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Portería

Dani Martín ya es el mejor ‘parapenaltis’ de este siglo

El arquero gijonés suma tres intervenciones providenciales desde los once metros

Dani Martín mira fijamente un balón en la Ciudad Deportiva de Geneto. |

Dani Martín mira fijamente un balón en la Ciudad Deportiva de Geneto. | / ANDRÉS GUTIÉRREZ

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

Dani Martín Fernández (Gijón, 1998) se confirma como el mejor fichaje de la temporada y también como el parapenaltis blanquiazul de este siglo. Ninguna otra racha como la suya, con tres tiros desde el punto fatídico neutralizados en apenas cuatro meses. Y además, todos ellos providenciales para acercar al representativo a su gran objetivo. El último antecedente en el club es el de Edgar Badia, que llegó a enfrentarse a cinco penaltis consecutivos, de los cuales paró dos, uno se fue al travesaño y hubo otros dos que entraron en el arco en el momento del rechace.

Respecto al curso presente, seguramente hay otros nombres propios que brillan más, tal vez los goles de Jesús de Miguel o la influencia en el funcionamiento colectivo que aporta Nacho Gil, pero el arquero titular del proyecto ya acredita méritos de sobra para ganarse la consideración de futbolista decisivo. Casi cada vez que el Tenerife le ha necesitado para puntuar, el asturiano ha salido al rescate. Ya lleva tres penaltis parados durante esta competición, y todos determinantes. El que neutralizó al Real Madrid Castilla fue crucial para abrochar la victoria contra el que parecía entonces un rival directo en la subasta por el ascenso; el que paró a Osasuna Promesas en el Heliodoro dejó para mantener a salvo tres puntos cruciales en casa; y el pasado domingo volvió a ofrecer su mejor versión para lucir guantes ante el disparo de Sofiane cuando el marcador lucía favorable por 0-1.

Lo sorprendente es que Martín nunca fue un especialista en el arte de los 11 metros. Los registros personales del cancerbero blanquiazul confirman que cuando atajó el tiro del madridista Palacios sobre el césped del Rodríguez López llevaba más de un lustro sin parar un penalti. En 2017 figuran dos neutralizados cuando aún militaba en el Sporting de Gijón B. Uno frente al Real Unión en la ya extinta Segunda División B y otro frente al Numancia en la Copa del Rey. Antes y después se enfrentó a muchos más tiros fatídicos. Hasta el presente curso, el último penalti que había parado en liga fue el de Irún. Frente al cuadro soriano, triunfó por partida doble: paró uno en el minuto 90 y otro en la tanda.

Más reciente estaba el último acierto de Dani Martín en partido oficial, en 2018 contra el Rayo Majadahonda. Y concretamente hacía tres años y medio de su último penalti detenido, con los colores del Real Betis y en un amistoso frente al Colo Colo. Hasta que llegó esta racha, impresionante, que rebasa los registros de otros cancerberos blanquiazules notables como Edgar Badia, Dani Hernández o Adrián Ortolá. Ninguno de los tres detuvo tantos penaltis en tan poco tiempo: hasta tres en apenas tres meses y medio.

Los tres tiros

La triple exhibición de reflejos de Martín Fernández –dos veces en el Heliodoro, la del domingo a domicilio en el José Fouto– confirman que este momento de gracia tiene mucho que ver con su estado de plenitud personal. El de Gijón acaba de ser padre y en las páginas de EL DÍA relataba recientemente el calvario que vivió un año atrás en el Eldense. «No estaba para jugar; estaba para cogerme una baja indefinida. Salía de entrenar y solo tenía ganas de meterme en la cama. No sé si fue una depresión, pero lo pasé muy mal», contaba sobre el proceso de recuperación tras el varapalo anímico que significó la pérdida de la hija que esperaba junto a su pareja.

Cuando el Tenerife fue a por él, Dani pidió un contrato largo –se lo dieron por tres campañas– para echar raíces y así integrarse en un sitio donde ya se siente como pez en el agua. «Me han acogido de forma sensacional desde el primer día», cuenta el protagonista, quien ya percibió en pretemporada que iba a encajar bien en el representativo y en el ecosistema insular. Influyeron factores como la buena relación que tenía con algunos de los responsables del proyecto, como Manu Guill o Hugo Rico; las perspectivas de ser importante para Cervera o la amistad que mantenía desde hacía años con la familia de Fran Sabina, a la que pidió consejos para elegir donde vivir. Finalmente se decantó por Candelaria, donde ahora disfruta del mejor momento de su carrera.

Cuando era muy joven detectó Dani que aunaba algunas cualidades necesarias para sobresalir en su demarcación. Sobre todo dos: «instinto y capacidad de trabajo». Y con el tiempo fue perfilando su carrera de portero, aprendiendo de los mejores –su referente es el italiano Buffon– y creciendo a partir de las experiencias más difíciles. La suplencia en etapas pretéritas le curtió, pero necesitaba Martín volver a asumir un rol relevante. Se lo dio el Tenerife, donde además ha encontrado a un suplente (o competidor) de lujo como Gabri de Vuyst, a quien también le une una gran relación.

En cuanto a los penaltis, la realidad es que muchas más veces le tocó recoger el balón del fondo de las mallas y no celebrar un paradón. Pero empieza a acostumbrarse al éxito. Según cuenta, se ha decantado por «la intuición» y no por el estudio pormenorizado de los arietes. «Porque igual que tú los analizas, ellos ya saben que vas a hacerlo», responde. Tal vez Dani se acuerde aún del que le tiró Trent Alexander-Arnold cuando ambos eran internacionales Sub 19. O uno más reciente, el que embocó Iker Unzueta en el choque frente al Lugo en el Anxo Carro (2-2), ya con los colores del Tenerife. Martín se enfrentó en la suerte de los penaltis, como así la llaman, a lanzadores de todo tipo. Algunos chutaron a la izquierda, otros a la derecha, raso, arriesgando... Desde Stoichkov a Djurdjevic, desde Corpas a Rubén Castro. Pero fue el de Palacios en el Heliodoro el que cortó la racha y le permitió celebrar un paradón descomunal, además en un Heliodoro entregado, que además ese día firmó la mejor entrada de la temporada. Ahora, Martín quiere más. «Ojalá el buen trabajo sirva para asegurar el objetivo que todos deseamos», sugiere.

En números

  • 31 Dani ha disputado todos los partidos ligueros excepto uno, el de Lezama (jugó De Vuyst).
  • 2 El último portero blanquiazul en detener dos penas máximas en un mismo curso fue Edgar Badia, al que le llegaron a tirar muchas más.
  • 86’ Martín paró el tiro de Sofiane, aunque no fue suficiente para garantizar la victoria del CD Tenerife.

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