Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El ascenso del CD Tenerife, una conquista con denominación de origen

La elección de David Rodríguez como tercer capitán en este proyecto ya fue una feliz premonición para el canterano, que ha refrendado con un protagonismo casi total su relevancia en el representativo

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Un ascenso con acento propio. El CD Tenerife puede presumir de haber logrado un éxito con denominación de origen. Como antes hicieron otros históricos en su camino de vuelta al fútbol profesional, el representativo ha tirado de materia prima local para regresar a LaLiga. Así, varios jugadores isleños han podido sentirse muy protagonistas.

Mención especial merece David Rodríguez Ramos, que además este curso estrenaba la condición de tercer capitán del equipo. El lateral derecho –reconvertido por Cervera para jugar a pierna cambiada durante buena parte de la temporada– se ha convertido por méritos propios en uno de los grandes nombres propios de esta conquista coral. No en vano, está siendo el futbolista de campo con mayor participación en los esquemas blanquiazules. Paradójicamente, se perdió el día del ascenso por acumulación de amonestaciones.

También muy relevante ha sido otro futbolista que comparte con David los orígenes –la cantera de Geneto– y la posición de lateral. Como ya sucedió el año pasado en Segunda División, César Álvarez ha rebasado en las preferencias del míster a fichajes que vinieron específicamente para ser titulares en el proyecto y se ha convertido en uno de los defensas del Tenerife con una mayor cuota de partidos y minutos jugados.

Entre los tinerfeños protagonistas del proyecto figura también Gabri de Vuyst, que fue elegido en verano como segundo arquero del plantel. El cancerbero cumplió con creces el día que tuvo que ejercer la titularidad, en un campo siempre difícil como el de Lezama, y del que salió con portería a cero ante el Bilbao Athletic (0-0). Suya fue también la Copa del Rey, competición en la que tuvo ocasión de estrenarse con triunfo frente al Alcalá y luego cumplió el sueño de jugar en casa un partido de campanillas, contra el Granada.

Fiesta blanquiazul ante el Cabildo por el ascenso a Segunda División del CD Tenerife

Andrés Gutiérrez

Un caso muy particular ha sido el de Maikel Mesa, que pasó de ser denostado por un sector de la afición –hubo pintadas para censurar su repatriación– a confirmarse como uno de los futbolistas más apreciados por el Heliodoro. Fue así por su deseo de quedarse, contra viento y marea, cuando en el periodo estival incluso le enseñaron la puerta de salida. Nunca llegó a afianzarse en las alineaciones ni tan siquiera entre los cambios preferidos por Cervera, pero pudo celebrar dos goles en casa –uno de ellos el día del ascenso– y disfrutar del ascenso desde dentro. Mesa se quedó para subir, como también lo hizo Cris Montes, que tampoco está teniendo una situación halagüeña. El chicharrero irrumpió tras un largo ostracismo justo cuando más se le necesitaba, en la final contra el Celta Fortuna para rescatar un punto de oro en Balaídos con una asistencia providencial.

Durante esta temporada aún no finalizada –pero con el objetivo ya abrochado matemáticamente– hubo más goles y asistencias con acento propio, como los conseguidos por Dani Fernández y Fran Sabina. Del primero se ha dicho por parte de la presidencia y el cuerpo técnico que es probablemente el canterano con mayor proyección del Tenerife; y además, recientemente conseguía su primer gol con los colores de la selección. En cuanto a Sabina, todo lo que toca va para dentro, pero pudo demostrarlo muchas más veces en pretemporada y con el B. Con el primer equipo todo apunta a que será de aquí en adelante cuando más pueda lucir, pues el club acaba de ratificarle su confianza con una merecida renovación de contrato.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents