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Manu Guill, el arquitecto de una obra exitosa

En el contexto de una reforma muy profunda, tan relevante como la elección de buenos futbolistas fue el trabajo de hacer hueco y conseguir para el club un ahorro imprescindible. El trabajo de Manu Guill ha sido impecable.

Manu Guill, durante una de las presentaciones de principios de temporada.

Manu Guill, durante una de las presentaciones de principios de temporada. / Arturo Jiménez

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Detrás de toda obra exitosa hay un arquitecto que trazó los planos, redactó los bocetos, ajustó los diseños y contrató a los peones. En este caso, el hacedor del plantel blanquiazul es el abogado y exfutbolista Manuel Guill Crespo (Elda, 1984), a quien el club contrató tras mantener varias reuniones con la propiedad y el actual vicepresidente, Ayoze García. En realidad, el portuense tiene mucho que ver en este fichaje, por cuanto entabló contactos con su número dos, Hugo Rico, cuando ambos coincidieron en Madrid mientras hacían el curso de dirección deportiva de la Federación Española.

La buena química que hubo enseguida entre Rayco García y Manu Guill derivó en la contratación del profesional alicantino hasta 2027, con la correspondiente ampliación que le tocará por ascenso. Guill fue futbolista y pasó por los filiales del Real Valladolid, Albacete y Elche. También estuvo a prueba en La Masía con el Barça, experiencia que le permitió conocer y empaparse del ADN azulgrana. El ahora director deportivo blanquiazul se marchó muy joven a Italia, donde aprendió el idioma y se dedicó a estudiar.

Como vio que no iba a llegar al fútbol profesional, apostó por completar su formación en Derecho y a ejercer la abogacía, pero siempre sin abandonar su pasión por el deporte rey. «Tengo la parte jurídica y la deportiva», dice el ex del CD Eldense, donde desempeñó un rol crucial en el crecimiento del cuadro del Pepico Amat y en su brillante ascenso a Primera.

Respecto a sus logros en el Tenerife, donde ha formalizado casi una veintena de fichajes y más de 30 movimientos en su primer año en activo, asegura Guill que «en el fútbol, las obligaciones cuesta que se cumplan». De ahí que reivindique el mucho mérito que tiene el trayecto casi impecable que ha completado el cuadro de Álvaro Cervera, un entrenador que no eligió él –ya estaba– pero con quien ha sabido conectar a través del buen trabajo de ambos. Les une el bien común del Tenerife, pero también el empeño en hacer las cosas como corresponde.

Para el director deportivo del equipo insular, las primeras jornadas y la actitud del equipo fueron claves para cimentar las bases. «El buen inicio reforzó el proyecto y el trabajo que se estaba haciendo en la institución por parte de todos los estamentos. Durante toda la temporada, hemos permanecido con los pies en el suelo», añade para poner el acento en la actitud de futbolistas y técnicos, que nunca han bajado la guardia y han sabido ponerse la camiseta de Primera RFEF, como así demandó Felipe desde la presidencia.

En cuanto a las altas y bajas que hubo que dar en verano, ha admitido Guill en sus múltiples comparecencias públicas que «había que acometer una reforma profunda». Para el alicantino, «las notas deben ponerlas otros», pero obviamente el plantel ha obtenido los efectos deseados cuando se abogó por una reconstrucción casi total. «¿Calificarme? Eso no me corresponde a mí. Soy una persona humilde y no entro en eso, pero se sí creo que se hizo un buen trabajo que se ha visto refrendado con los resultados», apunta.

«La remodelación trajo consigo muchos nombres nuevos y las salidas fueron complejas. Había que renovar a nivel deportivo prácticamente todo, y lo hicimos durante cuatro meses trabajando a pico y pala. Se rebajó el presupuesto una barbaridad, cerca de un 70% respecto a la temporada; y luego se hizo lo propio durante el mercado de invierno», describe Guill, quien se ha implicado noche y día en un proyecto que le sedujo desde el inicio.

«Cuando entras en un club en la situación en que entramos, poder cuadrar todo era todo un logro. De hecho, hubo que sacar a jugadores que tenían dos o tres años de contrato; y hacer traspasos para capitalizar y rearmar económicamente al club», apunta. En este epígrafe deben resaltarse salidas como la de Luismi Cruz (vendido al Deportivo de La Coruña), o la de Yussi Diarra (al Cádiz, también de Segunda). «Luego, firmamos 14 jugadores en verano y unos cuantos más en el mercado de invierno. Fue mucho trabajo en poco tiempo, pero estamos encantados de que haya dado sus frutos», añade Guill.

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