CD Tenerife
Es falso: El Toralín no es un campo maldito para el CD Tenerife, que busca este sábado un ascenso histórico
De la irrupción de Ayoze al gol decisivo de Enric Gallego: tres conquistas en suelo berciano para el representativo y una de ellas con Cervera a los mandos del banquillo

María Pisaca

No es un campo maldito. Pese a los recuerdos infelices que la afición blanquiazul guarda de El Toralín, es falso que al Tenerife se le atraviese el campo que visita este sábado (17:30 horas), o que la Ponferradina haya sido tradicionalmente un equipo esquivo para el representativo, que ya le ha ganado en tres ocasiones en su propio campo. También logró superarle en varias ocasiones en el Heliodoro, una de ellas con un resultado apabullante: 5-0 en 2014, con triplete de Ayoze Pérez (11’, 32’ y 68’) en una contienda memorable.

Así contó EL DÍA la victoria de 2013. / El Día
Ocurre que la memoria del aficionado es selectiva y tiende a fijarse en los antecedentes fatales, sobre todo uno, que aún escuece. Fue en la penúltima campaña del club en la ya extinta Segunda División B y en el marco de la promoción de ascenso. Al igual que en esta ocasión, hubo una movilización masiva de la afición blanquiazul para arropar el proyecto entonces comandado por Quique Medina, después de un agotador carrusel de entrenadores (antes, Antonio Calderón y Andrés García Tébar) y tras constatar el tinerfeñismo que no iba a ser fácil salir del pozo del fútbol no profesional.
Una final perdida
El equipo blanquiazul derrotó en las rondas anteriores a Badalona y Linense, pero pinchó en hueso en su cruce con los bercianos, que empezó a torcerse justo en El Toralín. Ocurrió en 2012 y, curiosamente, aquel cruce fue el origen del posterior fichaje por el representativo de Carlos Ruiz, por aquel entonces en las filas de la Ponfe. En una atmósfera muy hostil, el equipo peninsular sacó adelante el partido de ida y su portero Orlando Quintana dejó su portal a cero frente a los Aridane, Chechu Flores, Perona y compañía. Yuri, bestia negra del Tenerife, anotó el tanto que empezó a desnivelar la balanza desde el punto de penalti (44’).
Si la ida trae recuerdos funestos, más todavía la vuelta, marcada por unas graves acusaciones que se produjeron durante la semana tras contarse –sin pruebas– que alguien en nombre del representativo había hecho una llamada para comprar el partido. Aquel infundado rumor fue haciendo crecer la repercusión del segundo partido de la eliminatoria, que le salió rana al Tenerife. En un Heliodoro lleno, Yuri volvió a anotar de penalti y el representativo se vio contra las cuerdas. De nada valió el tanto postrero de Kiko Ratón (89’) y los bercianos festejaron su conquista haciendo el gesto del teléfono, como simulando aquella presunta llamada que nadie pudo demostrar ni confirmar. Un detalle que aún escuece.
Episodios felices
Eso sí, contra la Ponferradina y además en El Toralín hay también episodios amables. El que más, ya con Cervera en el banquillo y en una ocasión que estaba casi contra las cuerdas. La racha del representativo había alimentado los ecos de una posible destitución del míster si el equipo caía otra vez a domicilio, así que el partido se presentaba como un cara o cruz. Al cabo de los 90 minutos compareció aliviado Álvaro en la sala de prensa y con un nuevo motivo para sonreír: Ayoze Pérez Gutiérrez, cuya irrupción en escena se produjo justamente en el estadio al que regresa el Tenerife este fin de semana. Su gol fue salvador (58’)en un partido que los blanquiazules jugaron con Roberto bajo palos –reemplazaba ese día a Aragoneses por decisión del entrenador–, un Carlos Ruiz que ya lucía de blanquiazul y un Aitor Sanz que no podrá repetir este sábado por culpa de la injusta sanción que aún pesa sobre el capitán.
El partido no solo es recordado por la providencial y estelar aportación de Ayoze, luego traspasado al Newcastle tras una fulgurante trayectoria de goles y méritos con el Tenerife; sino también por la sorpresiva decisión que tomó Cervera para la portería. Si de aquel partido puede decirse que marca el despegue del ariete de María Jiménez, también fue de algún modo el final para Sergio Aragoneses, uno de los arqueros más relevantes de la historia reciente del club.
La de 2014 con Cervera fue la primera victoria de la historia blanquiazul en el El Toralín desde su inauguración catorce años antes. Este estadio reemplazó como casa de la Ponferradina al antiguo campo de Fuentesnuevas. Y aunque El Bierzo siga pareciendo para la mayoría de aficionados blanquiazules un lugar inhóspito, o de infelices recuerdos, la hemeroteca desmiente el maleficio. El Tenerife ya ganó tres veces a domicilio a la Ponfe y la cuarta puede traer premio grande.
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