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Entrevista | Pisco Capitana del CD Tenerife Femenino

El último baile de Pisco con la camiseta del Costa Adeje: "Duele decirlo y más pensarlo, pero es así"

Después de un año en blanco por una lesión que amenazó con retirarla, Pisco afronta la 26/27 con la ilusión de una niña, pero admite que se acera su final: "Muy muy bien me tendría que ver este año para echar uno más", reconoce

Pisco, capitana del CD Tenerife Femenino.

Pisco, capitana del CD Tenerife Femenino. / María Pisaca

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Luisfer Cabeza

Luisfer Cabeza

Santa Cruz de Tenerife

Raquel Peña, conocida futbolísticamente como Pisco, afronta su 12ª temporada consecutiva como blanquiazul, pero la más singular de todas porque en la pasada 25/26 no pudo disputar ni un solo partido. Una lesión de larga duración amenazó con retirarla. Por eso este es un año tan especial para la capitana. Y, camino de los 38, lo encara con la ilusión de una niña.

Volvió a jugar hace unas semanas después de más de un año ausente por lesión. Este verano debe haber sido muy especial para usted.

Cuando volví a pisar el césped en pretemporada fue un momento muy emocionante. Estuve toda la temporada pasada luchando para que este momento se diese y estoy muy feliz de poder disfrutar de un año más con mis compañeras.

No será como volver a empezar, pero cuando a uno le quitan algo que quiere tanto y logra recuperarlo...

Ya en los primeros entrenamientos me sentí como aquella niña que empezaba a jugar a fútbol. Sentía que tenía 14 años. Sigo disfrutando cada día como si fuese el último porque una nunca sabe cuándo puede llegar.

El día de su regreso la vimos en un vídeo que compartió el club. Le brillaban los ojos, pero aguantó el tipo.

Sí. Es que el año pasado fue muy largo y muy duro para mí. Era muy importante volver a sentirme futbolista, por eso no pude contener la emoción.

¿Qué le pasó exactamente?

Yo me lesioné en el último partido de Liga de la 24/25 contra la Real Sociedad. Fue un mal gesto y me hice daño en el cartílago de la rodilla izquierda, aunque ya venía con problemas ahí durante casi toda la temporada. Intenté incorporarme al equipo en la pretemporada siguiente, pero no fui capaz. Pasé por un proceso de infiltraciones a ver si así podía volver y lo hice. Lo que pasó después fue que me partí el cartílago de la rodilla derecha y ahí fue cuando tuve que pasar por quirófano porque me afectó incluso a la calidad de vida. Yo le pregunté al médico si existía la posibilidad de practicar una cirugía que me permitiese volver a jugar y me contestó que sí. Y de ahí en adelante.

Por lo que me cuenta, no solo fue una recuperación lenta, sino con algún altibajo.

Mi problema fue la incertidumbre. Nadie me aseguraba que pudiese volver a jugar. Eso fue lo que me llevó a pasar por momentos malos pese a que la recuperación iba bien. Al principio me estanqué un poco, pero di con los profesionales adecuados para afrontar la recuperación y, gracias a ellos, recobré la confianza, la ilusión y las ganas. Haber hecho esta pretemporada ha sido el reconocimiento al trabajo y esfuerzo que hice durante tanto tiempo.

¿Llegó a verse fuera? ¿A sentir que se había acabado el fútbol?

Sí, sí. Lo pensé en muchas ocasiones, que mi retirada había llegado. Yo sentía que lo intentaba y no podía. Y cuando podía, me daba miedo no volver a ser yo, no volver a ser Pisco dentro del terreno de juego. Ahora estoy feliz, feliz por la gente que confió en mí y me hizo creer que era posible.

Suma 374 partidos en Primera División desde la 09/10. ¿Objetivo 400?

Pues ese era mi objetivo la temporada pasada. Tenía el objetivo de llegar a los 400 partidos y poder retirarme, pero no pude jugar ni un solo partido. Digamos que el objetivo se traspasa a esta temporada, no sé si llegaré a los 400, aunque me gustaría poder lograrlo.

Es decir, que este será su último baile.

Posiblemente sea así. Duele decirlo y hasta más pensarlo, pero es así. Este será mi último baile. Muy muy bien me tendría que ver este año para echar uno más.

Pisco.

