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Yerai Martín: "Me dejan trabajar y me identifico con todo lo que rodea al club"

No lleva ni dos meses en el cargo, pero Yerai Martín (Guipuzcoa, 12/10/1992) ya tiene la sensación de que está en el lugar ideal para seguir su carrera.

Yerai Martín, en las instalaciones de El Mundialito.

Yerai Martín, en las instalaciones de El Mundialito. / María Pisaca

Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

Yerai Martín hace balance de sus primeras semanas como entrenador del Costa Adeje. Cuenta cómo surgió la oferta después de que Eder Maestre decidiera cambiar de rumbo en enero de 2025. Entre otras cosas, el guipuzcoano agradece la respuesta de sus futbolistas y se muestra encantado con el funcionamiento del club y el seguimiento que tiene. En cuanto a los objetivos, sitúa las prioridades en defender la cuarta plaza en Liga F y en acceder a la final de la Copa de la Reina.

¿Cómo le va en Tenerife?

Me siento muy cómodo, sobre todo con las jugadoras, pero también con las personas que trabajan en el club. Llevo un mes y medio aquí y el tiempo ha pasado muy rápido. Es buena señal. El hecho de que los resultados estén acompañando, ha facilitado la adaptación.

¿Ya ha podido familiarizarse con la Isla? ¿Ha visto algo?

El día a día te mete en una rutina, te consume las horas. He tenido poco tiempo. Sí he podido dar algún paseo por alguna playa. Cuando llegue el parón FIFA, no iré a casa –es de Andoain, Guipuzcoa–, me apetece más estar aquí y poder disfrutar un poco de la Isla.

Ya había venido antes, ¿no?

De vacaciones solo a Lanzarote y a Fuerteventura. Sí había estado en Tenerife con el Eibar para jugar partidos, pero estamos hablando de muy poco tiempo, casi nada. Nos enfrentamos al filial en El Médano y al primer equipo en Adeje.

Estuvo en El Médano y en Adeje. ¿Tenía noticias del traslado del equipo al Rodríguez López?

Cuando se hizo oficial la información, sí me llegó algo. Sé que era indispensable para todos los clubes de Liga F jugar en un campo de hierba natural esta temporada. Por lo que veo, ha sido un cambio positivo para el club, para las jugadoras y también para la afición, porque ahora jugamos en la capital, en un estadio como el Heliodoro.

En lo que a instalaciones se refiere, habrá pocos equipos de Liga F al nivel del Costa Adeje.

Lo más visible es estar en el estadio. Es un privilegio y una suerte poder decir que es nuestra casa, contar con un sitio fijo. Hay clubes de Liga F que han tenido que trasladarse muchos kilómetros para poder cumplir el reglamento. Aparte de eso, también es un privilegio poder entrenar en El Mundialito porque aquí tenemos césped natural y, sobre todo, porque podemos estar solas para hacer sesiones de vídeo, gimnasio, entrenamientos, fisioterapia... Todo en un lugar unificado. Tenemos suerte, debemos ponerlo en valor.

Sabrá que el equipo no ganó como local hasta el sexto intento.

Hubo un proceso de adaptación. El Costa Adeje siempre había sido un equipo fuerte como local por la casuística de jugar en un campo como el de Adeje. Allí era muy difícil sumar:césped artificial, campo pequeño... Cuando vas a un estadio, te tienes que adaptar. Pudo haber sido por la ansiedad que se generó por querer agradar y ganar. Y como ese triunfo no llegaba, se fue levantando una barrera negativa. Habría que analizar qué rivales tocaron:los mejores resultados fueron contra equipos de la zona alta de la clasificación.Pero ya es algo que está superado. En 2026 llevamos tres partidos en casa con dos victorias y un empate: siete de nueve. A partir de ahí, habrá comparaciones. ¿Mejoraremos los resultados en casa? Creo que sí. ¿Mejoraremos los resultados logrados fuera? Pienso que será complicado porque el equipo sumó muchos a domicilio en la primera vuelta.

