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"El escudo de la brega": el CD Tenerife culmina su redención y regresa al fútbol profesional

Tras un año de sacrificio en el "barro" de la Primera RFEF, el club blanquiazul celebra un ascenso cimentado en la resistencia, la entrega y una afición que nunca dejó de empujar

"El escudo de la brega", así es el vídeo de celebración del ascenso del CD Tenerife

E. D.

Víctor de Castro

Víctor de Castro

Santa Cruz de Tenerife

Los aficionados blanquiazules tendrán una noche larga. El CD Tenerife ha logrado sin jugar el ansiado ascenso, poniendo fin a su etapa en la categoría de bronce y recuperando su lugar en el fútbol profesional. Lo ha hecho fiel a su idiosincrasia: sufriendo, luchando y, como dicta el lema que ha acompañado su celebración, portando con orgullo "el escudo de la brega".

Hace apenas un año, el club tocó fondo. Tras el amargo descenso, a la entidad le tocó "bajar al barro", una metáfora de la dureza de la Primera RFEF, un lugar "donde nadie regala nada". Sin embargo, la respuesta del equipo y de la isla ha sido una lección de resiliencia.

La lucha no se negocia

El club ha querido dedicar este éxito a los valores que definen la identidad canaria. "En esta tierra se brega, se baja al barro. Nos tocó caer y nos tocaba levantarnos", reza el mensaje institucional que ha emocionado a la parroquia blanquiazul. Bajo la premisa de que "la lucha no se negocia", el equipo ha logrado transformar el sacrificio en gloria, dejando atrás la camiseta de la categoría de plata para vestirse con "la camiseta de la leyenda".

El camino no ha sido fácil, pero la entrega de los jugadores ha encontrado su eco en la grada. El ascenso se explica también a través de la comunión con el Heliodoro Rodríguez López, un estadio que ha demostrado estar a la altura de las mejores aficiones del país.

El alma del equipo: una afición de diez

"La afición es de diez, a nivel nacional todo el mundo lo sabe", destacaba el club durante los festejos. En los momentos más críticos de la temporada, cuando las dudas arreciaban, los seguidores blanquiazules se convirtieron en el "alma del equipo", arropando a los jugadores hasta el último minuto de la batalla definitiva.

La celebración de hoy supone un punto de inflexión. El Tenerife se quita oficialmente la camiseta de la Primera RFEF, pero mantiene intacta la esencia que le ha permitido renacer. Como sentencia el vídeo de celebración, los jugadores y la afición podrán cambiar de categoría, pero lo que nunca se quitarán es el escudo de la brega.

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