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El futbolista que más juega

David, ni en el mejor de sus sueños

Protagonista con letras mayúsculas. La baja de Dani en Lezama por motivos personales convirtió al canterano y tercer capitán del equipo en el futbolista con más minutos del Tenerife. Mucho mérito.

David abraza a Nacho Gil durante la sesión del pasado domingo.

David abraza a Nacho Gil durante la sesión del pasado domingo. / CD TENERIFE

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

El día que rubricó su cesión al Antequera, aquello pudo parecer el comienzo de un viaje sin billete de vuelta para David Rodríguez Ramos (Santa Cruz de Tenerife, 2000). En realidad, había muchos motivos para pensar así. La mayoría de canteranos que había suscrito préstamos de aquella índole acabaron en el olvido o, lo que es peor, en la más absoluta intrascendencia. Con David todo fue diferente. Es más, desde entonces se pone como ejemplo de cesión aquella que le llevó a El Maulí, el campo donde se hizo fuerte y se convirtió en una de las banderas del proyecto andaluz. No en vano, el Antequera quiso quedárselo; el futbolista tenía otros planes.

Aquel año lejos de casa le curtió, le hizo más fuerte y le permitió conocer una competición, la Primera RFEF, en la que se mueve ahora como pez en el agua. El pasado sábado, su titularidad en Lezama –unida a la baja de Dani Martín por motivos personales– le permitió convertirse en el futbolista del plantel con mayor índice de participación de todo el proyecto. Un hito impensable hace solo algunas temporadas, un logro que incluso en verano habría estado en tela de juicio cuando el club fichó a mansalva y, de forma excepcional, sí dejó como estaba el perfil derecho de la zaga.

Ha llegado el momento en que Rodríguez se ha granjeado la admiración de todos por su templanza, su alta fiabilidad y su trayectoria creciente. Hoy por hoy, es de los defensas más contrastados de toda la competición. Y además luce brazalete de capitán –es el tercero en el escalafón tras Aitor y Enric–, confirmando el presagio que se hizo en el club, de puertas adentro, la última vez que David acudió a firmar una renovación. «Algún día serás el capitán del Tenerife», verbalizó el entonces presidente, Paulino Rivero, consciente de que David volvía de Antequera para quedarse.

Rodríguez Ramos está mostrando una regularidad inusitada. Ha participado de los 23 partidos de liga jugados por su equipo y ha ayudado a echar el cerrojo al marco propio, que ha acabado sin goles que lamentar en la inmensa mayoría de las ocasiones. Solo le queda una asignatura pendiente: marcar. De hecho, pudo hacerlo en el último partido y no haber acertado fue el motivo de que saliese contrariado de Lezama. «No me voy contento del todo», admitió a los medios, consciente de que sus dos opciones para el gol fueron «muy claras» y se fueron ambas al limbo.

David forma parte de la docena de jugadores del plantel que superan con creces los 1.000 minutos en liga. En su caso, casi dobla este listón. Junto al fichado Nacho Gil –de los nuevos, el que más juega– se ha erigido en uno de los faros del proyecto. Y de algún modo también, en la prolongación del míster sobre el terreno de juego.

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