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Carlota Suárez: "Al principio no me gustaba nada jugar de delantera"

Su familia, nada futbolera, esperaba que se dedicara al baloncesto, pero ella prefirió tomar el camino que le ha permitido cumplir el sueño de competir en la Liga F y triunfar en la Primera División japonesa

Carlota Suárez, con la carta recibida desde Japón.

Carlota Suárez, con la carta recibida desde Japón. / María Pisaca

Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

Carlota Suárez Crespo es una de las nuevas integrantes de la plantilla del CD Tenerife Femenino. Procedente del Kobe Leonessa, con el que fue máxima anotadora de la Primera División de Japón en la temporada 24/25, ya ha demostrado su instinto goleador con sus tres primeras dianas como blanquiazul. Pero no se conforma. Entre sus retos, marcar en el Heliodoro Rodríguez López.

Leemos en su ficha que nació en Vigo pero que empezó a jugar al fútbol en equipos de Madrid. ¿Cómo se estableció ese puente?

Mi familia es de Vigo. Bueno, es gallega porque mi padre es de Lugo. Y yo viví desde pequeña en Madrid. Nací en Vigo porque era verano y mi madre quiso pasar allí la parte final del embarazo. Ella y mi abuela son viguesas. Pero empecé a jugar en el Rayo Majadahonda, que es el equipo de mi ciudad.

¿Cómo se tomaron en su familia su vocación de ser futbolista?

Fue curioso, porque mi padre fue jugador de baloncesto. En mi familia siempre han practicado deporte y tenían la idea de que yo me tenía que apuntar a baloncesto. Pero en el colegio jugaba al fútbol. ¿Por qué lo elegí? La verdad es que no lo sé. En mi casa no se veía nada de fútbol: era baloncesto o las motos y la Fórmula 1. No eran futboleros. Yo iba a partidos de baloncesto y no de fútbol. Recuerdo que una vez me fueron a buscar al colegio y la profesora dijo que me iban a encontrar en el grupo que estaba jugando al fútbol. Y allí no había ni campo ni nada: poníamos dos zapatos para marcar las porterías. Luego sí pasé a una liga interna del colegio. Una de chicas y otra de chicos. En mi familia pensaban que era algo pasajero. Me apuntaron a baloncesto, a tenis, a atletismo... Hice muchos deportes. Pero, al final, mis padres asumieron que lo que realmente me gustaba era el fútbol. También hubo una época en la que lo dejé porque estaba con muchos niños y se metían conmigo. Me aparté un par de años. Luego, después de cambiar de colegio, una compañera que estaba en el CF Pozuelo me preguntó que si quería probar, porque tenían un equipo de chicas. Y así empecé. El Pozuelo fue mi primer equipo de verdad.

¿Se imaginaba en esos inicios haciendo carrera en el fútbol?

No lo pensaba. No tenía referencias. El fútbol femenino ha crecido mucho en poco tiempo, pero en aquellos años no era algo factible para una niña que empezaba. No me nacía la ilusión de ser profesional. A día de hoy, cuando me preguntan a qué me dedico, incluso me da vergüenza decir que soy futbolista. Se me hace raro. Sí es verdad que ahora es algo que se ve más, pero en aquella época ni lo pensaba. Cuando llegué al Oviedo –2019/20– y pude comprobar que tenía un cierto nivel, me marqué la meta de subir otro escalón y me empecé a plantear la posibilidad de intentar dedicarme a este deporte.

Antes de fichar por el Oviedo ya había cogido rodaje en Estados Unidos. Pero no fue a jugar al fútbol, sino a estudiar una carrera...

Siempre quise estudiar algo relacionado con el deporte. Cuando me preguntan si no me gustaría ser entrenadora, digo que no me veo. Prefiero ayudar al deportista alcanzar su máximo rendimiento físico. Hice los cuatro años de la carrera de Kinesiología en Houston. Por ahora es un título que no vale en España, pero me sirven los conocimientos. Mi objetivo es abrir un centro de alto rendimiento.

¿Le sirvió también esa etapa en el ámbito futbolístico?

No tanto por la parte técnica sino por cómo corren, lo fuerte que están... Me sirvió para tener el cuerpo que tengo ahora. Iba todos los días al gimnasio y eso se nota.

¿Ya se había definido como delantera, como goleadora?

