A lo largo de su carrera, el diseñador de producción Mark Worthington ha trabajado en series con premisas poco convencionales. Estuvo al frente del piloto de Perdidos; acompañó a Ryan Murphy en las cinco primeras entregas del popurrí dislocado American horror story, y dio forma a los escenarios de apuestas recientes por el todo es posible como Watchmen y The Umbrella Academy. Pero nada como Bruja Escarlata y Visión.

“Cuando Matt Shakman [el director de la serie], viejo amigo mío, me llamó para explicarme de qué iba, no di crédito”, explica Worthington a través de videollamada. “Cuando uno piensa en una producción de Marvel, tiene una cierta idea en mente. Esto no tenía nada que ver”. En la serie observamos a los héroes del UCM del título tratar de ajustarse a una vida normal de barrio residencial, pero no en 2021, sino en lo que parece una sitcom de los años 50, que al siguiente episodio es más bien de los 60, y al otro puramente setentera, etcétera. Más que diseñar una serie, se trataba de diseñar un puñado de ellas. “La paleta era gigantesca. Además del mundo de las sitcoms, está el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), poco a poco integrado en la acción… Es mi sueño dar con retos así. Siempre busco que mi siguiente proyecto sea un poco más original que el anterior”.

A la hora de diseñar el reconocible escenario de sitcom donde se desarrollaría casi cada episodio, Worthington no tuvo tanto en cuenta un único título como un aire particular: la idea no era replicar sino destilar una esencia. “Debía buscar algo universal y reconocible y, a la vez, conectarlo con nuestros personajes y nuestra historia. Esa era la búsqueda: cómo crear un mundo que respondiera a ambas necesidades”.

El trabajo de investigación fue intenso e incluyó una inmersión exhaustiva en la telecomedia de todas las épocas. “Y en todo momento —señala Worthington— contamos con nuestra enciclopedia televisiva andante, Matt Shakman”. La carrera del director serviría para contar una historia de las series: desde 2002, ha cultivado todos los géneros imaginables en títulos importantes; en el apartado cómico, en delicias como Finales felices, New girl, Eres lo peor o, sobre todo, esa brillante exploración de los límites del mal gusto llamada Colgados en Filadelfia.

Anuncios que valen la pena

Mención aparte merecen los anuncios publicitarios creados para cada era: pequeñas historias en sí mismas. “Estudiamos muchos anuncios, pero tratábamos de centrarnos en una sola línea de producto. Queríamos que fueran refinados y específicos”.

Worthington disfrutó inyectando las dosis de Marvel en el universo catódico más familiar. “Era una bicoca para un diseñador. Tienes a un lado una sitcom clásica, con la clase de escenarios y maquillajes y peinados que puedes esperar. Al otro lado, una versión realmente interesante del UCM. Todo ello enrollado en una sola serie. El viaje ha sido y será intenso, aunque no puedo contarle nada, claro, porque enviarían a alguien a matarme”

Pero, ¿cómo de estrictos son en Marvel Studios? No con los spoilers, sino con lo que debe ser un producto de la compañía. “Para mí Marvel es como un estudio indie, solo que hace películas de 200 millones de dólares y grandes series. No te ponen reglas en absoluto. Solo quieren saber cómo encaja la historia en el UCM. Eso es todo. Por lo demás, eres libre”.