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Chasco en el minuto 100 para el Tenerife en el Romano

Un gol de Corral en el alargue deja a los blanquiazules sin el triunfo en Mérida. Jesús de Miguel había anotado el 0-1 en el 74, con los locales jugando con un futbolista menos. Dani para un penalti antes del 1-1.

Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

El Tenerife volvió a quedarse a medias. Ya son siete igualadas en las últimas diez jornadas. Pero hay empates y empates. El de Mérida llegó con un gol del equipo extremeño en el minuto 100, cuando el 0-1 ya parecía amarrado. Una tibia falta de Facundo Agüero en la frontal del área le concedió a los emeritenses una última ocasión. Y la aprovechó Corral con un perfecto golpeo a la escuadra, imposible en su estirada para Dani, que le había parado un penalti en el 86’ a Sofiane cuando los blanquiazules habían hecho lo más difícil, adelantarse en el marcador con un cabezazo de Jesús de Miguel (74’), y estaban jugando con un futbolista más por la expulsión de Jacobo a falta de media hora para el 90’.

En resumen, el Tenerife pasó de responder al 0-5 previo del Celta Fortuna en su visita al Arenas a ver reducida en dos puntos su distancia en la clasificación con el filial del club vigués. Ahora son nueve más el golaverage, o sea que no habrá ascenso matemático de los blanquiazules el sábado que viene en el partido contra el Arenas en el Rodríguez López –el Celta recibirá al Cacereño el viernes–. Pero se supone que acabará pasando, aunque la marcha se haya ralentizado –dos victorias en los diez últimos partidos, 13 puntos de 30–.

Salió el Mérida intenso, queriendo llevar la iniciativa, siendo local no solo en apariencia. Y el Tenerife, minimizando daños, fue entrando en escena poco a poco. Cada uno con su estilo. Los de Fran Beltrán, con un juego más elaborado y dependiente de la posesión. Los de Álvaro Cervera, con un modelo más directo y arrimado a las bandas, más a la izquierda, la de Noel López, que a la de Dani Fernández, que fue una de las tres novedades de la alineación titular. Las otras, Agüero y Maikel Mesa.

Noel, participativo

El extremo pontevedrés fue el recurso más activo de entrada. Con lo bueno y con lo que no lo es tanto, puede que siendo demasiado individualista. Pero algo había que hacer. Alguien tenía que asumir ciertos riesgos. Y Noel interpretó ese papel enseguida, intentándolo una y otra vez, siendo la principal amenaza para la defensa emeritense. No tardó en dar el primer aviso, en el minuto 6 con un centro al corazón del área sin receptor. Poco después sí pudo conectar con Maikel, que probó suerte con un disparo desde la frontal del área, un par de metros alto (12’). Con eso, el Tenerife ya había dado el paso de equilibrar el pulso y obligar al Mérida a pensar en protegerse, pero sin renunciar a atacar, tal como demostró Jacobo al plantarse delante de Dani Martí tras recibir un pase filtrado en el minuto 14. El portero afinó sus reflejos y desvió el remate a córner. Iba a gol.

De repente, el encuentro se animó. Sin convertirse en un intercambio de golpes, el juego ganó en dinamismo. Y volvió a poner de su parte Noel para emerger con otra acción marca de la casa: conducción desde el costado izquierdo e invasión del área. Le faltó apuntar (14’). Sí calibró mejor su remate David, pero no lo suficiente. El lateral se vio solo y con espacio por delante y no se lo pensó dos veces. Chutó desde unos 30 metros de distancia y el balón se estrelló en el larguero después de que Adrián Csentrics desviara la trayectoria.

Antes del minuto 20, los blanquiazules ya habían hecho méritos para marcar frente a un Mérida más incisivo con el balón parado –bien resuelto por la defensa y por Dani, o mal definido por Domínguez– que en transiciones. Pero la frecuencia se cortó de repente. De camino al descanso, los dos equipos se enredaron en una lucha de poder sin profundidad ni precisión. En el Tenerife fue asomando Dani Fernández, al fin, para tratar de nivelar un juego ofensivo que estaba demasiado volcado hacia el lado izquierdo, pero sin continuidad ni una influencia positiva. Lo mismo que Enric, desapercibido hasta el momento, bien vigilado. El intermedio llegó para realizar ajustes y ampliar los recursos.

Expulsión y gol

El plan fue perseverar, ahora con un mayor dominio y un Mérida fiándolo todo a aguantar atrás y sorprender con algún contragolpe. Pero la presencia en el campo contrario no se tradujo en ocasiones claras. Noel mostró sus dos caras con una galopada que no supo terminar con un pase a Dani, que fue el siguiente en finalizar, en su caso con un desplazamiento en diagonal y un remate desviado. La tendencia no sirvió para alterar el resultado, pero sí para dejar al Mérida en inferioridad numérica, porque en plena fase de control de los blanquiazules, Jacobo derribó a Noel y recibió su segunda tarjeta amarilla de la tarde. En la última media hora, un diez contra once.

El nuevo escenario acentuó lo que ya estaba pasando. El Mérida se redujo todavía más a su versión defensiva –Fran Beltrán introdujo un triple cambio para reordenar a su equipo– y el Tenerife siguió amasando jugadas, pero sin alcance ni pegada. El 0-0 se había convertido en un buen resultado para los locales, pero no para los isleños, dadas las circunstancias.

Para afilar el frente de ataque, Cervera puso a Balde y a De Miguel y quitó a Noel y a Maikel (72’). Velocidad y oficio en el área para agitar el partido. Y tanto. La primera que tocó el delantero acabó en la red. Centro medido de César desde la banda derecha, llegando a la línea de fondo, y remate de cabeza del madrileño (74’). Lo más difícil ya estaba hecho. Justo a tiempo.

Penalti parado y gol en la última jugada

El golpe dejó al Mérida sin saber bien qué hacer. Quedó obligado a descubrirse para intentar recuperar el punto a la desesperada, pero también expuesto a un segundo gol en contra. O lo que es lo mismo, una situación ideal para un Tenerife que, contra todo pronóstico, se tuvo que emplear a fondo para enfriar el empuje local. Porque el Mérida tiró de amor propio y se las arregló para poner en aprietos a la zaga blanquiazul. Por ejemplo, con una caída de Hallsson en el área en un cruce con Juanjo que llevó al árbitro a la pantalla a petición de Beltrán. Después de una larga revisión, de Santisteban Adame dirigió su brazo al punto de los once metros. Pero Cervera tenía algo que decir. También pidió una moviola por una supuesta falta previa sobre Facundo Agüero. Nada. Penalti. Lo lanzó Sofiane y lo desvió Dani. A su derecha, abajo. El tercero de la temporada, el primero al Castilla (4-2) y el segundo al Osasuna B (1-0), ambos en casa.

Lejos de firmar la rendición tras el regalo no desenvuelto, el Mérida siguió insistiendo. En el proceso, el Tenerife se quedó con un futbolista menos por la expulsión de Aitor, y en una eterna prolongación con los blanquiazules extrañamente sometidos y sin salida, los extremeños se agarraron a una falta en la frontal del área cometida por Agüero para sumar cuando ya lo tenían todo perdido. Ejecución magistral de Corral y nada más. Del gol, del 1-1, al vestuario. El ascenso matemático tendrá que esperar un poco más. No mucho.

Mérida - CD Tenerife

Mérida - CD Tenerife / Agencia LOF

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