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Portería

El día que le cambió la vida a De Vuyst

Aquella mañana, el despertador no sonó y las llamadas perdidas se acumularon en el móvil de Gabri. Afortunadamente, llegó a tiempo. Así fue su primer día con el primer equipo del Tenerife.

Gabri, a la derecha, junto a Iván Chapela en el banquillo local del Heliodoro.

Gabri, a la derecha, junto a Iván Chapela en el banquillo local del Heliodoro. / CDT

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Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

«Faltaba un portero y me llamaron, pero casi no llego al entreno porque tenía el móvil en silencio. A falta de media hora tenía un montón de llamadas de Dani Hernández [excancerbero del primer equipo y preparador del club]. Llegué al entrenamiento, cumplí... y ya nadie me movió de ahí». Son las palabras de Gabri Lozano de Vuyst, arquero que acabó la temporada bajo palos en el CD Tenerife y que se perfila relevante en la confección del proyecto futuro. Una entrevista íntima y personal –concedida al podcast del psicólogo y orientador del club Yexuanj Peláez– ofrece esta y otras muchas confesiones que permiten conocer la cara oculta del canterano.

«Nadie te prepara para un cambio así en tu carrera. Pasas de jugar ante solo 30 personas en Preferente a hacerlo en el Heliodoro con 17.000. Es un sueño, pero eso no lo asimila tu cabeza», destaca el majorero, quien creció en su Fuerteventura natal y probó en dos clubes profesionales –en los filiales de Valladolid y Mallorca– antes de recalar en el Tenerife, club con el que ha rubricado el mayor éxito de su carrera. Ahora, quiere más después de un año con actuaciones de mucho impacto. La que más, la de Lezama, donde dejó su portal a cero en su primera comparecencia como titular (por la entonces inminente paternidad de Dani Martín). «La primera parte no la disfruté», revela en la entrevista, que se estrena este domingo en la serie Fútbol Relacional en Youtube.

«El ritmo y la intensidad se nota según subes de categoría. En Preferente si tienes una equivocación no te la hacen pagar caro, pero en Primera RFEF o más arriba quizá aprovechan y te machacan», dice sobre una demarcación tan comprometida como la suya. La conversación que mantiene con el orientador vale para poner de relieve la conveniencia de asesorarse y dejarse ayudar por terapeutas especializados en determinados momentos complicados en la vida de un futbolista. «Llegué a hablar con un psicólogo porque entraba al césped y aborrecí el fútbol; lo veía todo negro. ¿Que cómo lo resolvimos? Fuimos marcando rutinas para volver a coger confianza», relata sobre un pasado que ya dejó atrás.

De Vuyst es de los integrantes del plantel de Cervera que compatibiliza su profesión de futbolista con su desarrollo y formación en el área de las finanzas «Hubo un tiempo en el que me levantaba a las siete de la mañana, hacía una hora entera de gimnasio, entrenaba, luego al gimnasio otra vez, pasaba por la residencia, comía, iba a clases, volvía a casa... y a las ocho, a descansar», apunta respecto a su rutina de entonces en una vida llena de sacrificios y privaciones. Pero feliz, al fin y al cabo, porque está haciendo realidad su sueño.

En la misma línea se manifiesta su padre, Jero Lozano, quien también fue portero. Asegura desde Fuerteventura que, al fin, Gabri y los suyos están viviendo «un verano feliz y tranquilo porque no existe la incertidumbre» respecto al futuro. Al isleño lo mantiene en el Tenerife su buen trabajo, la fe de sus superiores tras ser renovado su contrato y, más recientemente, unas manifestaciones de Álvaro Cervera que validaban su permanencia en la portería para la 26/27 en sana competencia con Dani Martín. La idea del míster es que ambos rivalicen por la titularidad en el contexto de la buena relación y camaradería que les une.

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