¿Qué le está pareciendo lo que rodea al club?El ambiente en los partidos, el seguimiento...

El seguimiento es muy grande. Hay que dar las gracias a las distintas personas y medios que lo hacen posible. Y el ambiente en el estadio también es notable. Hay mucha gente que se anima a vernos y nos apoya. Cuando tenemos alguna ocasión de gol, enseguida se escucha el barullo detrás. Hace dos domingos asistieron más de dos mil espectadores para un partido contra el Alhama, que, con todo el respeto, no tiene el nombre del Barça, Atlético o Real Madrid. La diferencia que he notado respecto al lugar del que vengo es grande, por afición, seguimiento...

Viene de Setúbal.

Sí. Estuve cuatro meses allí y antes tres temporadas en el Eibar.

¿Cómo surgió la oportunidad de entrenar el Costa Adeje?

En realidad, no tenía la intención de entrenar esta temporada, o de hacerlo desde el principio. Necesitaba un pequeño descanso después de pasar tres años en el Eibar, que me lo había dado todo; y creo que también ayudé mucho a estabilizar al equipo en Primera División. Pero pensé que mi etapa allí había acabado. Necesitaba un estímulo nuevo, un reto que pudiera afrontar con ganas. En verano surgieron opciones que no cristalizaron y que sí me gustaron, y otras que descarté, así que opté por empezar la temporada sin entrenar. Pero recibí la llamada de un club portugués en septiembre –Racing Power–, a cinco días del inicio de la Liga, porque se había quedado sin entrenador, y me animé a probar una competición nueva. Allí estaba bien, pero necesitaba algo más a nivel de competición. Y se alineó un poco todo porque allí estaba pero no estaba, por decirlo de alguna manera, porque seguía abierto a cambiar si salía algo, y porque pasó lo que pasó aquí –la marcha de Eder Maestre–. Una semana después de mi última jornada allí, empezamos las conversaciones. El club portugués no me puso ningún problema y llegué pronto a un acuerdo con el Costa Adeje. Sabía que era el siguiente paso que quería dar en mi carrera.

Fue una decisión inmediata.

Tenía ganas de volver a España, a Liga F. El Costa Adeje era un club que me atraía. Se dio la circunstancia de que no fue un cambio nada habitual, porque normalmente estas situaciones se dan cuando un equipo va mal. También conocía al director deportivo –coincidió con Jordi Torres en el Eibar–, que era algo muy importante. Llegamos a un acuerdo rápido y de manera natural. Lo tuve bastante claro.

¿Qué concepto tenía del club?

Un club que lleva once temporadas seguidas en Primera, que es algo muy difícil, es un club que hace las cosas bastante bien. Hay grandes como el Betis, el Valencia o el Sporting de Huelva que han caído. Y el Costa Adeje no es que no haya caído, sino que cada año va creciendo. Me identifico con sus valores: es un club humilde y trabajador, que todo lo que consigue es a base de mucho esfuerzo. A nivel de fútbol, lo que se venía haciendo coincide con mi idea. Y el perfil de las jugadores también cuadra con lo que necesito para llevar a cabo ese modelo de juego.

Entonces, ¿se está cumpliendo todo lo que esperaba?

Diría incluso que se supera, porque cuando estás dentro ves más cosas. Pero sí, lo que imaginaba es lo que estoy viendo. El día a día es muy bueno con las futbolistas, son muy competitivas.

¿Cómo encontró a las jugadoras después del inesperado cambio de entrenador?

Me lo han puesto muy fácil. Las vacaciones de Navidad vinieron bien porque cada una pudo reunirse con sus familiares y desconectar. Hemos ido generando una cohesión que se puede afianzar mucho más, porque no es lo mismo un mes que una temporada entera. Por mi parte, entré muy tranquilo, intentando conocer a las futbolistas y dando continuidad a los hábitos y conceptos que ya estaban implantados, porque las cosas se estaban haciendo bien. Poco a poco he ido añadiendo los míos. Pero esto es fútbol y los resultados también han ayudado.

