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Álvaro Cervera pone el foco en el balón parado: "El problema está detectado"

"Hemos tenido fallos muy grotescos, pero los jugadores los han visto y el problema está detectado", asegura el entrenador, que cuenta con la ayuda de Aitor Sanz en ese apartado de la preparación

Álvaro Cervera, en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva Javier Pérez.

Álvaro Cervera, en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva Javier Pérez. / Arturo Jiménez

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Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

Los números dicen que casi el 30 por ciento de los goles que se marcan en Segunda División son producto de la estrategia, de ataques que nacen del balón parado. Al Tenerife no le cogerá por sorpresa. Álvaro Cervera ha reconocido que está poniendo el foco en la fase defensiva de ese tipo de acciones. En esa maduración, considera que tampoco vino mal que el Getafe, un auténtico especialista en la materia, le creara problemas al equipo blanquiazul de esta manera en el Trofeo Ciudad de Santa Cruz, no tanto por el penalti que aprovecharon los madrileños para neutralizar el ventaja lograda por Víctor Moreno, sino por las faltas laterales y, sobre todo, los saques de esquina. Así llegó el definitivo 1-2.

El Marino, con menos potencial que el Getafe, también se las arregló para darle trabajo al Tenerife con algún que otro córner en el amistoso siguiente. Cervera ya había avisado que "el 80 por ciento de los saques de esquina que se prolongan, terminan en remate".

El inconveniente del viento

La demostración estuvo en el segundo gol de Martín Satriano para colocar en el escaparate del Getafe el Trofeo Ciudad de Santa Cruz. Pelota peinada e irrupción del uruguayo en el área pequeña para batir a Gabri con un toque por bajo. "Es bueno que estas cosas pasen ahora y no durante el resto del año", comentó el técnico, disgustado más por la respuesta de su equipo que por el resultado. "Los rivales te tienen que ganar por ser superiores, pero no por estas cosas, que también forman parte del fútbol, pero no me gustan", confesó dispuesto a ocuparse en el entrenamiento siguiente de lo sucedido. Y así fue. Sesión de vídeo para tomar nota. "Nos quedamos fastidiados, vimos las repeticiones, analizamos lo que pasó y se lo enseñamos a los jugadores, que se dieron cuenta de que lo hicimos mal, porque no nos colocamos bien", reconoció Álvaro, que tuvo un inconveniente añadido a la hora de pulir detalles: el viento. "En esos días tuvimos un tiempo infernal en La Laguna y fue muy difícil trabajar", contó el técnico.

Pero le tranquiliza saber que la fuga está detectada. "Sabemos cuál fue el error y los jugadores también lo saben. A partir de ahí, tenemos el camino despejado para mejorar. Pudimos ver claramente que cuando dijimos 1-2-3, nos pusimos 3-1-2", apuntó refiriéndose a una distribución táctica de los futbolistas en el área. Aunque quedan cuatro ensayos, la clave estará en las 42 jornadas de La Liga Hypermotion. Cervera ha advertido que la estrategia será crucial.

"Todos los equipos de esta categoría tienen que ser buenos a balón parado, tanto en ataque como en defensa", remarca. Y, a su juicio, el acercamiento a la perfección llega con la insistencia, con no dejar nada a la improvisación. "Soy de la opinión de que el balón parado se trabaja. Tienes que ver a qué rival te vas a enfrentar y trabajar en ello. Es algo que no nos ha pasado aún, porque estamos en pretemporada, pero nos vamos preparando dentro de una idea", indica sobre la pauta a seguir por un Tenerife que, en la puesta a punto, ha cometido "fallos muy grotescos" pero ha reaccionado sin sufrir daños. "Los jugadores los han visto".

El papel de Aitor Sanz

Para redoblar esfuerzos, Cervera ha aprovechado la incorporación de Aitor Sanz al cuadro técnico, después de que el madrileño aceptara poner fin a su carrera como futbolista. Entre las funciones del excapitán blanquiazul está todo lo relacionado con el balón parado. "Le hemos dado algo muy concreto", revela el entrenador refiriéndose al papel de Aitor Sanz.

Después de una temporada en la que el Tenerife dominó la escena en todos los apartados para ganarse una plaza de ascenso a Segunda División y destacar, entre otras cosas, por ser el menos goleado de los dos grupos de Primera RFEF–24–, ahora se prepara para un nivel de exigencia superior. En la 25/26 no tuvo grandes sobresaltos con las ofensivas rivales a balón parado –sí encajó goles así, como los que anotaron la Ponferradina en El Toralín o el Racing de Ferrol en el Heliodoro–, pero el mal recuerdo de la Liga anterior sí establece un precedente a tener en cuenta. La estrategia fue quebrando, en gran medida, la resistencia de un Tenerife condicionado por la fatalidad que acompañó a un equipo al que no le salió nada desde el comienzo. Cervera puso de su parte para evitarlo, pero no fue suficiente. Lección aprendida.

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