Diversión de campeonato: el Tenerife cierra en alto la temporada en casa
El equipo de Álvaro Cervera derrota al Pontevedra en el Heliodoro Rodríguez López con un autogol de Montoro y tantos de Iván Chapela y Enric Gallego (3-0). Los blanquiazules, ya ascendidos, finalizarán el curso en Orense.

No estuvo mal el último partido del Tenerife en el Heliodoro dentro de la temporada de su regreso a Segunda División después de un añito en Primera RFEF. Nada mal. No solo por el resultado, intrascendente;también por la voluntad de los blanquiazules de disfrutar y, de paso, entretener al público. No hubo desgana ni señales de que el equipo ya se había desenchufado de la competición dos jornadas después de la conquista de un campeonato que quedó inmortalizado con la entrega del trofeo de manos del presidente de la Federación Española, Rafael Louzán.
El invitado a la fiesta, el Pontevedra, entró en escena con firmeza y decisión, tratando de demostrar que era el único que se estaba jugando algo, ni más ni menos que la clasificación para la promoción, nada mal por tratarse de un equipo procedente de la categoría inferior. Subió la presión y quiso incomodar al Tenerife. Pero solo fue una declaración de intenciones. A poco que los blanquiazules se plantaron en el campo contrario, empezaron a notarse las carencias del conjunto grana. Más que nada, inseguridad defensiva. De entrada, Fabricio avisó con una bolea que iba camino a la red y desvió a córner Marqueta (5’). A la siguiente cayó el 1-0. El Tenerife, suelto y con ganas de divertirse, avanzó con precisión y toque para adelantarse. Dani Fernández combinó con Enric Gallego y conectó luego con Noel, que recibió dentro del área y remató con la fortuna de que Montoro, en una rarísima maniobra, introdujo la pelota en su portería. El central pudo haber despejado o quizás controlado, pero lo que hizo fue batir a su compañero. En la práctica, el tanto no fue de Noel, aunque tuvo mucho que ver. Con ayuda, fue su primer gol con el Tenerife. Y puede que el único de la temporada, ya que pasada la media hora tuvo que pedir el cambio por unas molestias en la rodilla derecha. Habrá que ver si se recupera a tiempo y participa en el encuentro de cierre en O Couto.
Golazo de Iván Chapela
Así, con un disparo y medio, el Tenerife comenzó a darle forma a un triunfo que siguió cogiendo cuerpo gracias a una acción individual de Iván Chapela, situado esta vez como mediapunta, con Dani y Noel en las bandas. Se supone que este es el verdadero nivel del gaditano, al fin con la chispa y el talento que se sabía que atesoraba. Le había costado mostrar esa versión después de pasar medio curso en blanco en el Burgos antes de fichar por el Tenerife en enero. Para compensar, dejó su firma con una conducción directa al interior del área y una perfecta definición a la salida del guardameta (2-0, 18’).
Casi sin margen para asimilar lo que estaba sucediendo, el Pontevedra se vio con una desventaja inesperada por muy superior que pudiera ser su oponente. Sorprendió la fragilidad de un equipo que se había presentado en el Heliodoro como el segundo menos goleado del Grupo 1 de Primera RFEF, por detrás, claro está, del Tenerife.
Lo único que le podía dar alguna esperanza al conjunto de Pasarón era su funcionamiento ofensivo. Ahí, cuando conseguía merodear el área tinerfeña, mostraba argumentos mucho más fiables. Por ejemplo, con un pase filtrado a la espalda de Yaakobishvili que no supo transformar en gol Comparada y un golpeo de Yelko Pino que tapó un oportuno Fabricio. En realidad, poco más del Pontevedra. Gabri de Vuyst apenas tuvo que intervenir en el primer tiempo para despejar algún centro aéreo.
La efervescencia del comienzo dio paso a un tránsito más plano hacia el intermedio. Plano pero con el mismo dominio por parte de un Tenerife más certero en todo que un adversario perdido. Para romper la monotonía, Balde, el sustituto de Noel, se animó a lanzar una falta de esas que se suelen ver poco, indirecta dentro del área por una cesión a Marqueta. El extremo quiso rebasar la barrera plantada a la altura de la frontal del área pequeña, y lo hizo, pero el balón fue a parar a Herradura (41’).

Alineación titular del Tenerife. / CD Tenerife
En el arranque de la segunda mitad, más de lo mismo. Rubén Domínguez realizó tres cambios y el Pontevedra retomó el duelo con más filo, procurando meterse en el partido. Uno de los sustitutos, Ballardo, probó suerte con un tiro pegado al palo que despejó Gabri, y el otro recién incorporado, Resende perdió un mano a mano con el arquero majorero. Y cuando parecía que los visitantes habían dado el paso necesario para pensar en la remontada, el Tenerife volvió a poner las cosas en su sitio. César corrió por su banda y, tras apoyarse en Dani, encontró a Fabricio, que enriqueció el despliegue con una asistencia a Gallego. El de Bon Pastor hizo el resto. Domó el centro a la altura del punto de penalti, media vuelta y gol. Imparable. Su decimoctava diana en este curso.
El Pontevedra, con uno menos
Y si el Pontevedra ya lo tenía difícil o casi imposible, peor se le pusieron las cosas en el minuto 52 cuando Cuesta recibió la segunda tarjeta amarilla por un agarrón a Dani. Todo al revés para un rival extrañamente descompuesto.
El partido estaba para seguir tomando decisiones con el viento a favor -Cervera quitó a Chapela y a Gallego y puso a Gastón y a un recuperado Nacho Gil- y para regalar algún gol más al público. Lo intentaron Landázuri con una falta directa que estampó en la barrera y David con un chut demasiado alto. También puso de su parte Balde, a su manera, no siempre eligiendo bien pero sin bajar la guardia. O Nacho, como si no hubiera estado dos meses sin poder competir.
Los blanquiazules siguieron pasándolo bien, todo lo contrario que un Pontevedra entregado, con un par de estirones ofensivos sin consecuencias para Gabri, más por amor propio que por verdadera fe. Y Cervera siguió a lo suyo, tranquilo por todo, por el feliz desenlace de la temporada y por el desarrollo del último partido en casa. En ese escenario favorable, ordenó dos relevos más, ovación para Aitor -sin signos de retirada y con gritos de la grada de Pitbull, quédate- y Fabri, y minutos para Juanjo y para un Javi Pérez que llevaba sin jugar desde octubre. Había margen para redondear el partido y también para algún contratiempo, como la lesión de Balde que dejó a su equipo con diez jugadores en la recta final. A pesar de ello, final en alto para el Tenerife en el estadio.
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