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Primera derrota de la temporada: el Tenerife cae ante el Sporting en el Heliodoro

Después de derrotar al Eibar y al Almería, el equipo blanquiazul se ve superado en un duelo parejo con el conjunto gijonés. Sarco anota el único gol en la segunda parte (0-1).

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Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

No es un ningún descubrimiento decir que el Tenerife no iba a ganar todos los partidos. Ni el Tenerife ni ningún otro equipo. En una categoría tan traicionera como la Segunda División, los tropiezos y los avances llegan en el momento menos esperado. Los blanquiazules habían comenzado la temporada con dos victorias seguidas, en Eibar y en casa ante el Almería. Y se esforzaron para estirar ese pleno. Pero se quedaron en el intento. Su tercer rival, el Sporting, se llevó un duelo igualado, resuelto con un gol de Sarco en la segunda mitad. Pudo caer para los dos lados. Seguramente lo más justo habría sido un empate. Pero no, el Tenerife perdió su primer partido. No jugó mal, solo le faltó algo de filo y acierto arriba. Analizado en su conjunto, el balance es de seis puntos de nueve, que tampoco está mal. La meta sigue estando en los 50.

Velocidad. Es el elemento que introdujo Cervera en la alineación. Mantuvo a diez de los titulares del encuentro ante el Almería y puso a Baba Diocou en la banda derecha, un puesto que había ocupado Chapela la jornada anterior. El extremo encendió la chispa en un inicio de encuentro de alta intensidad. Ni Tenerife ni Sporting esperaron para subir el ritmo. Los dos se obligaron a ello para no quedar rezagados.

Dentro de ese intercambio de poderes, el dominio fue por turnos. Los blanquiazules trataban de llevar la iniciativa, acortando los procedimientos para generar peligro cerca de Yáñez. Su rival se manejaba con cierta solvencia en un centro del campo liderado por Corredera y por Gelabert –una de las prioridades de Cervera era atar en corto a estos dos jugadores–, pero el bloque defensivo que tenía delante terminaba apagando los brotes ofensivos. A veces con más apuros, como cuando César, oportuno, anuló un inquietante cuatro contra tres. Pero eran los asturianos los que estaban sufriendo más. Los primeros remates a puerta fueron locales. Uno de Juanjo después de conducir el balón unos metros y soltarse cerca de la frontal del área (8') y otro protagonizado por Víctor Moreno al aprovechar una pérdida y montar un contragolpe que decidió finalizar sin apoyarse en Enric Gallego, que aguardaba el pase, desesperado, libre de marca (13'). En ambos casos tuvo que intervenir Yáñez. Al rato lo intentó Baba Diocou en una acción anulada por fuera de juego. También con parada del guardameta.

Aunque el Tenerife lo buscaba más y mejor, no llegó el 1-0, y el pulso fue perdiendo gas poco a poco de camino al descanso. Los equipos se dieron una tregua sin perder la intención de atacar. El ejemplo lo puso César, muy incisivo por su banda, haciendo todo el recorrido para plantarse a un palmo del área pequeña. Le faltó claridad, quizás suerte, para terminar l a aventura con una asistencia (41'). El Sporting aprovechó el vacío defensivo en ese carril, ocupado de manera provisional, para hacer daño. Genial Iosifov en su maniobra para meter un centro que cazó por alto Guille Rosas para batir a Dani. 0-1 al borde del intermedio, un escenario ideal para el Sporting. Pero Miranda Bolaño no había dicho la última palabra. El árbitro de campo fue avisado por el del VAR, del Cerro Grande. Algo había pasado. Esperanza en el lado tinerfeño, preocupación en el gijonés -le costó una tarjeta amarilla al autor del tanto-. La visita al monitor desató la celebración de la grada. El marcador recupero el 0-0 y el público lo festejó como si hubiera asistido a un gol de su equipo. El motivo, una falta por manos de Konrad de la Fuente en el inicio de la transición ofensiva sportinguista. Los blanquiazules se llevaron el alivio al vestuario. Primera parte pareja con pocas ocasiones claras de gol y el momento cumbre del efecto VAR.

Cervera aprovechó la pausa para cambiar. Quitó a Diocou –mareado, contó luego el técnico– y puso a Noel. Y el duelo continuó con más control que prisas. El Sporting asumió el mando y el Tenerife se lo permitió con una presión menos avanzada y una estructura defensiva levantada en campo propio. El dominio le brindó al conjunto de Larcamón una falta cercana al área que ejecutó Otero sin puntería. A la grada Popular. Pero el Sporting ya había avisado en la segunda mitad.

Una vez domada esa etapa emergente de los gijoneses, los blanquiazules dieron un paso adelante. Pasaron a la acción y se encontraron enseguida con la misma situación que su oponente, una falta peligrosa. Enric Gallego superó la barrera con su golpeo pero el balón llegó a las manos de Yáñez (57').

Cerca de la hora, Larcamón ordenó un triple cambio: Loum, Diego Sánchez y Sarco accedieron al terreno ya con el Tenerife más suelto, merodeando la zona de influencia. Y otra falta, esta vez próxima a la esquina del área. Lanzó Nacho a un paso de provocar un autogol (64').

Y cuando parecía que el encuentro había entrado en una etapa llana, con pocos relieves, sin riesgos y sin errores de bulto, irrumpió Iosifov de la nada, como en la acción del gol anulado. El extremo sacó el máximo rendimiento a un esprint por la izquierda, llegó a la línea de fondo, puso el balón atrás y ahí apareció Sarco para anotar el 0-1. Toda una novedad en la recién comenzada temporada: los blanquiazules estaban con el resultado en contra.

Cervera trató de impulsar la reacción con dos relevos: Krdzalic y Dani Fernández por Juanjo y Nacho. Pero el Sporting, reforzado por el gol y seguro de que el plan le estaba saliendo, siguió a lo suyo, asustando en velocidad. Lo hizo Otero con un mano a mano con Dani (70'). Golpeó alto pisando la media luna del área. La sentencia no llegó, pero el cronómetro corría en contra de los blanquiazules. Y entraron las prisas, algo normal, empezó a pesar el cansancio, también... El Sporting volaba y el Tenerife se enredaba. No veía el camino. No tenía espacios.

Con todo, los blanquiazules hicieron lo posible para marcar. Dani Fernández no llegó por poco a un centro de David. Cada vez con menos margen, Álvaro refrescó por completo el frente de ataque con Martin Pecar y Jesús de Miguel –al banquillo, Víctor Moreno y Enric Gallego. Los tinerfeños se volcaron para, al menos, quedarse con un punto. Pero fueron cayendo en la trampa de un Sporting estable en su modo defensivo. Y se acabó. Llegó la primera derrota en un partido con fondo de empate. Tampoco es un golpe de realidad. Así era y sigue siendo la Segunda División.

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