Las verdades y confesiones de Álvaro Cervera con el CD Tenerife
El jefe del banquillo sugiere que «no subir habría sido un fracaso». A diferencia de lo que ocurre con los clubes que juegan finales, aquí no había opción de contestarse con una plata: «Era todo o nada, y hemos triunfado»

Álvaro Cervera, junto a Roberto Perera antes de empezar el partido / Arturo Jiménez

Álvaro Cervera rubricó el pasado viernes el quinto ascenso de su carrera profesional y segundo con el Tenerife. Los dos logrados con el representativo han sido con destino a la Hypermotion, una categoría en la que iniciará una nueva singladura el próximo 15 de agosto, la fecha inicialmente prevista por Federación y LaLiga para el comienzo del campeonato. Desde la perspectiva de haber conquistado un cambio de categoría en tantas ocasiones y en muy distintas circunstancias, el míster blanquiazul asegura que la diferencia entre este éxito y los anteriores radica en la necesidad imperiosa de subir. «Estos días hemos soltado toda la tensión a la vez, y también la presión que traímos hasta el partido del viernes», razona.
«Además, jugamos el partido y estuvimos muy bien», subraya sobre el comportamiento de los suyos a lo largo de los victoriosos 90 minutos frente al Barakaldo. Otra victoria más, que eleva a 21 el total de triunfos blanquiazules. Sobre la celebración, se queda con los momentos más emotivos. «Fue bonito ver a los futbolistas con sus familias, a la afición, a todos los que han puesto un gramo de fuerza para que se lograse el objetivo», explica el inquilino del banquillo insular, con contrato para la próxima temporada. «Sí, voy a seguir», confirma por si hubiese alguna duda.
Para Álvaro, es importante darle a esta proeza –haber ascendido con tres jornadas de margen– el incalculable valor que tiene. «Hay experiencias de otros equipos de ciudades importantes que, si no suben al primer año, luego se complica y te quedas ahí. Corríamos el riesgo de atascarnos en la categoría, pero las cosas nos han ido bien, de cara desde la primera jornada cuando ganamos enGuadalajara», contesta. De hecho, expone que aquel resultado en el Pedro Escartín fue «la primera piedra» de una obra monumental, que ubica al Tenerife ante el desafío de hacer pleno en las jornadas que faltan y alcanzar así la plusmarca de 82 puntos que consiguieron Castellón y Racing.
«El Tenerife está en el fútbol profesional, que es donde tiene que estar este club, y a partir de ahí, a seguir dando pasos adelante», apunta sobre el futuro, convencido de que harán falta fichajes de nivel, como así sentencio Manu Guill en la edición de EL DÍA de ayer. «Cada club y cada ciudad son un mundo, cada plaza con sus peculiaridades. Y Tenerife es muy exigente con su equipo, esté donde esté. El año que viene se nos va a pedir también que estemos arriba, o en disposición de pelear para subir. Los que estamos aquí y los que somos de aquí lo sabemos; cuando vienes, vienes con esa responsabilidad y con esa seguridad de que tiene que ser así y no hay otra», sugiere. En todo caso, ya no existirá la inabarcable presión de este curso. «En su día asumimos el riesgo y lo hemos conseguido», dice sobre su número dos y gran amigo, Roberto Perera, y sobre sí mismo. No en vano, la determinación de regresar a la Isla fue compartida.
«La diferencia es que en el ascenso anterior me llené de alegría; el viernes, lo que hice fue vaciarme de angustia, presión y responsabilidad», anota un Cervera que ya paladeó un ascenso con el Castellón y dos con el Cádiz, con el que supo lo que es entrenar en Primera. «Ya van unos cuantos proyectos exitosos. Con todos los años que llevo en el fútbol, al menos ha habido solo cinco días que me lo he pasado bien. Pues no, no está mal», ironiza el entrenador. Según dice, detrás de un trabajo inconmensurable «por parte de todos» hay también momentos malos. «Muchos días me iba solo adonde estaba el doctor, y nos poníamos a hablar de nuestras cosas; otros días quizás sí iba con más ganas de entrenar, pero a lo largo de 38 jornadas que hay en una temporada hay margen para muchas situaciones, adversidades, cosas buenas y cosas malas», resume.
Por último, asegura que un reto como el completado por el Tenerife es muy distinto al que abordan otros clubes en otras circunstancias. «La presión por subir o no subir conlleva una responsabilidad económica. Aquí no hay primero o segundo, es un sí o no. Entiendo a los equipos grandes que juegan finales porque no ganar es duro, pero aquí las consecuencias de una derrota son a todo o nada. Todo lo que no fuera ascender iba a ser un fracaso», reflexiona Álvaro.
De nuevo de vuelta al trabajo de construcción que tocará hacer con vistas al futuro, no da muchos detalles pero sí admite que «toca poner las bases desde ya para que este club esté donde merece». Se refiere a la máxima categoría, ahí donde quieren llevarlo Rayco García y Ayoze García, a los que Cervera ofrece epígrafe especial en sus declaraciones públicas. Cervera no había hecho ninguna promesa. «Pero me han contado la de Fabricio; es increíble».
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