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Copa de la Reina

Sakina Ouzraoui guía al Costa Adeje hacia las semifinales de la Copa de la Reina

Con un tempranero tanto de la delantera belga, el equipo de Yerai Martín se impone al Madrid CFF y alcanza, por cuarta vez, la antesala de la final copera

Las jugadoras del Costa Adeje Tenerife celebran el tanto que vale el pase a semifinales de Copa de la Reina.

Las jugadoras del Costa Adeje Tenerife celebran el tanto que vale el pase a semifinales de Copa de la Reina. / CD Tenerife Femenino

Bruno Sánchez

Bruno Sánchez

Santa Cruz de Tenerife

El Costa Adeje continúa agrandando su leyenda. En el curso de su histórica integración dentro de la estructura del CD Tenerife y en el que firma -hasta el momento- el mejor papel como visitante de toda su vida en la Liga F, el equipo blanquiazul alcanzó este miércoles un hito que solo ha materializado contadas veces: la clasificación para las semifinales de la Copa de la Reina. Lo hizo después de imponerse con justicia a un combativo Madrid CFF, al que doblegó gracias a un solitario tanto de Sakina Ouzraoui. Una victoria que vale oro y que sitúa al Costa Adeje, por cuarta vez en su historia, a un solo paso de la gran final copera. 

Con un once en el que repetían ocho titulares del empate liguero del pasado fin de semana ante la Real Sociedad en el Rodríguez López, el Costa Adeje desembarcaba en el Fernando Torres de Fuenlabrada para disputar una eliminatoria frente a un rival que llegaba tras dejar en el camino al Eibar (3-2 en dieciseisavos) y al Sporting Huelva (1-7 en octavos). Volvía Nay Cáceres, la portera de la Copa; Violeta Quiles se estrenaba como titular; y Sandra Castelló regresaba a la medular. 

Primer gol

Salieron en tromba las isleñas, ajenas al mal estado del terreno de juego. Avisaron a la primera, con una internada por la derecha que acabó en saque de esquina, y golpearon a la segunda, con el primer tanto del partido. Corría el minuto 2 cuando Sakina cazó un balón suelto dentro del área, tras una mala salida de Paola Ulloa a un centro desde la derecha de Zaremba, para firmar a portería vacía el 0-1.

El cuadro blanquiazul, que tras el gol decidió ceder la iniciativa al conjunto madrileño, se mostró firme y ordenado, concediendo muy poco con su bloque de cinco defensas y cuatro centrocampistas y empujando a su rival a buscar el camino por las bandas. De ahí nació la primera ocasión clara de las de Sánchez Vera. Ruiz ganó profundidad por la izquierda, forzó un saque de esquina y, a la salida de ese córner, la zaguera Mendoza remató sola en el primer palo, aunque su cabezazo se marchó ligeramente por encima del larguero. Acto seguido, otra intentona madrileña, esta vez con Andonova como protagonista, que se animó desde muy lejos y obligó a Nay Cáceres a estirarse y lucirse para conservar la ventaja blanquiazul.

Superado el ecuador de la primera parte, se fue apagando el arreón local que, aunque seguía llevando la batuta con largas posesiones en campo rival, ya hacía tiempo que no volvía a asomarse con verdadero peligro. El Costa Adeje, cada vez más cómodo, empezó a encontrar oxígeno por las bandas y, en una internada por la derecha --en una acción casi calcada a la del gol-, con centro de Zaremba y cabezazo picado de Sakina, estuvo a punto de firmar el segundo.

Volvió a tomar la iniciativa el conjunto madrileño, que apretó arriba e impidió la salida del Costa Adeje más allá del centro del campo, aunque se estrelló una y otra vez contra una defensa blanquiazul expeditiva, atenta para repeler los centros llegados desde la derecha. Ninguna de esas intentonas generó un peligro real y así, con poco fútbol combinativo por parte de ambos y un tramo final de la primera mitad algo espeso, marcado por las constantes interrupciones -un choque de cabezas entre Castelló y Antonsdottir, además de la atención a la portera Paolla Ulloa-, se llegó al descanso con un Costa Adeje cómodo, muy cómodo, que empezaba a encaminarse hacia las semifinales.

Más cerca del 0-2

El Madrid introdujo un cambio al inicio de la segunda mitad, dando entrada a Anita para aportar frescura a la medular en lugar de Andonova. No cambió la tónica del partido. El Costa Adeje, seguro, aunque seguía cediendo la iniciativa, no sufría; al contrario, recuperaba alto y generaba peligro. Así llegó la primera clara después del paso por vestuarios, con un centro raso desde la izquierda que acabó en los pies de Sandra Castelló; llegó algo forzada y su remate, con poco ángulo, se marchó al lateral de la red.

Las locales retomaron la misión con el propósito de apretar, de agitar de cualquier manera su funcionamiento ofensivo. Pero apenas inquietaron a Nay Cáceres con un remate desde la frontal de Melgard, y un par de arreones con un desenlace similar y con la exblanquiazul Poljak y Alba Ruiz como protagonistas.

El Costa Adeje tampoco se lanzó a por el 0-2. Se refugiaba en una Sakina que por momentos fue una isla. Sorprendió, por cierto, que el primer cambio blanquiazul fuera precisamente la atacante belga, sustituida en el minuto 68 por la argentina Paulina Gramaglia.

De ahí en adelante, con el partido un poco más abierto -aunque no demasiado- y un Madrid reactivado gracias a los cambios de Sánchez Vera, la única vía parecía ser a través de un balón parado. Así, de córner, el conjunto madrileño estuvo cerca del 1-1 cuando Sosa, libre de marca en el punto de penalti, no pudo culminar gracias a la rápida intervención de la zaga blanquiazul. Le costaba proponer fútbol a ambos equipos, agravado por un terreno de juego que cada vez se volvía más impracticable.

Sí que tuvo que sufrir el Costa Adeje en el último cuarto de hora del partido, lo cual era lógico con un 0-1 y un puesto en semifinales en juego. El equipo de Yerai Martín renunció definitivamente a atacar y se vio embotellado hasta el pitido final. Eso sí, su rival lo intentaba con más empeño que claridad, con posesiones largas que nunca llegaron a concretarse gracias a la fortaleza defensiva isleña.

Sufrimiento y a semis

La ocasión más clara del segundo acto fue para el Madrid CFF y, como no, llegó después un centro lateral que Nautnes remató de cabeza en el 92’. Su balón cogió una rosca envenenada que estuvo a punto de estropear el fiestón del Costa Adeje en Madrid. Al final, superado el susto en el epílogo de un partido que había tenido controlado casi de principio a fin, el equipo isleño sacó un hercúleo rédito del tempranero gol de Sakina para plantarse, por cuarta vez en su historia, en las semifinales de la Copa de la Reina.

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