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El caso del presunto insulto racista de Queiroz a Dembele pasa al Comité de Disciplina

La Federación Española ya ha abierto expedientes esta temporada para investigar casos en los que un árbitro aplica el protocolo contra el raciscmo

Fatou Dembele, junto a varias compañeras.

Fatou Dembele, junto a varias compañeras. / Arturo Jiménez

Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

El partido de vuelta de las semifinales de la Copa de la Reina jugado el martes en el Heliodoro Rodríguez López entre el Costa Adeje y el Atlético de Madrid, con triunfo global para las rojiblancas en la eliminatoria por 0-2, quedó empañado por lo sucedido en los últimos minutos, la expulsión de Fatou Dembele por una entrada a Giovana Queiroz y la posterior activación del protocolo contra el racismo por parte de la árbitra vasca Olatz Rivera Olmedo. El motivo, un presunto insulto racista de la futbolista brasileña a la maliense que habría provocado la reacción de Fatou a modo de falta merecedora de tarjeta roja directa, un empujón.

Fue la guardameta del equipo local la que avisó a la colegiada de lo que había pasado, tal como recogió Rivera Olmedo en el acta: «Noelia Ramos me informa que la jugadora del Atlético de Madrid Giovana Queiroz se dirige a la jugadora del CD Tenerife Femenino Dembele Fatou en el siguiente término, negra, no pudiendo ser escuchado por ninguna de las componente del equipo arbitral. En consecuencia, activamos el protocolo contra el racismo, motivo por el cual el partido estuvo detenido durante cinco minutos».

Tras esa tensa pausa, todo quedó como estaba, con Dembele expulsada por «empujar» a Giovana «con ambas manos y haciendo uso de fuerza excesiva, cuando el juego se encontraba detenido».

Ejemplos recientes

Pero la constancia en el acta de que se pudo haber producido un insulto racista no caerá en saco roto. El asunto pasará ahora a la Real Federación Española de Fútbol. Los últimos precedentes muestran el camino a seguir en estos casos. El más cercano tuvo al futbolista majorero del Castellón Alberto Jiménez como implicado por haber llamado, supuestamente, «puto chino» al jugador japonés de la Real Sociedad B Kazunari Kita en un lance del encuentro de LaLiga Hypermotion entre el filial del club guipuzcoano y la escuadra castellonense jugado el 7 de marzo en Zubieta. Como en el 'pique' de Queiroz y Dembele, el árbitro no escuchó ningún insulto. Fue el propio futbolista del Sanse quien se encargó de denunciarlo sobre la marcha, con el partido en juego. ¿Qué hizo la RFEF a continuación? El Comité de Disciplina abrió un expediente para tratar de esclarecer lo que había ocurrido y tomar una decisión sobre una posible sanción al exjugador del Tenerife, que, por lo que indica el artículo 105 del Código Disciplinario acerca de conductas contrarias al buen orden deportivo de carácter grave, se expone a un castigo que podría llegar a los diez partidos de suspensión, aparte de una multa económica que va de los 602 a los 3.006 euros.

La manera de proceder es la misma que la comunicada por el Comité de Disciplina de la RFEF en un conflicto parecido que se produjo durante el partido de Primera División del 1 de marzo entre Elche y Espanyol, cuando el árbitro Galech Apezteguía decidió activar el protocolo contra el racismo por una incidencia en el minuto 78 que explicó así en el acta: «El jugador número 23 del RCD Espanyol don Omar el Hilali, me comunicó que el dorsal 10 del Elche Don Rafael Mir Vicente, se dirigió a él en los siguientes términos: viniste en patera, no pudiendo ser escuchado por ninguno de los componentes del equipo arbitral. En consecuencia, procedí a activar el protocolo contra el racismo, motivo por el cual el partido estuvo detenido durante tres minutos».

Como con Alberto Jiménez y Kazunari Kita, el Comité de Disciplina puso en marcha «la instrucción de una información reservada a fin de esclarecer lo sucedido y determinar, en su caso, las responsabilidades disciplinarias que pudieran derivarse».

Por primera vez en el Heliodoro

En estas situaciones, el Comité de Disciplina toma declaraciones a los implicados, ya sea de manera presencial o por videollamada, para poder completar los correspondientes informes y dictar una sentencia y sancionar, si encuentra motivos suficientes para ello. Pasará lo mismo con Fatou Dembele y Giovana Queiroz, y también con Noelia Ramos, que figura en el acta como testigo del presunto insulto racista de la brasileña a la maliense en un episodio sin precedentes, por ser la primera vez que se aplica el protocolo antirracismo en el estadio Heliodoro Rodríguez López, con la colegiada haciendo el gesto con sus brazos en cruz y parando el juego para obtener información, una señal que se empezó a utilizar en los partidos de fútbol a partir de septiembre de 2024, con LaLiga y la RFEFalineadas con la FIFA, aunque pensando más en posibles incidencias originadas en la grada, por parte del público, que entre futbolistas. Estas últimas han ido pasando a un primer plano, con el caso protagonizado por Gianluca Prestianni y Viniciuis, del Benfica-Real Madrid Liga de Campeones, como el más mediático de todos.

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