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Primera temporada del Tenerife sin Aitor pero con Aitor

El madrileño cuelga las botas pero no se aleja. Pasa de ser el capitán de la plantilla blanquiazul a formar parte del cuadro técnico encabezado por Álvaro Cervera

Aitor Sanz.  |

Aitor Sanz. | / CDT

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Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

El 13 de julio de 2026 se despejó la duda. El entorno del Tenerife llevaba semanas, incluso meses, preguntándose si Aitor Sanz iba a llegar o no a una decimocuarta temporada como futbolista en activo dentro de la plantilla blanquiazul. Venía de ser importante en la campaña del regreso del club a Segunda. Ni más ni menos que 28 partidos jugados, 24 como titular, y dos goles anotados. Sus números habrían sido un poco mejores si no hubiera tenido que parar en marzo por unas molestias y casi al final por una sanción. Pero lo que cuenta es que pudo tener protagonismo de camino a un ascenso que, en cierto modo, compensó su amargura por haber recorrido el camino inverso en el curso anterior de manera inesperada.

Cerca de cumplir 42 años, casi nadie tenía claro si iba a estar dentro o fuera de un equipo en el que llevaba jugando desde agosto de 2013 –con un curso en blanco provocado por una lesión, el 2018/2019–. Y la incertidumbre se apagó a pocos días del comienzo de la pretemporada de 2026. Ese 13 de julio, Aitor ofreció una rueda de prensa para desvelar sus planes. Aunque reconoció que se sentía con fuerzas para continuar su carrera, al menos, una temporada más, anunció que había tomado la decisión, en consenso con los dirigentes del club, de colgar las botas para pasar a desempeñar otra función dentro del Tenerife, la de ayudante de Álvaro Cervera. «Me he liberado, me he quitado un peso de encima», confesó en ese momento el ya exfutbolista Aitor Sanz, un miembro destacado de la clasificación histórica de jugadores blanquiazules. Se quedó a pocos partidos, cinco, del récord que estableció Alberto Molina (413). El madrileño llegó a 408 actuaciones en encuentros de Segunda División, playoff de ascenso a Primera, Copa del Rey y Primera RFEF, y fue dejando atrás a Toño Hernández (387), Felipe Miñambres (357), Suso Santana (337)...

De Aitor siempre se dijo que era la extensión del entrenador en el terreno de juego por su liderazgo, por su capacidad para leer las diferentes situaciones que se iban dando en cada partido... Ahora está pudiendo comprobar si esa evidente vocación –con la titulación necesaria en su poder desde hace tiempo–, se ve reflejada en el día a día tras pasar de un lado al otro del campo. «El Tenerife me ha dado la oportunidad de probar en un cuerpo técnico de élite, que es algo que no puede decir todo el mundo, y ya veremos si me gusta de verdad, si estoy contento y si me tira esto», apuntó con la curiosidad de saber cómo se iba a desenvolver en esta nueva faceta.

El máximo accionista del Tenerife, Rayco García, fue muy claro a la hora de acompañar a Sanz en ese tránsito. «Quién sabe si tenemos aquí al futuro entrenador de nuestro club», planteó imaginando a Aitor afianzado como técnico interino y dando en algún momento el salto a la jefatura. El tiempo dirá. Por ahora, es un Tenerife sin Aitor pero con Aitor. Ya sin él para participar en la competición, en el césped, pero sumando igualmente por fuera.

El balón parado y la estrategia, entre sus cometidos en el día a día

Después de los primeros días con Aitor Sanz como ayudante y no como jugador, Álvaro Cervera contó que estaba viendo «bien» al madrileño dentro del cuadro técnico. «Lo veo contento y participativo», aseguró el entrenador, que no tardó en encomendarle un cometido concreto en el día a día. «Su función tiene relación con el balón parado, tanto el nuestro como el contrario», explicó Cervera antes de añadir que Aitor también está siendo muy útil en la adaptación de los recién llegados al equipo, ni más ni menos que diez jugadores. «A los nuevos les dice qué queremos de ellos; él va más uno por uno dando esas instrucciones una vez expuestas globalmente», apuntó Álvaro, que siempre tiene en cuenta el punto de vista de Sanz. Uno de los fichajes lo tuvo claro a la hora de heredar el dorsal que llevó Aitor durante 13 temporadas. Jesús Álvarez lucirá el 16. Y otro, Mauro Pittón, fue elegido por Manu Guill, entre otras cosas, por su veteranía y liderazgo, cualidades que compensarán la ausencia de Sanz.

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