El CD Tenerife comienza la temporada del regreso a Segunda División con una prometedora victoria en Ipurúa
El equipo blanquiazul derrota al Eibar con goles de Enric Gallego, Jesús Álvarez e Iván Chapela (1-3). Los locales logran neutralizar la primera ventaja tinerfeña con un tanto de Bautista.

Juanjo, Jesús y Víctor celebran el segundo gol del CD Tenerife. / LaLiga

El Tenerife eliminó de raíz la incertidumbre que se palpaba en el entorno –lógica por tratarse de un equipo ascendido y reforzado con diez fichajes, seis sin experiencia en España– con un prometedor triunfo en su regreso a Segunda División. Un 1-3 en el estadio de uno de los rivales más respetados de la categoría, un Eibar que llegó a neutralizar la renta lograda por los tinerfeños con un tempranero gol de Enric Gallego pero que se vio superado durante casi todo un encuentro resuelto a favor de los visitantes con los tantos de Jesús Álvarez, al borde del descanso, e Iván Chapela, ya en el segundo acto.
Más que por el fondo, que también, el Tenerife convenció por las formas. El equipo fue competitivo, que era lo que se esperaba, y también tuvo gol, que era lo que no estaba tan claro. Y en defensa, se las arregló para protegerse. Señales tranquilizadoras con toda la Liga por delante y con la impresión de que hay materia prima para más.
Gol tempranero de Enric
De entrada, el Eibar pasó de tener el 1-0 en sus manos –en realidad, en la cabeza de Arana– a verse por detrás en el marcador. Porque la primera ocasión de gol fue suya. Muy de su estilo para poner en alerta a Álvaro Cervera en una de esas acciones que tanto le preocupaban, los saques de esquina. La ofensiva en cuestión terminó con un toque limpio con la frente del defensa, invadiendo el espacio que debía guardar Víctor Moreno. La pelota iba directa a la red, pero la sacó Dani cerca del palo izquierdo.
Los de Jokin Aranbarri parecían haber encontrado la fórmula para ganar. En cambio, el Tenerife no necesitó mucho para desmontar esa teoría. Le bastó con recuperar un balón en el centro del campo y lanzar un contraataque con valor gol. Nacho Gil detectó el pasillo y puso la bola en largo a Enric Gallego, que se plantó en el área y batió Magunagoitia con un preciso remate raso pegado al poste. Minuto 6 y 0-1. Así de fácil. Plena eficacia.
Los nervios del debut, si es que algún jugador los estaba sintiendo, debieron desaparecer de golpe. ¿Qué mejor manera de regresar a Segunda? El gol entró en escena como una dosis necesaria de confianza para seguir desarrollando un plan tan 'sencillo' como productivo. Presión en un bloque medio bien medida para alejar al Eibar de su zona de influencia y acecho constante para correr y atacar, con Noel, Víctor y Nacho cambiando posiciones y Gallego como faro.
Con esta manera de proceder, el Tenerife estuvo a un paso de ampliar su ventaja. Noel llegó a la línea de fondo por el carril derecho y envió el balón al área. Solo faltó que encontrara algún receptor.
Mientras tanto, el Eibar trataba de reponerse a base de insistir por la banda defendida por Jorge Moreno. Así llegó otro córner, rematado por Bautista (10’), y una inquietante falta ejecutada por Cubero. Superó la barrera pero la trayectoria siguió hacia la grada (18’).
Rebasado el cuarto de hora, daba la sensación de que el partido se estaba jugando más a lo que quería un Tenerife más seguro en lo que hacía que un Eibar algo perdido, dueño de la posesión pero sin ideas suficientes para romper el orden planteado por los blanquiazules, que de vez en cuando se estiraban, como en el minuto 28 con un chut de Nacho desde fuera del área tras una dejada de Noel. El guardameta azulgrana despejó con apuros.
Con esa dinámica, el encuentro tenía pinta de estar controlado. Pero cualquier detalle podía alterar ese equilibrio nada improvisado. El Eibar no lograba cogerle el pulso al partido, pero tampoco había firmado la rendición, ni mucho menos. Y aprovechó un tramo más conservador del Tenerife –es lo que le estaba funcionando– para empujar. Ares avisó con una conducción y un remate buscando la escuadra (30’). El latigazo encendió Ipurua y los guipuzcoanos se subieron a esa ola perseverando por el mismo sector del campo, el costado izquierdo. Por ahí, Arbilla halló un resquicio, metió un pase a ras de césped y enlazó con Magunazelaia, que enriqueció la jugada con una asistencia a Bautista. El delantero irrumpió por delante de León y sorprendió a Dani (34’). Genial combinación eibarresa para demostrar que el Tenerife no lo iba a tener tan fácil para ganar.
La reacción tras el empate
Y cuando todo indicaba que el enfrentamiento iba a dar un giro, los de Cervera reaccionaron para recuperar su renta. Primero lo intentó Gallego con una volea desviada. Y luego puso su sello Jesús Álvarez. En su caso, con el desenlace del 1-2 en el minuto 45.El volante zaragozano cazó una pelota suelta tras un despeje y, sin pensarlo dos veces, la dirigió a la meta con precisión. La estirada de Magunagoitia no fue suficiente. El Tenerife, con margen para volver a sufrir con un saque de esquina finalizado por Bautista, se marchó al descanso con un estimulante 1-2.
De vuelta al césped, el Eibar intentó subir el ritmo para incomodar más a un Tenerife al que las cosas le estaban saliendo bien. Esa voluntad se redujo a un par de intervenciones de Dani Martín, ninguna demasiado exigente para atrapar o desviar balones lejanos.
En cualquier caso, siendo previsor, Cervera empezó a dosificar esfuerzos con las primeras sustituciones. Chapela por Noel en el minuto 55, Fabricio y Pecar por Juanjo y Gallego poco después. La misma idea con energía renovada. Y con el cronómetro corriendo a favor de un Tenerife que estaba sufriendo menos de lo previsto. Si había que enfriar el partido, lo hacía. De la manera que fuera, con sutileza, también con oficio. Una falta por allí, un calambre por allá... Desesperación e impotencia de un Eibar que quería, pero no podía.
En su gestión, Cervera decidió agotar las sustituciones en el minuto 70. Sacó a Nacho y a Víctor y puso a Baba Diocou y a Krdzalic.
Lejos de descomponerse, el Tenerife siguió a lo suyo. Con más firmeza, si cabe. La demostración estuvo en la jugada del 1-3. Carrera por el lado derecho de Krdzalic, tras una apertura de Pecar, y centro al corazón del área pequeña del bosnio para que irrumpiera Chapela y marcara a placer. Baño tinerfeño. A poco más de un cuarto de hora para el 90, el triunfo ya no se le iba a escapar a un equipo que, a su manera, se impuso en Eibar con cierta autoridad y con más comodidad de la imaginada. El domingo que viene, el Almería en el Heliodoro.
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