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Blanquiazules

El tinerfeñismo, un sentimiento que se transmite de padres a hijos

Aarón Darias espera que el Tenerife sepa ahuyentar los peligros de un partido tan especial como el de mañana, sobre los estímulos no deben excitar al equipo. Más bien al contrario, aboga por que el representativo compita y juegue como acostumbra. Y de ahí, al Cabildo.

Aarón Darias, junto a su hija Anaga con los colores del Tenerife.

Aarón Darias, junto a su hija Anaga con los colores del Tenerife. / E. D.

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

Es el tinerfeñismo un sentimiento que se transmite de generación en generación. Así lo atestigua Aarón Darias, que estos días no ha dudado en enfundarle la camiseta del CD Tenerife a su hija Anaga, que sentirá estos días la pasión de una gran ebullición colectiva. «Vivimos cerca del estadio y se nota ya que es una semana especial», asegura el exblanquiazul, ahora enrolado en el equipo de veteranos del representativo. Según dice, la noticia más feliz que podía darse en torno al Tenerife es la tranquilidad institucional. «La mejor señal es que, por fin, estamos hablando de fútbol; no de líos accionariales», relata el que fue lateral del primer equipo, que vivió partidos gigantes y momentos muy especiales. «Pero tal vez nada igual a lo de este viernes, porque se dan muchas circunstancias: la tranquilidad que desprende el grupo, la ventaja que tiene respecto al segundo, el clima de positividad que hay en torno al proyecto...», enumera.

Su testimonio es doblemente valioso porque de algún modo fue el primer cicerone en la Isla del ahora gran capitán, Aitor Sanz Martín, que se perderá el partido por sanción. «El otro día le decía: ¿quién me iba a decir a mí, cuando estábamos los dos en el Zamora, que ibas a ser tú el icono y la leyenda del club de mi tierra y de mis amores», revela Darias, quien se siente «absolutamente feliz por todo lo bueno que le está pasando a Aitor».

Del centrocampista madrileño, asegura que se podrá echar en falta su ausencia sobre el verde –está sancionado por tercera semana consecutiva– pero «se hará notar su mano izquierda y su liderazgo» en un momento esencial como el de la conjura previa al partido. Confía Aarón en que este ascenso sirva para traer estabilidad al club y afrontar en el futuro cotas mayores. Y subraya: «Lo bueno en la vida hay que celebrarlo por todo lo alto, no hay discusión en eso».

«Si hasta celebramos un torneo de barrio o una pachanga con colegas, ¿cómo no vamos a festejar un éxito en comunidad como este cuando finalmente se consiga?», se pregunta en voz alta. Para Aarón, «tal y como está el mundo, cualquier alegría es bienvenida». Respecto al partido contra el Barakaldo, aboga por controlar las emociones. «Y salir con el punto de activación preciso, porque a veces te pasas de frenada y eso puede convertirse en un peligro», afirma. En todo caso, manifiesta que Cervera sabrá conducir a los suyos hacia los parámetros idóneos para lograr la victoria final. La que triunfo lleva a Cabildo.

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