Suena raro, pero empecé como extremo izquierdo. Me gustaba recibir en la banda y meterme hacia dentro. Estaba empeñada. Creía que ser nueve era algo complicado, porque siempre estás de espaldas a la portería. Es una posición que no le gusta a todo el mundo. A mí, más o menos. Pero cada vez me gusta más. Al principio no me gustaba nada de nada. Insistía en ser extremo. Pero hubo un entrenador que me dijo que iba a ser delantera.

Y a la vuelta a España encauza su carrera desde el Oviedo.

Llegué en la temporada del Covid, en el mercado de invierno.Para mí fueron solo dos meses. Pero en las dos siguientes campañas quedamos arriba y estuvimos luchando por subir. Me sentí muy cómoda y me vi capaz de ir a por el siguiente escalón, subir a la Liga F.

Sin embargo, después firmó en un equipo que también estaba en el segundo nivel –ahora, Primera Federación–, el Deportivo.

El Deportivo había descendido de Primera, pero me pareció que iba a ser un escalón más para poder llegar a lo que quería. Pensé que, por ser un equipo que había bajado, iba a ser un candidato a estar arriba. El proyecto me llamó la atención. Me costó salir del Oviedo, pero creí que así iba a estar más cerca de llegar a Primera División.

No lo logró por esa vía, pero sí con su incorporación al Granada en el verano de 2023. ¿Cómo resultó el estreno en la Liga F?

Gracias al Granada pude cumplir el sueño de jugar en Primera. Es algo que veía lejos. Agradecí mucho esa oportunidad, pero no la disfruté. Me llevé una pequeña decepción por lo que era entonces la Liga F, que es una competición que ha cambiado un montón. Y es que no es lo mismo estar en un equipo que pelea por no descender, como aquel Granada, que estar en uno que se mueve en los puestos más altos, como el Tenerife. Aquel juego no era el mío. Casi teníamos que defender más que atacar. No me sentía identificaba. Y si no disfrutas, no te salen las cosas. En ese momento me planteé ir a un equipo en el que sí pudiera disfrutar. Y surgió la opción de Japón, que es algo que pasa una vez en la vida.

¿Cómo se fraguó su fichaje por el INAC Kobe Leonessa?

Mi representante ya sabía que iba a aceptar una oferta del extranjero. Y el fútbol japonés es muy fuerte. Para mí no iba a ser un descenso de nivel, como ir a Arabia, que es lo que hace mucha gente. Iba a poder jugar en un nivel alto. Técnicamente son muy buenas. En este caso, el entrenador era español –Jordi Ferrón–, quería una delantera y conocía a mi agente.

¿Le apetecía también conocer una cultura diferente?

Disfruté de la cultura, de la gente, del fútbol... También me ayudó tener dos compañeras españolas –Carla Morera y Paola Soldevilla–. Fue una experiencia enriquecedora. Son muy respetuosos. Puedes ir tranquilamente por la calle, no hay inseguridad...

Si a todo eso suma los números que hizo en el INACKobe Leonessa... Fue la máxima anotadora de la W Ligue e integrante del once ideal del curso 2023/24.

Sí. El feedback que notaba era que estaban muy contentos conmigo. Alguno hasta hizo la gracia de pedirme que me nacionalizara para que jugara con la selección.

¿Por qué solo una temporada?

Me costó tomar la decisión. Volví a España por unas palabras que me dijo mi padre. No sé si él se dio cuenta, pero a mí sí me afectaron. Me comentó que me quería volver a ver jugando en España. En realidad, a él no le gusta el fútbol, pero desde que soy futbolista, ve incluso partidos en los que yo no estoy. Estando en Japón me daba pena de que él no me pudiera ver. Y al recibir la oferta del Tenerife, pensé que o la cogía o se iba a pasar. Supongo que la gente de España no estaba tan pendiente de lo que estaba haciendo en Japón.

Se pierde la pista.

Sí. Bastante. Al recibir la oferta del Tenerife, vi una oportunidad. En Japón ya saben cómo juego y cómo soy, y creo que dejé las puertas abiertas para volver en otro momento si surge la oportunidad.