¿Se considera un entrenador con una idea fija de juego?

Hoy en día no te puedes conformar con practicar solo un estilo. Si eres fiel a una única idea, te pegas un tiro en el pie. Ya se ha visto que no planteamos igual el partido de Copa en Madrid que el posterior con el Alhama. El equipo ya estaba jugando con tres centrales y ese es el sistema con el que mejor me manejo, o el que más he utilizado. A partir de ahí, es un equipo que defiende muy bien y que transita y es vertical. Si hacemos un análisis de posesiones, no es un equipo que necesite tener mucho el balón para estar cómodo y hacer daño. No es lo mismo dominar el balón que dominar las situaciones de juego.

Es de mensajes claros, ¿no?

Me considero una persona sencilla; un entrenador sencillo que tiene las ideas claras. No me gusta enredar demasiado. Mi objetivo es sacar el máximo rendimiento de las jugadoras, que sepan qué se van a encontrar en cada partido.

La permanencia ya está más que asegurada. ¿A qué aspiran?

Lo que nos planteamos ahora mismo es defender la cuarta plaza, que es lo que depende de nosotras. Y si sumamos muchos puntos, estaremos más cerca de llegar al tercer puesto. Pero no podemos focalizarnos solo en eso, porque hay rivales que vienen por detrás. También tenemos una ilusionante semifinal de la Copa de la Reina. Creo que tenemos muchas posibilidades de clasificarnos. Estar en los últimos meses de la temporada peleando por estos objetivos, es algo muy bonito. Si no recuerdo mal, el Costa Adeje estuvo al final de las últimas temporadas en tierra de nadie, lejos del descenso y de los puestos altos, y los finales así quedan un poco descafeinados.

¿No echa en falta una segunda competición continental, una Liga Europa, por ejemplo, con acceso desde las ligas nacionales?

El fútbol femenino está avanzando y ese será uno de sus siguientes pasos. Sí, sería interesante. En Liga F hay tres plazas de Champions y no me parecen pocas, pero el Barcelona ya ocupa una y el Real Madrid, por lo general, se queda con otra. Debes hacerlo muy bien para coger la tercera. Entiendo que en el futuro se generará alguna competición más.

¿Y la Copa de la Reina?¿El Atlético de Madrid es favorito?

Nada. La veo al 50 por ciento. Para el Atlético será una obligación y para nosotras, una oportunidad. Para ellas, por nombre, porque han jugado Champions esta temporada, porque han ganado títulos... Es una manera de mejorar esta temporada. Y para nosotras es una oportunidad. Pero la eliminatoria la veo al cincuenta por ciento.

Por esas fechas comenzará la Copa de África y el Costa Adeje perderá jugadoras.

Sakina y Fatou estarán con sus selecciones. Serán bajas importantes. Pero hay otras jugadoras que asumirán esos minutos o esas oportunidades. Estoy contento con la plantilla. Hay futbolistas que no habían participado en este primer tramo y que ahora sí lo están haciendo más. Cuando llegue el momento, habrá otras compañeras que estarán preparadas.

Con Carlota lesionada y tras las desvinculaciones de Ari Arias y María José Pérez, ¿no consideraron necesario fichar a una delantera en el mercado de invierno?