Pisco. / María Pisaca

Teniendo en cuenta que el año pasado se quedó en blanco no ha defendido todavía el escudo del CD Tenerife. ¿Es una motivación? Aunque sea canariona...

Aunque sea de Las Palmas, y sea canariona, llevo ya casi 13 años en la Isla y siento a Tenerife como si fuese mi Isla. Y sí, para mí es muy ilusionante poder llevar la camiseta del Tenerife y poder vivir desde dentro jugar en el Heliodoro, que fue lo que más eché de menos el año pasado. Me hace ilusión llevar el escudo del CD Tenerife.

Y con esto del CD Tenerife, ¿la chinchan desde la isla vecina?

A mí no, pero a mi familia sí. Mi padre el pobre, está condicionado porque no se puede poner mis camisetas. Sus amigos le dicen cosas [cuenta con una sonrisa].

Me habla de llevar el escudo del Tenerife, pero también de jugar en el Heliodoro, de entrenar en el Mundialito... Llegó justo el año del ascenso a Primera y, después de tanto luchar, se ha estado perdiendo lo mejor.

Esa fue una de las penas que sentía el año pasado. Pensaba: llevo aquí tantos años y he visto crecer al equipo desde el principio. El Médano, La Palmera y Adeje y justo cuando llegamos al Mundialito... decía para mí: ¿Cómo me voy a perder todo lo que tenemos ahora después de haber luchado tantos años? El club ha tenido un crecimiento paulatino, pero siempre en buena dirección. No solo es que se haya mantenido, sino que ha sido creciendo siempre. Lo que se está viviendo a día de hoy, ojalá pudiese haberlo vivido hace diez años para poder disfrutarlo durante mucho tiempo.

Pisco, justo antes de uno de los partidos amistosos de la pretemporada.

Pisco, justo antes de uno de los partidos amistosos de la pretemporada. / CDTF

El lado malo de crecer tanto es que los grandes ya pescan en el Costa Adeje y se llevan a las jugadoras que más destacan.

Nuestro fútbol está creciendo. Crece la Liga y crecen las jugadoras. Cuando vinieron a por Gift Monday, por ejemplo, nos dimos cuenta del nivel que había entre nosotras mismas. También ha pasado con Koko, Amani, Paola, Natalia... es una realidad que empezamos a ver después de haber sido invisibles durante tantos años. Nos merecemos estar ahí porque hemos peleado por esto.

Ayúdenos un poco, ¿quién será la siguiente? Alguna compañera habrá que usted diga: qué buena es.

Pues yo estoy muy ilusionada y contenta con las recién llegadas. Lo digo porque estamos creando un grupo humano que nos va a ayudar en los malos momentos, que vendrán. Eso es algo clave, tener un vestuario que se sienta como una familia, es lo más importante y el equipo lo tiene. Luego viene la calidad. También cuentan las chicas del filial, que no solo aportan talento, sino también esa juventud y esa picardía, cosas que nos pueden enseñar a nosotras. Alba dijo hace poco que somos capaces de meter la pata y correr una carrera más por cualquier compañera. Eso es lo que vamos a hacer este año.

Hablando de juventud. Usted tiene 37 años y cumplirá 38 en diciembre. ¿Se le hace muy extraño compartir vestuario y equipo con chicas a las que dobla en edad? ¿Cómo se lleva eso?

Sí, lo noto. Hay mucha jovencita en el equipo y, con las redes sociales, lo notamos mucho. Digamos que hay alguna Lamine Yamal y Patri Gavira y yo las Lewandowski, que ya no está, pero algo así. Lo que pasa es que nos gusta. Nos gusta porque nos hacen salir de la disciplina, la seriedad... ellas nos hacen llegar su estilo de ver el fútbol. Quizá a veces no se lo tomen tan en serio, pero están en ese momento y a nosotras eso nos viene bien. Nos compenetramos bien porque en un equipo de fútbol debe haber jugadoras de todas las edades.

El año pasado el equipo terminó en cuarto lugar, fue de menos a más a en casa y fuera hizo una temporada histórica. El listón está alto para la 26/27.

Nuestro objetivo es el mismo de cada año. Empezaremos peleando por la permanencia. Cuando se consiga, intentaremos estar entre los ocho primeros y, si eso también se consigue, soñar es gratis. Lo intentaremos todo el tiempo que la Liga nos deje.

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