Una carta desde Japón

En tiempos en los que predominan las redes sociales y escasean los mensajes en papel, en las oficinas del Tenerife Femenino causó sorpresa la llegada de una carta procedente de Japón, de las de toda la vida, con la dirección escrita a mano, con su sello... Estaba dirigida a Carlota Suárez, una futbolista que había dejado huella en la afición delKobe Leonessa. "Estábamos con la sesión de fotos oficiales para la Liga F y me dijeron que tenían algo para mí", cuenta Carlota. "Me entregaron la carta. Era de un seguidor. No esperaba que alguien hiciera el esfuerzo de buscar la dirección del club y enviar una carta", confiesa con el folio en la mano, un texto escrito en castellano lleno de mensajes de apoyo y ánimo. "Los aficionados japoneses son muy fieles», destaca. «Algunos hacían horas de avión para vernos jugar. Siempre eran los mismos", añade Carlota, que disputó una final de Copa en el estadio Olímpico de Tokio delante de 20.000 espectadores.

¿Qué concepto tenía del Tenerife? Lo conocía como rival.

Pensé que podía fichar por un equipo que quería estar lo más arriba posible en la Liga F, que ya llevaba años en Primera... Hay compañeras que habían estado aquí y me hablaron muy bien del club. Al ser un equipo de los fuertes, supe que iba a ser diferente a lo que viví en Granada, que no iba a estar compitiendo por no descender, que lo iba a poder disfrutar.

Ya lleva tres goles.

Y deberían ser más.

¿Lo diría también si llevara cuatro?

Sí, claro, una siempre quiere más. Pero estoy muy contenta.

Los ha marcado fuera de casa. Le falta estrenarse en el Heliodoro, donde, por cierto, no han ganado. ¿Qué pasa en el estadio?

Es raro, sobre todo por lo bien que nos va fuera de casa. Nos preguntamos por qué no ocurre lo mismo en el Heliodoro. Y no sé si son los nervios, el deseo de querer demostrar algo más delante de la gente... No lo sé. Lo que espero es que llegue pronto la primera victoria en casa. Y también el gol. Sigo dándole vueltas al cabezazo en el partido contra el Real Madrid. La vi dentro y salió rozando el palo. Quién sabe, a lo mejor la ley del ex... –el siguiente visitante es el Granada, dentro de dos jornadas–.

¿De esos que no se celebran?

Pero que entre.

¿Ayuda poder competir sin presión?Porque lo de jugar por no bajar ya está superado, ¿no?

Ayuda a que obtengas mejores resultados. Si no tienes la obligación de ganar sí o sí... Aquí tienes presión por jugar bien y por sumar la mayor cantidad de puntos posible. Pero nunca se sabe... Si no hubiésemos empatado con el Espanyol ni perdido contra el Eibar, ahora seríamos segundas. El buen ambiente hace que estemos así.

Firmó por un año. Visto lo visto, ¿le parece poco tiempo?

Una temporada y otra opcional. No me importaría estar otro año más. Estoy muy contenta, entre otras cosas, por el clima. Me está encantando todo. Me siento muy cómoda. Las compañeras del equipo son eso, compañeras, pero también son una familia. Todas tenemos una conexión estrecha, nos animamos, ninguna pone mala cara... Si tienes un día malo, te animan. No tengo quejas del equipo, y menos del cuerpo técnico, de las instalaciones, del club...

De la playa de El Socorro al pico del Teide: su primera vez en la Isla

CarlotaSuárez viajó por primera vez a Tenerife en el verano de 2023 para realizar la Ruta 0.4.0, es decir, para recorrer a pie y de un tirón la distancia que hay desde el mar –la playa del Socorro, en Los Realejos– al pico del Teide. "Un amigo me dijo que solo yo iba a aceptar una locura de esa magnitud, y así fue", recuerda la futbolista, que decidió encajar ese reto en sus vacaciones antes de fichar por el Deportivo. "Ahora, después de haber ido hace poco con mis padres en coche, soy consciente de todo lo que subimos. Desde allí abajo hasta el pico. Supongo que fue cuestión de ponernos a caminar sin ser conscientes de lo que estaba por venir", relata. "Salimos de madrugada, como las 3 y media, para bajar a la playa de El Socorro en coche y empezar a subir caminando. La primera parte es la peor porque hay carreteras y era de noche, pero estaba con amigos e íbamos haciendo el tonto. Luego, al entrar en los senderos, veías el amanecer, las nubes... Disfruté mucho del camino. Hubo un tramo en el que parecía que estábamos en Marte. Era un paisaje que no esperaba encontrar. La última parte, la de las escaleras, sí nos costó más", resume Carlota.

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