Un Costa Adeje en inferioridad cede ante el Barcelona en el duelo más exigente
El equipo tinerfeño se adelanta con un gol de Paulina Gramaglia y juega desde el minuto 30 con una futbolista menos por la expulsión de Violeta Quiles. El campeón remonta con tantos de Brugts, Kika y Claudia Pina (1-3).

Pasó lo que se suponía que iba a ocurrir en el partido entre el Costa Adeje Tenerife y el Barcelona. El campeón de Liga F Moeve sumó los tres puntos en el Rodríguez López. Ganó, que es lo que había hecho en 26 de los 27 encuentros anteriores. Por encima de todo quedará un resultado esperado, un día más en la oficina para el gran favorito. Pero también que el equipo entrenado por Yerai Martín estuvo a la altura de un duelo de tanta exigencia, que marcó primero gracias a un remate de cabeza de Paulina Gramaglia, que jugó más de una hora con una futbolista menos por una expulsión de FVS de Violeta Quiles y que no pudo evitar la remontada visitante, culminada con los goles de Brugts, Kika Nazareth y, ya cerca del final, Claudia Pina.
Las cartas quedaron boca arriba enseguida. Ya había avisado Yerai Martín que la valentía no suele ser el mejor camino para hacerle frente a un rival del nivel del Barcelona. Por eso, el Costa Adeje esperó al equipo azulgrana cerca del área propia con dos líneas juntas, una barrera de cinco jugadoras delante de Noelia –Quiles, Patri Gavira, Elba Vergés, Cinta Rodríguez y Aleksandra Zaremba– y, a continuación, otra de cuatro –Castelló, Natalia, Bárbara Martínez y Clau Blanco–. Y como recurso defensivo, Paulina Gramaglia. Ella sola para intentar exprimir al máximo cualquier aproximación a la zona azulgrana, y fue lo que hizo.
Y el Barcelona, posesión y más posesión, pases en horizontal en tres cuartos del campo buscando la manera de hallar alguna fisura por la que colar un pase terminal o poner a prueba a Noelia con algún remate a media distancia. Sin prisas y sin pausas. La paciencia fue la receta aplicada, algo a lo que el Barcelona ya debe estar habituado.
Paulina Gramaglia golpea primero
Pero lo que no debió esperar fue que la primera ocasión de gol del Costa Adeje terminara en el 1-0. El mérito, de Paulina. La argentina se las arregló para inventar un córner que fue recibido por la afición como una gran conquista. No era para menos, dadas las circunstancias. El saque de esquina fue despejado inicialmente por Gemma, pero la segunda jugada, lanzada por Aleksandra, le dio un disgusto a la portera por un toque de Paulina con la coronilla. El balón cogió altura y fue a parar al palo más alejado para seguir su trayectoria hacia el fondo de la meta. Una mezcla de suerte y precisión, lo necesario para marcar un tanto de este tipo. Contra todo pronóstico, el Tenerife se había adelantado en el 22’.
Pero el sorprendente guion del partido le tenía reservado un serio inconveniente a las blanquiazules, una expulsión absurda de Violeta Quiles descubierta por la árbitra en la pantalla después de una petición de revisión del Barcelona. El motivo, un agarrón de la cartagenera al pelo de Vicky López. Y lo fue, pero sin ninguna intención de provocar daños. La exfutbolista de la Real Sociedad estiró el brazo con el propósito de molestar a la atacante y, en lugar de sujetar la camiseta, rozó las trenzas de la internacional por España. La imagen pausada llevó a la colegiada a volver al campo con la tarjeta roja al aire. El Costa Adeje iba a tener que competir una hora con diez futbolistas. Con 1-0, pero en inferioridad.
La solución de emergencia fue la más lógica en ese momento. Gramaglia se acopló al armazón defensivo para que no se descompusiera la esencia del plan inicial.
El Barcelona siguió tropezando con dos muros a un palmo del área. El balón era suyo, pero le costaba generar ocasiones claras. Mapi León había puesto a prueba a Noelia en la carta de presentación de la tarde, Alexia Putellas probó suerte con un golpeo desde la frontal del área ligeramente desviado y Patricia Guijarro utilizó la misma fórmula al borde del descanso. Y poco más. El balance ofensivo del finalista de Champions estaba siendo insuficiente, no tanto por falta de interés sino por la concentración y el correcto manejo de las tinerfeñas. Pero esa resistencia estaba a un paso de quebrarse. El Barcelona aprovechó el alargue de cinco minutos de la primera mitad para empatar. Lo hizo Esmee Brugts, de cabeza, anticipándose a Elba en el primer palo tras un saque de esquina. El Costa Adeje se aferró al videoarbitraje por si había habido una falta previa. Pero no.
La reanudación se puso en marcha con una novedad. Pere Romeu añadió un factor diferente, el de Claudia Pina por Vicky López.
Y la historia siguió igual. El Barcelona, que había amasado una posesión del 72 por ciento en el primer acto, continuó combinando delante de la férrea y ordenada protección instalada por un Costa Adeje que tampoco renunciaba a estirarse. De hecho, Vergés logró conectar un remate de cabeza en un córner que llegó a inquietar a Gemma. A continuación, Gramaglia volvió a multiplicarse para domar un pase en el área y ejecutar un remate que se quedó a medio camino. Ya era mucho para un equipo en inferioridad numérica.
Kika y el golazo de Pina
El Barcelona mandaba, a su manera, pero no parecía cómodo. Cometía fallos forzados y propios. Estaba espeso. Ponía su punto de mira en Noelia, pero tampoco le daba tanto trabajo. Sus intenciones se apagaban en la orilla para beneficio de un Costa Adeje que miraba de reojo un cronómetro que corría demasiado lento. El 1-1 estaba siendo un buen resultado.
Y como no cambiaba la dinámica, Pere Romeu quitó de golpe los cinco Balones de Oro que estaban sobre el terreno, los tres de Aitana Bonmatí –que volvió a ser titular después de cinco meses de baja y de regresar a la competición en la eliminatoria de Liga de Campeones ante el Bayern– y los dos de Alexia Putellas. Antes de darle el relevo a Kika Nazareth –también entró la suiza Sydney–, Aitana tuvo tiempo para desperdiar un clara ocasión, un remate aéreo que no dirigió. Fue lo último que hizo.
Una de las sustitutas fue capaz aportar lo que tanto le estaba faltando al Barcelona, acierto en la finalización. Kika recibió un medido pase de Patri y batió a Noelia, esta vez demasiado expuesta (66’).
Ahora sí, el 1-2 transformó el partido en una misión imposible para un Costa Adeje que, con Yerliane y Sakina en el campo, apenas pudo atacar. Recuperaba demasiado lejos. Y el Barcelona seguía a lo suyo, controlando la escena con el balón en su poder y buscando el 3-1 pero sin pisar el acelerador.
Con limitaciones y con Koko y Aithiara como portadoras de nuevas energías, el Tenerife agotó sus opciones con una falta colgada al área y otro FVSde fácil resolución para la colegiada –por un fuera de juego previo–. Y con el partido más abierto, Claudia Pina puso la nota de calidad con un golazo. Diagonal y estampido a un par de metros del área para meter la pelota por la escuadra. Aplausos de un estadio que registró un récord de entrada de público para un encuentro de Liga F (11.647). Valió la pena a pesar de la derrota.
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