De Inglaterra a Escocia y de A Very English Scandal a A Very British Scandal. La antología de escándalos sexuales de Amazon y la BBC que en su primera entrega, dirigida por Stephen Frears y protagonizada por Hugh Grant y Ben Wishow, recordó la caída del político Jeremy Thorpe en el juicio por intentar asesinar a su amante en los años 70, repasará en la segunda temporada la brutal misoginia que sufrió Margaret Campbell, duquesa de Argyll, durante su divorcio en 1963, cuando su marido publicó fotos de ella manteniendo relaciones sexuales con un desconocido. Ambos escándalos conmocionaron al establishment de un país que hasta 1967 consideró delito la homosexualidad y en el que el machismo campaba a sus anchas en la prensa, la justicia y la sociedad.

Aquel divorcio fue carne de tabloide en los 60, con todos los ingredientes para alimentar el morbo: Margaret, conocida por su carisma, belleza y estilo, fue acusada de falsificación, robo, violencia y consumo de drogas tras la publicación de las polaroids. «La duquesa de Argyll fue la primera mujer llamada puta públicamente», subraya el productor ejecutivo de la serie, Dominic Treadwell-Collins. «El duque fisgó en su escritorio y encontró una lista de amantes junto a tres polaroids en las que solo llevaba sus perlas y le hacía una felación a un hombre cuyo rostro no aparece en la foto. La noticia ocupó todas las portadas. La gente pensaba que el hombre misterioso podía ser un miembro de la familia real, un político o un actor de Hollywood. Hoy seguimos sin saber quién es».

La miniserie, de momento sin fecha de estreno y con tres capítulos que se rodarán este año, cuenta con Claire Foy y Paul Bettany, dirigidos por Anne Sewitsky. Esta vez la historia salta de Londres a tierras escocesas, de la política a la nobleza y de la homofobia a la misoginia para presentar uno de los divorcios más brutales del siglo pasado, el de Margaret y su segundo esposo, Ian Campbell, 11º duque de Argyll. «Exploramos la vergüenza, el juicio y la controversia que rodean la sexualidad de una mujer», apunta Foy, que dio vida a Isabel II en las dos primeras temporadas de The Crown.

Ahora la actriz se mete en la piel de la mujer que fue tachada como «duquesa sucia», para darle la vuelta a este escándalo y explorar el clima social y político de Gran Bretaña en la posguerra y las deplorables actitudes contra las mujeres. «Mientras el sistema la vilipendiaba, Margaret mantuvo la cabeza alta con coraje y resiliencia, negándose a retirarse en silencio tras ver cómo sus amigos la traicionaban y la sociedad se alegraba públicamente de su caída», dicen desde el equipo. «Escribir sobre Margaret, su vida y divorcio, ha sido un proyecto soñado desde la primera vez que escuché su nombre en 1993. Tengo muy claro que la castigaron por ser mujer y por negarse a dar un paso atrás. Este drama es mi homenaje a la duquesa de Argyll», explica la guionista Sarah Phelps. «Estoy escribiendo una serie de tres horas sobre una famosísima felación. ¿Qué otra cosa podría hacer después de matar a tanta gente?», bromea la escritora, que ha adaptado las historias de Agatha Christie para televisión.

Obsesión pública

La célebre lista de Margaret sumaba 88 nombres, pero la obsesión pública consistía en averiguar quién era el misterioso hombre de la polaroid. Para ello se contrató a un experto que comparó un mensaje al dorso de las fotos con la caligrafía de cinco «sospechosos», entre ellos el ministro de Defensa, Duncan Sandys (yerno de Churchill), o el actor Douglas Fairbanks Jr. Todo apuntaba a este último, aunque nunca se hizo público y la duquesa se negó a admitir estas relaciones (muchos de los supuestos amantes eran homosexuales, entonces delito). Las pruebas aportadas por el marido sirvieron para que el juez la castigara públicamente como «una mujer promiscua cuyo apetito sexual solo podía satisfacerse con varios hombres. Su actitud frente al sacramento del matrimonio fue totalmente inmoral».

Nacida en 1912 en las tierras bajas escocesas y fallecida en 1993 a los 80 años, Margaret fue la única hija del millonario George Hay Whig-ham. Pasó sus primeros 14 años en Nueva York, en el colegio Hewitt, y a los 15 tuvo un romance con el actor David Niven durante unas vacaciones en la isla de Wight. Coronada como «debutante del año» en Londres en 1930, tres años después se casó con el americano Charles Sweeny tras convertirse al catolicismo. Tanto se escribió sobre su vestido de novia (hoy en la colección del Victoria & Albert Museum) que el tráfico se paralizó durante tres horas para verla. Padres de tres hijos, los Sweeney se divorciaron en 1947. Margaret se casó con Ian Campbell en 1951.

Triste final

«Era rica y guapa. De joven me fotografiaban constantemente, escribían sobre mí, era admirada en la lista de mujeres mejor vestidas y hasta mencionada en la canción de Cole Porter You’re the top. Duquesa y amante en un castillo histórico. La vida era un camino de rosas», escribió en sus memorias en 1975 (aunque la canción de Porter era en realidad la versión británica, no la original). «Ya no hay nadie con clase ni estilo. Todo el mundo se ha vuelto viejo y gordo», declaró a The New York Times. «¡Un caniche y un collar de perlas! Juntos son lo esencial en la vida».

Su final fue triste. Cuando necesitó dinero, abrió su casa londinense a las visitas turísticas. En 1978 tuvo que venderla, ahogada por las deudas. Se mudó a un hotel del que acabaron echándola por morosa. Acabó sus días en una residencia en Pimlico. Allí, sentada al borde de la cama en una pequeña habitación, la fotografió la revista Tatler, con la que Margaret había colaborado como columnista. Murió tras una caída en 1993. La enterraron junto a su primer marido.