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Afición

El partido empezó dos horas antes

La fiesta fue completa cuando el árbitro pitó el final y los puntos subieron al casillero. Pero la victoria empezó a cocinarse mucho antes, con un recibimiento majestuoso al futuro campeón.

Ambiente previo del CD Tenerife - Arenas

María Pisaca

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

Este partido empezó a jugarse mucho tiempo antes de que el balón echase a rodar y también mucho antes de que Enric Gallego se erigiese en el gran héroe de la tarde. Eran las tres y ya se contaban por cientos los aficionados del Tenerife ávidos de disfrutar del primer gran momento de la tarde. El recibimiento organizado por las peñas llevó a una multitud a los aledaños del Heliodoro Rodríguez López, donde los seguidores blanquiazules fueron aclamando –uno a uno– a todos los jugadores del representativo. Ya daba igual que fueran titulares o suplentes, lesionados o disponibles, canteranos o fichajes... Todos y cada uno de los hombres de Álvaro Cervera recibieron el aliento y el apoyo de un gentío con bufandas, banderas y camisetas. Todo, al blanquiazul.

Entre los más ovacionados estaba el portero Dani Martín, que se ha metido a la afición en el bolsillo. También «papá» Enric, como así le ha bautizado la grada; y por supuesto Alassan, que se reencontraba con la afición solo dos semanas de retirarse en camilla del Heliodoro para ser intervenido de urgencia. Aunque con muletas, quiso estar. Lo mismo que Marc Mateu, no apto para jugar hasta la próxima temporada, pero que también quiso acompañar al equipo. Entre los presentes, un nombre todavía desconocido para la mayoría de aficionados, el de Juan Ybarra, que lograba incrustarse por segunda vez (y primera en casa) en la lista de convocados.

Un guion muy feliz

La secuencia fue distinta a la de otras ocasiones. Como ya no se estilan las concentraciones en un hotel, los jugadores llegaron por su cuenta y se congregaron en uno de los balcones que dan a la calle La Mutine. Un encuentro lleno de liturgia blanquiazul y emoción, que trajo consigo un momento de absoluto silencio para que hablase el capitán. «Quiero daros las gracias por todo esto que estáis haciendo», enunció Aitor Sanz. A su lado, sonriente, le miraba Dani Fernández. Estaba el canterano ante su primer gran día en el Tenerife. Lo mismo que muchos aficionados que nunca han visto o vivido un ascenso como el que persigue el representativo.

Faltaban todavía dos horas para el partido, pero el Heliodoro calentaba motores y la atmósfera empezaba a ser la de las ocasiones especiales. Entre los que más alucinaron, un Nacho Gil que no estaba listo para jugar –aún le quedan un par de semanas–pero que se fue aplaudido y abrazado por todos a quienes vio a su paso.

También el momento del pitido final vino acompañado de una celestial banda sonora blanquiazul, preludio de lo que puede ser la gran celebración del ascenso, que el Tenerife ya vislumbra a la vuelta de la esquina. Buena prueba de ello fue la notable afluencia de espectadores que registró ayer el estadio capitalino. En total, 13.399 testigos de una victoria crucial, que ubica a la institución a las orillas de la Hypermotion. Aunque sin acercarse siquiera al lleno, sí se rebasaron ayer con creces los dígitos de jornadas anteriores. La fiesta puede ser completa en dos semanas, cuando sea el Barakaldo –otro equipo vasco– el que visite a los de Cervera en el Rodríguez López. Para entonces, el representativo podría haber cantado ya el alirón. Pase lo que pase, habrá muchos más aficionados que quieran sumarse al gran día.

Apuntes: El orgullo del equipo rival

  • «Soy una persona hipercompetitiva y quería ganar, sí o sí», admitió el entrenador del Arenas de Getxo, quien remarcó que se iba orgulloso de la imagen ofrecida por los suyos.
  • Ulloa volvió a tener minutos con el equipo blanquiazul en los instantes finales de la contienda. Le tocó reemplazar a Enric Gallego, que eleva su cuenta anotadora y ya suma 16 goles.
  • Otra portería a cero para Dani Martín. El Tenerife ha cerrado sin encajar más del 57% de sus partidos ligueros. El próximo reto es hacerlo en Ponferrada para abrochar un ascenso. Palabras mayores.

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