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Bocadillos de cochino negro con mojo rojo y helados, los artículos estrella en la 'Fan Zone' previa al Tenerife-Barakaldo

La afición blanquiazul se adelanta a la fiesta del ascenso en una calurosa tarde en Santa Cruz

Fan zone del CD Tenerife

El Día

Luisfer Cabeza

Luisfer Cabeza

Santa Cruz de Tenerife

Los bocadillos de cochino negro a la plancha con mojo rojo y helados fueron los artículos estrella en la 'Fan Zone' previa al partido entre CD Tenerife y Barakaldo. En una calurosa tarde en Santa Cruz, la de la esperanza del ascenso a Segunda, un tsunami blanquiazul engulló el bochorno capitalino para teñir los aledaños del Heliodoro Rodríguez López con los colores del representativo insular desde alrededor de las 13:00 del mediodía. Poco importó que, para ese entonces, ni siquiera hubiese arrancado el duelo entre Celta Fortuna y Osasuna Promesas y tampoco que faltasen tres horas para que rodara el balón en el recinto de la calle San Sebastián.

La inmensa mayoría ataviados con camisetas blancas con detalles azules, aunque algunos de azul y hasta de rosa, pero todos los aficionados acudieron a la llamada del equipo de sus amores con el escudo del Tenerife bordado en el pecho. También con bufandas que agitaban con fiereza en las inmediaciones de la Puerta 17. Esa que se encuentra en la confluencia entre las gradas de Popular y Tribuna (Calle La Mutiné) y por la que futbolistas y cuerpo técnico acceden al estadio.

La fiesta adelantada

Los más madrugadores se lo tomaron con calma y combatieron el calor (y los nervios) en la plaza José Antonio 'Tigre' Barrios. Es decir, la zona abierta que se encuentra justo detrás de Popular y en la que el club instaló la 'Fan Zone' para el partido más importante de la temporada. Antes de la fiesta. Fiesta. Pintacaras, música, algún ventorrillo (los modernos les llaman 'food trucks')... y sí, helados y bocadillos.

Los de cochino negro y mojo rojo, más de 2.000, que se acabaron agotando. Airam Afonso, propietario del grupo La Cuadra del Palmero, se puso a la plancha para dar de comer a los aficionados de Tenerife y Barakaldo (entre la multitud y con absoluta normalidad destacaban los colores amarillo y negro). Y dicen que los nervios acaban con el apetito. "¡Sí hombre, me iba a perder yo los bocadillos!", le comentaba un birria a otro entusiasmado. Había llegado a tiempo.

Bocadillos y helados

Los menos hambrientos, pero más golosos, optaron por un clásico. Los helados California. No sonaba su inconfundible sintonía (o si lo hacía, era imposible escucharla), pero no fue necesario. En cono o en vaso, de nata o de fresa o con o sin sirope. 'Cómo entraban'. Hacia las 15:30, la marea blanquiazul avanzó calle arriba y se agolpó, hidratada y nutrida, en las cercanías de la Puerta 17. No demasiado cerca, porque ya era imposible.

Para ese entonces, Álvaro Cervera y Roberto Perera habían accedido ya al recinto. Fueron los más madrugadores. También el portero Gabri de Vuyst, que llegó con tiempo de sobra y prefirió esperar unos minutos 'camuflado' en el aparcamiento. Luego entro César. Les siguieron el resto de jugadores a cuenta gotas. Y se desató la 'Tenerifemanía', por supuesto.

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