Sí. El caso es que el mercado de invierno es muy complicado. Tal como se está poniendo la Liga F, o pagas un traspaso o lo tienes muy difícil. Sí tuvimos oportunidades de mercado, pero tampoco era cuestión de fichar por fichar. Hubo futbolistas que quisieron venir y representantes que ofrecieron, pero tuvimos claro que si venía alguna jugadora, debía ser para mejorar lo que teníamos o ayudar a sumar, como fue el caso de Violeta. A partir de ahí, las bajas son las que son, pero todos los equipos se han debilitado: el Real Madrid, el Atlético, la Real Sociedad... La Liga F se debilita en cada mercado de invierno porque hay otras ligas y clubes con capacidad económica para pagar traspasos. Pero hemos recuperado a jugadoras que no estaban teniendo minutos, como Koko, que será importante, Yerliane Moreno, que llevaba un tiempo sin ser titular, Iratxe Pérez... Son jugadoras que no estaban teniendo tantas oportunidades y ahora sí.

¿Qué previsiones tienen con las tres lesionadas, Pisco, Aithiara y Carlota? ¿Hay plazos?

La situación de Pisco es más complicada. La suya es una lesión más larga. Pero Carlota y Aithiara progresan muy bien. No puedo poner fechas porque el día a día puede cambiar, pero si siguen progresando así, en marzo o abril ya podremos contar con ellas.

Del Costa Adeje no ha salido una internacional absoluta por España. ¿Ve a alguna a ese nivel?

Me atrevería a decir que la selección española es la mejor de Europa, y que está peleando por ser una de las mejores del mundo. El nivel es muy alto. Las jugadoras que van son top mundial, muchas del Barcelona, del Real Madrid, de clubes extranjeros... Tenemos futbolistas nacionales que están dando un rendimiento muy bueno. A partir de ahí tendría que ser la seleccionadora la que debería ver si le encajan o no en sus planes.

Y si mira a la cantera, ¿hay futuro en la base del club?

El filial está haciendo una temporada muy buena en una categoría muy complicada y que conozco de cerca, la Primera RFEF.Muchas de las jugadoras del B entrenan a diario con el primer equipo. Hay mimbres. Pero también hay un objetivo importante, que el filial continúe en la categoría en la que está para que el salto de las canteranas a Liga F no sea tan grande. Ojalá pueda contar con alguna de ellas de aquí al final del curso, pero no como un premio sino porque creo que están preparadas. Vienen buenas jugadoras desde la base.

Firmó hasta junio. ¿Qué espera a partir de ahí?

Estoy es fútbol. Sería muy precipitado hablar de eso. Pero me siento muy a gusto aquí. Me dejan trabajar y me siento identificado con todo lo que rodea al club. Soy un entrenador al que, quitando la experiencia de cuatro meses en Portugal, le gustan los proyectos medio largos, no un día aquí y otro en un lugar diferente. Tanto para el club como para el entrenador y las jugadoras, me parece muy importante que haya una continuidad: así hay mucho trabajo adelantado. Sé que es precipitado, pero ojalá pueda estar, por lo menos, la temporada que viene; y si es alguna más, será señal de que el club está contento conmigo y los resultados han sido positivos. Dependerá de muchos factores y no pienso ahora en ese futuro, pero sí soy un técnico que tiene su lugar donde se siente bien y cómodo.

Dos lesiones y una decisión

Yerai iba para jugador. Al menos, lo intentó. "Jugador de pueblo", matiza. Pero las lesiones hicieron que tuviera que dar un giro a su carrera. "Con 18 años ya me habían operado dos veces de la rodilla. Estaba acabando los estudios e iba a comenzar a trabajar, así que decidí dejar de jugar. Eso fue lo que hizo que empezara a sacar los títulos de entrenador siendo muy joven", recuerda. "A veces me paro a pensar y valoro lo que he conseguido, dónde estoy ahora. Ha sido a base de oportunidades y de trabajo. Fui progresando hasta que recibí la llamada del Eibar, que había bajado a Segunda. Esa fue mi primera experiencia en el fútbol femenino. Allí viví un ascenso a Liga F y dos permanencias", repasa el guipuzcoano.

¿Ysu nombre de origen canario? "Es casualidad", aclara. "Le gustó a mi madre y mi padre aceptó. No era común en el País Vasco y también fue por eso".

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