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Entrevista | Luis Padilla Autor del libro 'El Estadio de Tenerife'

Luis Padilla, autor de 'El Estadio de Tenerife': "El Heliodoro tiene una historia muy curiosa desde su nacimiento"

El libro 'El Estadio de Tenerife, recorrido histórico en el centenario del Heliodoro Rodríguez López' detalla su origen como obra patriótica y su evolución.

Luis Padilla, con un ejemplar de 'El Estadio de Tenerife'

Luis Padilla, con un ejemplar de 'El Estadio de Tenerife' / María Pisaca

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Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

'El Estadio de Tenerife, recorrido histórico en el centenario del Heliodoro Rodríguez López', es un libro que cuenta la vida de algo que ha sido y es más que un campo de fútbol. "Para mucha gente puede parecer un bloque de cemento, una instalación, pero es especial incluso por su propio nombre", afirma su autor, el periodista tinerfeño Luis Padilla. La obra, que se podrá comprar próximamente en la tienda oficial del CD Tenerife, cuenta con el diseño de José Miguel Galarza y María Galarza y con la producción de Azul y Blanco Editorial.

¿Cuál fue el origen del Estadio?

Se creó como campo de deportes para la Isla. Fue una obra patriótica, que es como se denominó en su momento. La patria era Santa Cruz de Tenerife como única capital de Canarias: en el año 1927 fue cuando llegó la división provincial. Eran años de conflicto y fue una obra pensada para realzar que Santa Cruz de Tenerife era la ciudad más importante y debía tener el campo de deportes principal en un momento en que el fútbol no era el deporte rey que es ahora. Se creó ese campo de deportes ligado al nacimiento del Tenerife tras una refundación sobre las ruinas del Sporting, en el año 1922, y se vio la necesidad de tener un campo de deportes en el que pudieran entrar más de las dos o tres mil personas que podían caber en Miraflores.

¿Cómo se financió?

Primero se pidió un crédito y después se lanzaron unas obligaciones que suscribieron algunos empresarios, con Sixto Machado a la cabeza. Centenares de aficionados anónimos fueron aportando 100 pesetas. En realidad, fue una ayuda a fondo perdido. Pero la obra duró más de lo previsto, surgieron algunos problemas y se generó una deuda que durante un tiempo se mitigó con partidos amistosos: enel año 32, el Real Madrid; en el 33, el Athletic; en el 34, el Everton; el Viena de Austria, otra vez el Real Madrid... Eso hizo que el Stadium, que era como se llamaba entonces, fuera rentable hasta que se dejó de usar durante la guerra. El Tenerife acabó perdiendo la propiedad, pero el presidente Heliodoro Rodríguez López, gracias a que muchos aficionados cedieron sus obligaciones, logró recuperarla en el año 40. El estadio siguió siendo del Tenerife hasta 1972. En ese periodo jugaron muchos equipos en el Heliodoro. Ya existían más campos, pero este era el único de césped -se sembró en 1952-. El Real Unión, el Toscal, el San Andrés... Muchos jugaron en el estadio. Se disputaban cinco o seis partidos a la semana sin problema.

Entonces, el Tenerife perdió la propiedad dos veces.

En un principio se lo quedó la que era antes la Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Santa Cruz de Tenerife por la imposibilidad de obtener ingresos por culpa de la guerra. Luego, en 1972, para saldar la deuda con la Caja, se organizó una subasta. Pujaron la propia Caja, el Cabildo y una persona desconocida. Al final fue el Cabildo el que lo adquirió por 21 millones y medio de pesetas.

Al principio se creó como un campo de deportes.O sea, no como un campo para jugar al fútbol.

En los planos originales se incluyeron una pista de atletismo, canchas de tenis y de bádminton... Poco a poco se fue usando para el fútbol y en ocasiones, a partir de 1925, también para lucha canaria.

El fútbol cogió arraigo.

No del todo. Durante la guerra, al no haber futbolistas porque los jóvenes estaban en el frente, se empezó a utilizar como canódromo. Se estrechó el campo y se celebraron carreras de galgos. Luego, en la primer reforma que ideó Rodríguez López con Marrero Regalado, se tuvo en cuenta el canódromo pero se fue ensanchando al campo y fueron echando a los galgos. Sí se planeó una pista de atletismo, que es algo que no se hizo. Y en la reforma de Carlos Schwartz, en los 80, se pensó también en poner una pista de atletismo, pero Javier Pérez quería las gradas lo más cerca posible del campo.

Un estadio para casi todo.

Algo así. En el último escalón superior de Herradura hubo una cancha de baloncesto. Después, en el arco que había detrás de la portería de esa misma grada, una pista de cemento en la que se jugaban partidos de hockey sobre patines y donde en el año 1960 vinieron los Harlem Globetrotters por primera vez. El Heliodoro es la casa del CDTenerife, pero también de otros equipos: ahora lo es del CD Tenerife Femenino. Y ha sido escenario de diversas actividades deportivas, como veladas de boxeo, y de otras que poco tienen que ver con el deporte: desde actos patrióticos y misas de campaña durante la guerra civil, a grandes conciertos, finales de murgas, la llegada de los Reyes Magos cada 5 de enero...

¿Que más lo hace especial?

Para mucha gente puede parecer un bloque de cemento, una instalación, pero es especial incluso por su propio nombre: nadie va al Santiago o al Benito, pero sí vamos al Heliodoro. Ese nombre le da una cierta cercanía y hace justicia con el presidente que impulsó la reforma del Stadium y que fue clave para que el Tenerife fuera el representativo de la Isla, para que fuera designado así en el año 32, cuando el Real Unión tenía el mismo potencial. En los año 50 y 53, cuando se celebraron las fases de ascenso para que la Isla tuviera un equipo en Segunda División, el Hespérides era el mejor de la provincia, pero no tenía una instalación acorde a la posibilidad de jugar en Segunda, así que se decidió que fuera el Tenerife por eso, por ser el propietario del Stadium.

¿Llegó a descubrir algo durante la preparación del libro?

Al formar parte de un grupo de frikis, te ceden fotos espectaculares, como una de una misa de campaña del año 37; te encuentras con detalles inesperados, como unas cartas de don Heliodoro tratando de explicar a la Caja de Ahorros la obra que se iba a hacer... El estadio tiene una historia muy curiosa desde su nacimiento, por haberse levantado con suscripciones populares, por sus reformas... En el año 40 creció con una muy buena idea del arquitecto Marrero Regalado; en los años 60 y 70 se modificó sin sentido: que el equipo asciende a Primera, nos cargamos la grada lateral de San Sebastián y la hacemos mitad de pie y mitad sentados; en Herradura empezamos a poner tablones de madera y cuando subes de categoría en 1971, crece varias filas más... Hasta que, por fin, ya con el proyecto de Schartwz, en los 80 se define todo con más sentido para tener un estadio cerrado, a doble nivel, con gradas superpuestas... Siempre digo que se ve muy bien el fútbol desde cualquier parte del estadio.

Y por si fuera poco, el libro incluye una lista de los 300 mejores jugadores que han sido visitantes.

Quisimos hacer una lista de los mejores jugadores que han venido como invitados. Desde los primeros, como Spencer, del Sevilla FC, Ricardo Zamora o los bicampeones del Mundo Nilton Santos y Garrincha, a los más recientes. En 2025 cerró el círculo Santi Cazorla, que no había jugado en el Heliodoro y lo hizo con el Real Oviedo en el último partido que se disputó en el estadio durante su primer siglo de vida. Han venido por aquí 17 Balones de Oro, incluyendo a Aitana Bonmatí y Alexia Putellas.

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