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David Amaral, histórico del CD Tenerife: "Rayco García y Javier Pérez se parecen, con la diferencia de que Rayco se ha jugado su dinero"

El que fuera jugador y entrenador del representativo asegura que la llegada de García ha sido una "bendición": "Ha mejorado en muchas cosas a un club que había entrado en barrena"

David Amaral (derecha), junto a Rayco García (izquierda) en el banquillo del Heliodoro Rodríguez López.

David Amaral (derecha), junto a Rayco García (izquierda) en el banquillo del Heliodoro Rodríguez López. / Andrés Gutiérrez

Luisfer Cabeza

Luisfer Cabeza

Santa Cruz de Tenerife

Hablar de David Amaral es hablar de blanco y azul. En el Tenerife fue jugador y entrenador. Como futbolista vivió tres ascensos, dos a Segunda y uno a Primera División. El de la 86/87 fue el último del club en el Heliodoro. Quién sabe si hasta este viernes, siempre y cuando el equipo de Cervera pueda doblegar al Barakaldo o aprovechar un pinchazo de la Ponferradina. Amaral recuerda sus ascensos como futbolista, repasa la actualidad del combinado insular y no esconde su ilusión con la gestión de Rayco García. "Se parece a Javier Pérez en sus ideas, en ser ganador. ¿Lo diferente? Que Rayco se ha jugado su propio dinero y en esa época era distinto", matiza.

Usted estaba en el campo en el último ascenso en el Heliodoro. Fue a Segunda en la temporada 86/87 con goleada al San Sebastián por 5-1. ¿Qué recuerda?

Recuerdo que se jugó por la tarde. El campo estaba a tope. Venía el San Sebastián, que era el filial de la Real Sociedad. En ese equipo jugaba Urcelay, un portero que la temporada siguiente vino con nosotros. Fue un acoso total desde el minuto uno. Sabíamos que la posibilidad estaba ahí y queríamos ascender lo antes posible. La celebración fue muy grande. La gente estaba volcada por las ansias de volver a Segunda. Fue un éxito para la Isla.

Recuerda un poco a lo de este mismo año. La ilusión y las ganas por regresar cuanto antes a Segunda.

Siempre tienes la típica ansiedad, pero lo mejor que le ha podido pasar a este club es Rayco García. Ha sido una bendición tener a una persona de aquí, que se ha jugado su dinero y cambiado absolutamente todo. Ha mejorado en muchas cosas a un club que había entrado en barrena. Te lo digo porque esta ansiedad la arrastramos desde hace mucho tiempo. Tenemos una afición que siempre ha sido exigente, y que el año pasado se comportó de una forma señorial con el equipo pese al descenso. Incluso les premiaron como mejor afición de Segunda.

Rayco García, máximo accionista del CD Tenerife.

Rayco García, máximo accionista del CD Tenerife. / María Pisaca

¿En qué considera que ha acertado Rayco?

Pues se ha rodeado de gente profesional. Gente a la que ha incorporado a la secretaría técnica y han formado un equipo fuerte. Un equipo para la categoría. Al Tenerife le iban a exigir mucho: era el coco de la categoría, para los rivales iba a ser siempre el partido de la temporada y, además, se iba a encontrar siempre con rivales que le esperasen y le metieran mucha gente detrás del balón. Eso hace que cueste más y que se genere esa incertidumbre. El equipo ha hecho un campeonato extraordinario y capacitado en todos los sentidos.

La 86/87 fue la primera temporada como presidente de Javier Pérez. Usted coincidió con él y me consta que tiene buena relación con Rayco García. ¿Cree que se parecen?

Sí se parecen: en esas ideas, en ser ganadores... ¿lo diferente? Que Rayco se ha jugado su propio dinero y en esa época era distinto. El logro deportivo de Javier no lo ha alcanzado nadie más y se ha quedado como el objetivo a repetir, pero también es verdad que el Tenerife terminó con una deuda que lo ha tenido lastrado durante mucho tiempo. Por eso digo que Rayco es una bendición y que es una suerte que haya cogido al club. Ha entrado gente como Felipe, de presidente, Ayoze, como vicepresidente, a Porro, para la gestión... Y otra cosa, que es una persona muy detallista y con muchas ganas de hacer cosas, eso es lo que tenía Javier, aunque Rayco García es más cercano.

