“Me apasionan”, reconoce Otamendi. En la cocina canaria están considerados un manjar. Se pueden comer sancochados o en vinagre y la preparación es muy sencilla: solo hay cocerlos con agua, mucha sal, laurel y limón.

“Es ese pescado seco que te gustará o no al probarlo, pero yo recuerdo cómo lo comía durante horas y horas. Era muy entretenido comerlo, o bien directamente o quemado con alcohol”, explica el copropietario de El Grifo.

Los suspiros son un producto repostero que estaba muy unido al quehacer de las amas de casa de algunos pueblos de la Isla. Los más conocidos son los de Moya, pueblo con mucha tradición en la elaboración de este dulce.

Para Juan José Otamendi, el buen vino nunca puede faltar. Y a la hora de recomendar alguno, lo tiene claro. “Sin duda uno de mi tierra, con una de esas variedades que tanto hacen por los vinos canarios: la malvasía aromática.