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Dani Martín, el portero feliz del CD Tenerife

Ha sido uno de los grandes protagonistas de esta singladura feliz para el Tenerife.

Dani Martín, portero del CD Tenerife

Dani Martín, portero del CD Tenerife / Andrés Gutiérrez

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Ha sido uno de los grandes protagonistas de la temporada. Dani Martín Fernández (Gijón, 8 de julio de 1998) venía de un curso muy aciago en el CD Eldense –con descenso incluido– y con ciertas dudas alrededor de su fichaje, que avaló Manu Guill, quien le conocía de sobra por su anterior experiencia en el cuadro azulgrana. Con el tiempo, el arquero asturiano se ha confirmado como una de las grandes revelaciones de este curso, como el guardameta más seguro de la competición –así lo acreditan sus prodigiosas cifras– y, sin discusión, como uno de los hombres más relevantes y de mejor rendimiento en el proyecto del Tenerife.

Antes de consumarse matemáticamente el codiciado ascenso a la Hypermotion, Martín fue protagonista por una entrevista en EL DÍA que alcanzó una extraordinaria repercusión. Durante la conversación, por cierto, enunció una promesa que pronto tendrá que hacer realidad: «Ir caminando desde la Ciudad Deportiva a la basílica de la Virgen de Candelaria», que está justamente en el municipio que ha escogido para vivir. En la feliz elección tuvo mucho que ver la recomendación de la familia de Fran Sabina, con la que le une una entrañable y bonita amistad desde los tiempos en que sus respectivos padres coincidieron en Lanzarote.

Martín eligió en marzo las páginas de este periódico para expresar lo que le había ocurrido en Elda, donde vivió la situación más amarga de su vida. Afortunadamente, en la Isla todo ha cambiado a mejor y, además, ha sido padre por primera vez. «Antes de comentarlo, quería hablarlo con mi mujer. Es un tema muy complicado, pero te lo voy a contar. Yo acabo de ser padre hace un mes y medio, pero es que antes venía junto a mi mujer de un embarazo que salió muy mal, y donde falleció nuestra hija en el parto. Es algo que no he contado en ningún lado, que no había querido comentar públicamente en ninguna parte, pero ahora sí. Es más, cuando yo jugué contra el Tenerife [cuando era futbolista del Eldense], hacía solo un mes que me había pasado eso. Ese día yo no estaba para jugar, sino para tomarme la baja indefinida. Sinceramente, no estaba bien. Ni yo, ni mi mujer. Obviamente nos afectó mucho a los dos. En el parto salió todo mal. Luego sí, te recuperas del golpe», verbalizó el portero.

«Con el tiempo te vas dando cuenta de que no es un caso aislado, que hay más gente a la que le pasa; pero sí es cierto que todo lo que rodea a la persona afecta al futbolista. Te diré más. El año pasado, mi relación con los compañeros del club anterior... es que no tenía ni ganas de quedar con ellos. No voy a hablar de depresión, pero sí que acababa el entreno y me entraban ganas de meterme en la cama. Era complicado llegar a casa y... bueno, fue difícil», explicó Dani, cuyas palabras tuvieron una extraordinaria resonancia en las redes sociales y trajeron consigo un sinfín de muestras de afecto, ánimo y consideración.

Según cuenta Dani, cuyo ídolo es Gianluigi Buffon, en la Isla ha vuelto a ser feliz. «Por todo. Por cómo se está dando el año y por la suerte que tengo por compartir vestuario con los compañeros que tengo. Todo suma, está claro, y la Isla me ha recibido y me está dando un trato increíble, me he adaptado muy bien y eso influye para que mi rendimiento sea bueno. De algún modo, te diría que todo encaja para que esté siendo feliz. Es un conjunto de cosas. Todas las temporadas son diferentes unas a otras, y este año sin duda me está tocando disfrutar», añade Dani, que pronto se confirmará como el Zamora de los dos grupos. Eso sí, a partir de ahora es probable que Cervera dé carrete al otro guardavallas del plantel, Gabri de Vuyst, a quien Martín elogia por su comportamiento y nivel.

«Es un diez en todo», ha dicho el portero titular del hasta ahora cancerbero suplente. «Como compañeros, pocos, muy pocos he tenido como él. Te apoya en todo, no pone una mala cara nunca, está siempre dispuesto a cualquier cosa... y eso se nota en el ambiente que crea dentro del vestuario. Siempre tiene una sonrisa para todos y como profesional, es inmejorable. También creo mucho, y lo sé porque he vivido su misma situación muchos años seguidos, que su rendimiento me hace mejorar a mí y me obliga a tener que entrenarme al 100%. Si no, me sentiría mal conmigo mismo y con Gabri también. Por eso esta temporada está fluyendo todo tan bien. El empuje que tiene hacia mí y hacia los demás compañeros es impresionante. De algún modo, unos nos empujan a los otros para que demos lo mejor de cada uno». Y así es cómo Dani explica un curso que ha sido exitoso para él. En todos los sentidos de la palabra.

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