Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los ecos de la fiesta del ascenso del CD Tenerife: del "míster sácalo" al "Pitbull, quédate"

Álvaro Cervera saca a relucir su sentido del humor poniéndose en el lugar de quienes han insistido tanto durante la temporada en la conveniencia de que Maikel Mesa participe más;la afición le pide a Aitor Sanz que continúe en la plantilla y el capitán se limita a responder que se seguirá viviendo en la Isla...

Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

Ecos de una noche feliz para el tinerfeñismo. Detalles menores que tienen su sentido detrás de una hazaña de la magnitud de un ascenso a Segunda en el primer intento y por la vía rápida. La unión que genera el éxito, la complicidad expuesta en medio de la euforia, anécdotas que solo emergen y se multiplican en una celebración tan especial. Desde el "míster, sácalo" de Álvaro Cervera a Maikel Mesa, al "Pitbull, quédate" escuchado por Aitor Sanz de parte de la afición, con un "me quedaré a vivir en Canarias" como respuesta, sin desvelar si ampliará su trayectoria deportiva con una decimocuarta temporada en el equipo. No tardará en despejar esa incógnita.

Son algunos detalles del colofón de la celebración, el cara a cara del equipo con el público en la Plaza de España de la capital tinerfeña, ya pasada la medianoche. Un rato de intimidad y conexión que forma parte del protocolo de cualquier festejo deportivo. Con el Tenerife no pasaba desde 2009. Y dio para mucho. Por ejemplo, para conocer al otro Cervera –en realidad, al auténtico–, el de la ocurrencia menos esperada, el de un sentido del humor que no se ve venir. Ahí apareció, justo cuando Maikel, con la bandera de Canarias a modo de capa, había agarrado el micrófono para ofrecer un breve discurso en el escenario situado en la fachada del Palacio Insular. Después de pronunciar apenas un par de palabras, fue interrumpido por el entrenador, que no pudo resistirse a borrar de un plumazo la leyenda urbana que asegura que no tiene la mejor relación con el futbolista y que está empeñado en no darle minutos en la competición. Lo hizo con un irónico "míster, sácalo", entonado a gritos varias veces. "Después de esto, no puedo añadir nada", retomó el lagunero para ganar tiempo y reconducir su intervención. "Ni en mis mejores sueños pensé en estar así, delante de Santa Cruz y de Tenerife entera. En 2001 celebré el ascenso del equipo a Primera División en la Plaza de la Paz y me rompí como un niño pequeño, y ahora doy gracias por estar aquí. Hace un año muchos excompañeros publicaron fotos pidiendo perdón por una temporada de mierda, y yo no subí nada, quería que se vieran los hechos y aquí estoy ascendiendo con el equipo", exclamó después de que la afición le pidiera que besara el escudo del Tenerife, a modo de guiño con el gesto que hizo en su día siendo así de cariñoso con el distintivo de la UD Las Palmas en su camiseta. No fue el único que pasó por esta prueba de fidelidad. El grancanario Jeremy Jorge también fue receptor de esa petición del público.

Aitor Sanz deja su futuro en el aire

Y más que una solicitud fue un ruego lo que le llegó a Aitor Sanz, cuyo apodo quedó al descubierto el día del ascenso. Por algo se lo habrán puesto. «Pitbull, quédate», resonó. Pero el capitán no desveló sus planes. Lo único que aseguró fue que se quedará en la Isla. "Uno de los nuestros", decía alguien.

Maikel Mesa, en el escenario de la Plaza de España.

Maikel Mesa, en el escenario de la Plaza de España. / Arturo Jiménez

Y hubo más. Felipe Miñambres saliendo a escena al estilo Angus Young con el Highway to hell de AC/DC sacudiendo el setlist de la fiesta. Porque el presidente tenía que celebrarlo por todo lo alto. "Lo que me ha enseñado el fútbol es que hay que disfrutar al máximo. No estuve aquí cuando el equipo subió a Primera en 2001, siendo el director deportivo, me tuve que quedar en Madrid", recordó.

"Con Cervera, nos vamos a Primera"

En medio de la improvisación, la cojera disimulada de Marc Mateu tras una temporada cargada de mala suerte en el aspecto individual –"agosto está cerca", le dijo luego a un aficionado situando su meta en la pretemporada; el arrodillamiento colectivo de los blanquiazules para recibir a Fabricio, que había dejado la imagen de la tarde con su particular promesa de cruzar de rodillas el terreno de juego del Heliodoro Rodríguez López; el encaje de Enric Gallego al ser llamado Burra Vieja por sus compañeros; el gesto de las gafas de Gastón Valles para acordarse de su abuelo fallecido; o el nuevo desafío lanzado al aire del "con Cervera, nos vamos a Primera".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents