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La afición del CD Tenerife se moviliza para evitar una invasión de campo en caso de ascenso

Centenares de seguidores utilizan las redes sociales como medio de difusión para pedir un comportamiento adecuado si el equipo sube este viernes contra el Barakaldo

Cristo Marrero, a hombros de los aficionados del CD Tenerife tras la invasión de campo en el último partido de la temporada 08/09.

Cristo Marrero, a hombros de los aficionados del CD Tenerife tras la invasión de campo en el último partido de la temporada 08/09. / CD Tenerife

Luisfer Cabeza

Luisfer Cabeza

Santa Cruz de Tenerife

La afición del CD Tenerife se moviliza en las redes sociales para evitar una posible invasión de campo en el partido de este viernes frente al Barakaldo. En el enfrentamiento, correspondiente a la Jornada 35, el representativo insular podría alcanzar el ascenso matemático a Segunda División. Lo haría siempre y cuando ganase su partido frente al combinado vasco, pero también sin jugar si el Celta Fortuna pierde en su campo contra el Osasuna Promesas o con un empate en caso de igualada entre los dos filiales.

En una semana grande para el tinerfeñismo en la que la Federación de Peñas ya ha puesto en aviso a los aficionados de lo que está por venir (avanzan que habrá recibimiento a los futbolistas y se pide acudir al Heliodoro Rodríguez López con la camiseta blanquiazul), la esperanza de cantar el alirón en casa es máxima.

Entradas agotadas para la fiesta del ascenso

Tanto, que aunque en el club insisten en no adelantar acontecimientos (para muestra, el entrenamiento matinal programado para la jornada del sábado por la mañana en el planning semanal oficial del equipo o que Cervera asegurase tras sumar en El Toralín que esta semana de trabajo sería "igual que todas las demás"), las entradas para el duelo se agotaron desde la tarde del domingo, apenas unas horas después del empate contra la Ponferradina. Ni siquiera llegaron a ponerse a la venta en formato físico en las taquillas. Depende ahora del porcentaje de asistencia de los abonados alcanzar o superar la barrera de los 20.000 espectadores.

Los aficionados se alían para pedir que nadie salte al campo

Con todo, son numerosos los aficionados que se ponen ya en el más deseado de los escenarios: celebrar un ascenso en el templo del tinerfeñismo. Pero también los que, llegado el caso, temen que el comportamiento de algunos de los asistentes se pueda llevar la fiesta por delante. Tanto es así, que se cuentan por centenares los mensajes de birrias que hacen un llamamiento en las redes sociales: prohibido invadir el campo independientemente de lo que suceda y de cuándo suceda.

En primer lugar, y en el peor de los casos, durante el devenir del encuentro. Primero porque el hipotético castigo para el club sería aún más severo y segundo porque adelantar acontecimientos es peligroso. En la memoria colectiva del fútbol de las Islas quedará para siempre el famoso 'Cordobazo', cuando en 2014 un grupo numeroso de aficionados de la UD Las Palmas saltaron al terreno de juego superado el minuto 90 de un partido entre el conjunto amarillo y el Córdoba.

Era la vuelta de la final de la promoción de ascenso y los grancanarios, que ganaban por 1-0, acariciaban la Primera División. Después del bochorno de la desesperación por no poder reanudar el juego durante más de diez minutos y el amago del árbitro por suspender el partido ante la falta de seguridad, el balón volvió a rodar y, en medio del desconcierto y el shock, Uli Dávila anotó el tanto del empate y dejó a Las Palmas en la lona y a su afición traumatizada.

El alirón es cuestión de tiempo

El Tenerife-Barakaldo, por supuesto, no tiene nada que ver con aquel enfrentamiento. Tampoco con el que jugaron los blanquiazules contra el Girona en la final del playoff en junio de 2022 y en el que un grupo de aficionados ya lanzó una campaña llamada 'No seas como ellos', en alusión a los que invadieron el campo en Gran Canaria y se cargaron el ascenso de su equipo. Esta vez no será a cara o cruz y para el rival, aunque con opciones de meterse en la promoción, no hay tanto en juego como para el combinado tinerfeñista. Además, con nueve puntos más el golaveraje particular a favor a falta de 12 por repartirse, el objetivo no se puede escapar. Lo resumió Cervera en sala de prensa el sábado por la noche: "Quedan cuatro partidos y hacen falta tres puntos. Bien que los sumemos nosotros o bien que no los sumen ellos".

El asalto de la 08/09

Igual de indeseado, pero menos peligroso, sería un asalto una vez concluido el partido. Ya sucedió algo similar en la temporada 08/09, cuando el Tenerife de José Luis Oltra ascendió a Primera División. En la última jornada de ese campeonato, a la que el representativo llegó con los deberes hechos tras el histórico gol de Dani Kome en Girona, centenares de birrias saltaron al verde del Heliodoro justo a la conclusión de un partido contra el Castellón. Poco importó que un tanto del equipo albinegro en los últimos minutos dejara la cita en empate (1-1) e imposibilitara el primer puesto de la Liga para los insulares, que acabaron siendo terceros. Tampoco surtieron efecto los numerosos mensajes que se lanzaron por megafonía que pedían a la afición no acceder al terreno de juego. Muchos pitaban mientras se emitían y hasta se oían carcajadas. La imagen de Cristo Marrero a hombros de los aficionados quedará para la historia, sí, pero no hubo vuelta de honor y sí multa al Tenerife. La fiesta se quedó a medias.

Cristo Marrero, a hombros de los aficionados del CD Tenerife tras la invasión de campo en el último partido de la temporada 08/09.

Cristo Marrero, a hombros de los aficionados del CD Tenerife tras la invasión de campo en el último partido de la temporada 08/09. / José Luis González

Preocupa el efecto contagio

La preocupación es real. E irá a más durante la semana. Basta que se ponga sobre la mesa la necesidad de evitar una conducta para que algunos, por rebeldes o inconscientes, se sientan todavía más tentados a dar la nota. El efecto contagio es también peligroso. En el teórico anonimato de la masa, si un individuo da el paso, muchos le siguen casi por inercia. Cuidado.

En todo caso, y siempre que el Tenerife consiguiese imponerse al Barakaldo o igualara el desempeño del Celta Fortuna contra Osasuna Promesas y amarrase así el ascenso a Segunda, una invasión de campo impediría el momento soñado por muchos birrias, como así lo han hecho saber en las propias redes: celebrar el retorno al fútbol profesional con los futbolistas dando la vuelta de honor en el estadio, convirtiendo así al recinto capitalino en el escenario de una fiesta que tendría a futbolistas y cuerpo técnico como únicos protagonistas. Incluso a sus familiares, algunos de ellos niños, que podrían festejar en condiciones de total seguridad.

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