Costa Adeje
Patri Gavira, defensa central del Costa Adeje Tenerife, con los 400 en la Liga F a la vuelta de la esquina
La gaditana cumple su undécima campaña seguida en el club blanquiazul, la decimosexta en la élite nacional, y se encuentra a cinco partidos de llegar a los cuatro centenares de duelos; solo otras cuatro jugadoras en activo superan sus cifras

Patri Gavira, durante un entrenamiento de esta pretempotrada. / María Pisaca

Constancia, entrega, disciplina, un físico que le ha respetado, y saber conquistar –a base de buen hacer– a cada uno de los técnicos con los que ha coincidido. Y son ya más de una decena. Se explica así que Patri Gavira, una de las capitanas del Costa Adeje Tenerife 26/27, se encuentre a escasos pasos de los 400 partidos en la Liga F. Concretamente a cinco. «Pocos no son», reconoce sobre su hoja de servicios la de Taraguilla, quinta, entre las jugadoras en activo de la categoría, de un ránking liderado por la azulgrana Marta Torrejón, que se dispara hasta los 563.

Patri Gavira golpea un balón en un entreno en El Mundialito / María Pisaca / MARIA PISACA
A sus 37 años (cumplidos en abril), Gavira sigue igual de enchufada que el primer día. Por mucho que en sus inicios (debutó en Primera con 21) se imaginara «ya a otras cosas cuando cumpliera los 30 años». Físicamente, por un metódico y concienzudo cuidado de su cuerpo, y mentalmente porque «la ilusión se mantiene intacta». «Es verdad que cada vez cuesta un poco más, pero siempre se imponen las ganas de seguir entrenando y compitiendo, al cansancio en sí, tanto físico como mental», reconoce la gaditana.
Si está disponible, lo juega todo
Pero más allá de alargar su carrera deportiva hasta un tramo que queda al alcance de muy pocas, Gavira ha hecho que su longevidad deportiva se aferre de la mano con una superlativa presencia en el campo. Tanta, que la defensa gaditana llegó a enlazar más de 14 temporadas en las que, mientras estuvo disponible –salvo contadas sanciones por tarjetas y un par de lesiones musculares–, lo jugó absolutamente todo. Literalmente todo. En número de partidos y en minutos. Una onmipresencia interrumpida el pasado curso, aunque de una manera algo paradójica. Por un lado porque Patri se perdió la última jornada de la Liga F tras haber visto una discutible roja directa la jornada previa.
Ese saber esquivar como ninguna las sanciones disciplinarias pese a su condición de defensa central es otro de los secretos de Gavira para que su contador de partidos roce ya las cuatro centenas de comparecencias. Menos de 70 amarillas vistas en su carrera, solo dos expulsiones directas y tres más por doble tarjeta. «Tengo peor fama de lo que es la realidad, eh, ¡ojo, cuidado!», suelta rescatando su innato gracejo andaluz y antes de una argumentación más seria. «Me considero una jugadora intensa y tengo claro que no me voy a limitar si tengo que hacer una falta para ayudar al equipo y eso me suponga una amarilla y cumplir ciclo». Carácter expeditivo, pero a la vez milimétrico y quirúrgico a la hora de saber qué hacer. Y todo gracias «a la experiencia». «Son muchos partidos, y muchas situaciones vividas, y eso te ayuda a intuir e intentar anticiparte a lo que puede suceder», comenta sobre unas situaciones en las que también entra en juego «el nivel de concentración» mostrado en cada choque.
Su único gol de la 25/26... en su único partido como suplente
Antes, su otra ausencia en la 25/26 fue a medias... y por necesidades del guion. Más bien de prevención, toda vez que a mediados de marzo, y en el choque frente al Levante, Yerai Martín decidió darle descanso antes de la vuelta de la semifinal copera contra el Atlético. Atrapasa de pronto en un inédito rol de suplente Patri Gavira no solo no se dejó ir, sino que pareció estar más motivada que nunca. Y es que tras saltar al campo superado ya el minuto 80, la gaditana firmó el definitivo 4-0 al conjunto valenciano, en el que fue su único tanto de todo el curso. «Yo prefiero jugar y no marcar, pero me adapto a lo que el equipo necesite y, obviamente, si una sale del banquillo y consigue el gol que ayude a ganar, una va más contenta», explica la jugadora del Costa Adeje.
Sabe Patri que esa alternancia en su protagonismo ya apuntada en ese breve pasaje de la 25/26 podría ser mayor con el paso del tiempo. Por diversas circunstancias. «Al final una va entendiendo los momentos de la competición, y obviamente ser suplente es algo que se acepta. Seguro que vendrán rachas en las que me toque más banquillo, en gran medida porque hemos hecho un gran equipo y hay muchas compañeras que están a muy buen nivel. He tenido la suerte de contar con la confianza de los diferentes cuerpos técnicos, pero estaré para lo que el staff necesite y para respaldar a mis compañeras para que las cosas salgan bien», detalla con discurso de capitana.
Seguirá mientras dé el nivel exigido
Una visión a medio corto-medio plazo que Patri Gavira considera casi obligada porque, afirma, todavía le «queda cuerda para rato». «Eso es porque me lo preguntas ahora, pero a lo mejor en mayo...», apostilla en tono irónico. «Mientras me vaya encontrando bien, no tengo intención de retirarme», afirma con rotundidad sobre un momento que le encantaría alargar todo lo posible, aunque siempre con condiciones. «Cuando sienta que no llego a las exigencias de la competición, al nivel de mis compañeras o a lo que me pide el cuerpo técnico, daría un paso al lado sin problema», señala.
Una tozudez que va en los genes
Esa tozudez para no descabalgarse de la élite femenina nacional bien podría venirle de familia a Patri Gavira. Y es que su hermano Adrián, a un par de semanas de cumplir los 39 años, todavía sigue codeándose con lo más granado a nivel internacional del voley playa. Tanto, que tiene entre ceja y ceja el clasificarse para los que serían sus quintos Juegos Olímpicos, los de Los Ángeles 2028. «Eso va a intentar, sí, pero si entiende que no llega a ser competitivo también daría un paso al lado. Los dos somos bastante competitivos como para aceptar estar a medias tintas», explica sobre estar particular ADN.
Por ahora, la gaditana quiere seguir añadiendo muescas a su particular contador. En partidos como el de este domingo contra el Barça -para el que es duda por unos problemas físicos-, donde su temple y experiencia deben servirle para salir sin miramientos al terreno de juego. Y en el día a día en el papel de ejercer de «protectora» para el resto de compañeras menos baqueteadas. Porque tarde más o menos en llegar a esa cifra mágica de 400 partidos, la figura Patri Gavira se ha ganado el mayor de los respetos. De su equipo, y de toda la Liga F.
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