Por seguir con los paralelismos. El ascenso a Segunda en la 86/87 a otro a Primera en la 88/89.

El ascenso va a poner todo en orden. Ahora viene una etapa que es un poco como cuando subimos a Segunda. El año siguiente estuvimos más cerca abajo que de arriba y, en la segunda temporada, salimos como tapados y nos fuimos afianzando hasta el ascenso. Fuimos encontrando buenos resultados, la gente se vino arriba, era la época en la que se empezaba a remodelar el estadio... es que todo salió bien. El Betis quería al Tenerife en la promoción porque era el equipo más flojo y mira [4-0 en la ida en la Isla y 1-0 en la vuelta]. Habían sido 28 años sin pisar la Primera División.

Vivió tres ascensos como jugador del Tenerife: dos a Segunda y uno a Primera. ¿Con cuál se queda?

El mejor fue el de la 88/89. Había pasado mucho tiempo y lo conseguimos con una base de nuestra gente y refuerzos como Guina o Rommel, aunque no había venido para jugar en el Tenerife exactamente, y mira lo que nos dio. En aquella plantilla tuvo mucho mérito José Antonio Barrios, al que casi nadie nombra.

Cervera dijo hace poco que un ascenso les cambia la vida a muchos jugadores, ¿a usted le cambió?

Pues mira. Me cambió porque dejé de ser futbolista por una rotura del tendón de Aquiles que salió mal. Ahora bien, me fui con una enorme satisfacción y con un homenaje que me hicieron Tenerife y Las Palmas.

¿Cómo era el Amaral futbolista? Dicen que un centrocampista completo y con mucho gol.

Yo siempre me gané la confianza de los entrenadores con trabajo. Es decir, no solo haciendo cosas con la pelota, sino aportando en el vestuario o siendo buen compañero. Es que venía de abajo. Mi padre era sepulturero y mi madre en todo lo que podía: limpiando, en la agricultura, en quioscos de fiestas... Éramos cuatro hermanos y había dificultades, pero eso te enseña. Te enseña a valorar lo que tienes a luchar por perseguir tus objetivos. Cuando te pones la camiseta del CD Tenerife tienes que ser un buen deportista en todos los sentidos. Jugaba en cualquier posición del medio campo y, aunque era diestro, lo hacía por la izquierda.

Y tenía un don para el gol.

Yo leía mucho las jugadas

Ahí ya había entrenador...

[Se ríe] Ya tenía los títulos de entrenador. Estaba vivo, entendía dónde estaban los espacios y las ventajas para poder adelantarme. Era muy vivo.

David Amaral, en su etapa como futbolista del CD Tenerife.

David Amaral, en su etapa como futbolista del CD Tenerife. / CD Tenerife

Hábleme de Dani Fernández, es el futbolista del momento en el Tenerife.

Mira, esta tierra es un pequeño Brasil. Estos jugadores necesitan su tiempo. Nunca se sabe a dónde pueden llegar, pero la clave es trabajar bien en esa dirección. Antes no se hacía. Los que salían no era por la ayuda que tenían, sino casos aislados. Por eso se nos han ido tantos jugadores. ¿Es que íbamos de espaldas a los campos? Te da pena. Ahora se trabaja con otra idea que a mí me parece la mejor. Tenemos que comprometernos con nuestra propia gente, eso es fundamental.

No faltará el viernes en el estadio, imagino.

Espero estar y que todo salga bien. A ver si se acaba ya y dejamos de hacer cálculos. Todos lo deseamos mucho y quizá nos ha venido mal. Que si hoy, que si mañana, que si depende de lo que haga el rival... a los jugadores los tenemos locos.

Se les ha visto algo nerviosos en las últimas semanas.

Es normal que haya ansiedad, pero el equipo también ha respondido. Mira la segunda parte en Ponferrada. Juanjo al lateral, Dani al campo, Ulloa y Cris Montes... el equipo cambió y eso también es cosa del entrenador. Dirigir no es fácil y se sufre. Más que los jugadores porque ellos corren y se sueltan, uno se queda trancado en la banda y se pasa mal. No es lo mismo.

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