richard Hunter puso en evidencia que María de Escocia pudo sufrir porfiria, con síntomas más leves que Jorge III, pero que la transmitió a su descendencia.

Con 73 años los brotes del monarca se alargaron y empeoraron significativamente. Su familia decidió encerrarlo en el castillo de Windsor, donde permaneció ocho años, hasta su muerte. Según algunas fuentes, el rey se pasaba horas hablando, paseando desnudo por los pasillos del castillo. Narran en concreto un episodio en el que el rey se pasó hablando de forma ininterrumpida 58 horas, posteriormente entró en coma y murió días después. Debemos tener en cuenta que, siglos atrás, el término «locura» se asociaba a diversas patologías desconocidas: era el diagnóstico fácil de un médico que no sabía lo que le pasaba a su paciente.

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