El CD Tenerife gana en Espiñedo con un gol de penalti en el alargue
El equipo blanquiazul saca adelante un partido condicionado por el mal estado del terreno de juego. Vuelve a ganar después de un empate y una derrota y recupera la ventaja de nueve puntos sobre el Celta Fortuna, que el viernes se había puesto a seis.

Arenteiro - CD Tenerife / Agencia LOF

Un gol de penalti anotado por Gastón Valles en el minuto 98, después de una eterna revisión de la jugada previa en la pantalla, desbloqueó para el Tenerife un partido con pinta de 0-0 que había estado a punto de decantarse justo antes a favor del Arenteiro (0-1). Los blanquiazules pasaron de respirar aliviados al ver que Bastida remataba al larguero y Dani Martín atajaba el posterior golpeo de Moreno, a celebrar que el árbitro castigaba con la pena máxima una falta de Lohr a Landázuri en el área.
Fue el mejor desenlace posible en un partido de la Primera RFEFprofunda, condicionado por el estado del campo de Espiñedo. Una victoria que vuelve a poner las cosas en su sitio después de que los blanquiazules enlazaran dos jornadas sin ganar –0-0 en Lezama y o-1 con el Racing de Ferrol– y sin marcar. El corto tramo de baja producción del líder había sido aprovechado por su más cercano perseguidor, el Celta Fortuna, para situarse en la víspera a solo seis puntos de los tinerfeños tras ganar en LaMalata. La renta ahora es de nueve a favor de un equipo al que le esperan dos partidos consecutivos en casa, ante el Avilés Industrial y el Lugo. Aunque la visita al Arenteiro no vaya a quedar grabada en la memoria del tinerfeñismo para siempre –sí por haber convertido a Álvaro Cervera en el técnico con más encuentros dirigidos del representativo, 161–, su resultado adquiere un valor que, en sentido figurado, aumenta a medida que se acerca el final del curso. Este 0-1 es otra manera de acortar los plazos hacia el ascenso a Segunda.
Eso sí, el tránsito no fue de los que hacen afición. Por muchos factores. En el fútbol de antes, en el modesto, se solía decir aquello que donde está el balón, está el peligro. Pues eso. Simplificando mucho, seguramente demasiado, ahí pudo estar la pauta a seguir del Arenteiro-Tenerife, más que nada por cómo estaba el campo. Como inconveniente, tampoco fue una gran novedad. Más o menos ya se sabía que iba a ser así. Pero no es lo mismo suponerlo que verlo, o sufrirlo, como les pasó a los futbolistas –los locales, más habituados–. Es lo que tiene jugar en Primera RFEF, aunque tampoco es que el equipo blanquiazul se haya tenido que quejar de todos los campos que ha visitado. Sí tuvo motivos en Cáceres, porque la hierba estaba recién plantada y se levantaba. Y también en O Carballiño. Irregular podría ser una manera de definir el espacio en el que unos y otros trataron de jugar. En esas condiciones, casi convenía más practicar un fútbol directo que pelearse con la superficie para intentar progresar con el balón controlado, en conducción o con pases. Porque la pelota saltaba cuando tenía que rodar, o se desviaba, o se detenía... Aún así, los blanquiazules lo intentaron. Y lo hicieron con dos novedades en la alineación, una por la baja por lesión de Nacho Gil y otra por la decisión de Cervera de sentar a Alassan. Fabricio fue el encargado de realizar la función del valenciano –Juanjo entró en el equipo para ser la pareja de Aitor– y Noel se estrenó como titular en Liga para generar por la banda derecha. Todo, con la pareja de nueves formada por Gastón –tercera jornada consecutiva con Jesús de Miguel en la enfermería– y Enric.
Para un Tenerife habituado a competir con dos delanteros, no fue mala idea insistir en este encuentro por la conveniencia de llegar pronto a la zona de influencia sin andarse con rodeos. Centros a los altos para que sucediera algo.
El Tenerife fue adaptándose poco a poco al entorno. Y cuando pudo, se empleó a fondo para hacer lo que mejor le sale, apretar en el campo contrario para recuperar y atacar. Fabricio marcó el camino en el minuto cuatro para que Noel forzara el primer córner. El balón parado iba a otra alternativa.
Pero para el Arenteiro también. Los orensanos se subieron a su ola para recordarle al Tenerife que no se iban a conformar con protegerse. Cuando lograron llevar el balón al área contraria, inquietaron a Dani, al que se le acumuló el trabajo durante un rato y que evitó el 1-0 con un par de intervenciones, un chut a media distancia de Álex López, un centro lateral que quiso coger el camino de la portería...
El momento emergente de los locales quedó en nada pasado el minuto 20 y el Tenerife retomó su plan con más voluntad que acierto. Porque Gallego, el más participativo de los dos delanteros, caía una y otra vez en fuera de juego. Y en general, el flujo ofensivo se atascaba en un embudo, sin la profundidad necesaria por los costados, salvo con alguna que otra carrera del lateral César Álvarez. Suyo fue el centro que remató Fabricio en el minuto 26, fácil para el arquero.
Y poco más antes del intermedio, únicamente una respuesta protagonizada por Lohr con un remate aéreo a un palmo de Dani. Inocente el central en la definición.
En el descanso, el entrenador del Arenteiro, Jorge Cuesta, elevó el nivel de ambición de su equipo con la entrada en el campo de su máximo goleador, Víctor Mingo (11). Un paso al frente y pérdida de respeto deportivo al líder por parte de un aspirante a no descender.
Pero el Tenerife no se sintió intimidado y perseveró, cada vez más habituado a las trampas de un partido, por momentos, singular. De hecho, fue capaz de anotar en el minuto 49. Pero el 1-0 fue anulado por fuera de juego de Enric, con FVSincluido. La pelota había salido de las botas de Fabricio en el carril izquierdo y terminó en el fondo del marco tras una combinación entre Enric y Gastón Valles.
A esas alturas, cerca de la hora, Cervera decidió probar algo diferente. En realidad, recuperó parte del formato original poniendo a Alassan y quitando a Noel López.
Ya con la banda derecha reactivada, los blanquiazules dieron otro zarpazo, de nuevo con Gallego como protagonista al poner a prueba a Alvin con un potente golpeo desde fuera del área. Nada. Sin llegar a tener un dominio absoluto, el Tenerife parecía estar más cerca de romper el pulso. Y su entrenador se animó a afilar el frente de ataque con un relevo más, el de Fran Sabina por Gallego, el más inquietante para la defensa del Arenteiro.
Aunque el encuentro seguía jugándose en una única dirección, la escuadra orensana también tuvo la suya por una pérdida de balón de David que permitió a Mingo encarar a Dani. Remate raso, fuera.
Pero lo mejor estaba por llegar, como si los dos equipos se hubieran puesto de acuerdo en agotar sus mejores recursos a las puertas del final. Para empezar, el Tenerife calentó el FVS con la petición de un penalti por manos que el árbitro no vio por ningún lado en el monitor (77’). A continuación se estiró el Arenteiro y rozó el gol. Lo tuvo Kandoussi con un chut cruzado (82’). Y también Bastida con un remate al larguero(84’). El rebote fue a parar a Diego Moreno, que se encontró con la salvadora intervención de Dani Martín.
Y cuando parecía que el duelo iba a terminar en tablas, el Tenerife tuvo el golpe de suerte que suele acompañar a los equipos ganadores. Falta colgada al área por Fabricio y penalti de Lohr sobre Landázuri en el alargue. Gastón asumió la responsabilidad y no falló.

Arenteiro - CD Tenerife / Agencia LOF
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