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‘La casa de papel’
Álvaro Morte Protagonista de 'La casa de papel'

Álvaro Morte: «El profesor esta vez no tiene ni plan B, ni plan A, ni plan Z»

«La fama siempre es algo difícil de gestionar, sobre todo cuando viene de golpe», afirma el protagonista de la serie 'La casa de papel'

'La casa de papel'

'La casa de papel'

Durante cinco años Álvaro Morte (Algeciras, Cádiz, 1975) ha estado metido en la piel del Profesor, ese tipo outsider, educado y con un fondo sentimental, que diseñaba unos atracos que han mantenido en vilo a los espectadores de medio planeta. En esta quinta y última temporada de La casa de papel, que se presenta dividida en dos partes, la banda está más que nunca contra las cuerdas. También él.

Esta temporada es la guerra.

La gente no va a poder levantarse de la silla, porque tenemos una guerra desatada en el banco y otra entre el Profesor y Sierra. Y son dos guerras completamente distintas, una es absolutamente bélica y la otra es como de estrategia.

Esta vez el Profesor se mide a un enemigo también muy cerebral. Y no tiene plan B.

No tiene esta vez ni plan B, ni plan A, ni plan Z. Hay un momento de desestabilización absoluta en el momento en el que Alicia Sierra entra en el estanque de tormentas, descubre todo eso, algo que parecía inaccesible. Ella, con su prodigiosa cabeza, consigue descubrirle. En ese momento venimos de arrastrar la euforia del final de la cuarta temporada, en la que hemos conseguido meter a Lisboa en el banco y el profesor dice: ‘Lo vamos a conseguir, vamos a ganar’. Justo en ese momento, cuando piensa que hay una luz al final del túnel, aparece Alicia Sierra. Y lo más importante es que se rompe la comunicación entre el banco y el Profesor, con lo cual todo se vuelve mucho más caótico.

Pierde totalmente el control.

Sí, todo lo que sucede en el banco controlado desde ese punto externo se desmorona, la situación allí empieza a ser muchísimo más desesperante. Y la situación del Profesor es terrible.

¿Son muy diferentes las dos partes de la temporada?

En la primera se pone de una manera más forzada a toda banda y al Profesor contra las cuerdas. Es mucho más bélica, mucho más de explosión, mucho más agónica. Para enfrentarnos después a una resolución en los cinco últimos capítulos, metiéndonos más en la emoción de los personajes, conociendo más su pasado, lo cual nos ayudará a comprender un poco cuál ha sido el viaje y el porqué de ese viaje. Es una temporada que viene partida en dos, pero es importante recordar que es una sola. Como verdaderamente va a funcionar en la cabeza del espectador es cuando entiendan todo junto.

Hay un momento en el que el Profesor se despide de los atracadores. ¿Siente que les ha fallado?

Sí. Pero más allá que eso, es una despedida de su familia. Hay que tener en cuenta que el Profesor se ha quedado sin familia carnal, de sangre en su vida, y esta banda de pirados se ha convertido en su familia. Quizá es el último momento, como dice, y a lo mejor esta es la última vez que vea a esta familia sui generis. Es un momento realmente duro.

¿Cómo describe su personaje?

Es un nerd maravilloso, es un friki outsider. Cuando lo estuvimos creando decíamos: ‘A ver qué tipo podemos hacer para que no sea el típico cerebro de una banda, que sea un poquito distinto a lo que estamos acostumbrados a ver’. Nos dimos cuenta de que la gran mayoría de los cerebros de bandas en historias de atracos y demás eran como gente muy guay, con un carisma arrollador. Por eso dijimos: ‘¿Y si nos lo llevamos a otro sitio?’.

Después de tantos años y tantas alegrías, ¿le echará de menos?

Sí, mucho. Pero también creo que lo inteligente es descansarlo. Si estiras mucho una historia, corres el peligro de caerte, de ser pesado. Yo he disfrutado muchísimo estos cinco años, he disfrutado muchísimo el personaje, la grabación, mis compañeros de trabajo y, al fin y al cabo, es lo que me llevo. Más allá del éxito, que es efímero, me llevo el disfrute de haber podido interpretar a un personaje que me ha dado la oportunidad de enfrentarme a muchísimas secuencias con situaciones absolutamente diferentes e, incluso, géneros. Yo, con el Profesor he grabado escenas de acción, verdaderamente trágicas, escenas de comedia, muchísimas cosas. Y eso para un actor es muy gratificante, muy divertido. Me quedo con toda la experiencia de ese proceso.

¿Y cómo ha llevado la fama que supone un fenómeno mundial?

La fama siempre es algo difícil de gestionar, sobre todo cuando viene de golpe. Porque si viene poco a poco, igual tienes tiempo de reacción. Yo he intentado tomarme las cosas como dice Andreu Buenafuente: ‘El humor al final es la única salida’. Yo intento tomármelo así. Con mis colegas de toda la vida, que siguen afortunadamente comportándose conmigo como hace años, me río de lo que está pasando aquí, lo que está pasando allá, con un poco de perspectiva. Lo que sí es muy agradable son todas las muestras de cariño que nos mandan desde muchísimas partes del mundo.

Me lo imagino.

Es tremendamente agradable, sí, pero no te voy a engañar: hay una parte de la fama que es más incómoda, que es perder la intimidad y el anonimato. Y hay que saber gestionarlo, sobre todo cuando salpica a miembros de tu familia. Tengo mucho cuidado de separar una cosa de otra.

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