Práctico y ganador: el Tenerife da otra zancada hacia el ascenso
El Tenerife derrota al Zamora en el estadio Ruta de la Plata gracias a un tanto en propia puerta en el minuto 16, tras un remate de Aitor Sanz. Los blanquiazules enlazan cinco triunfos sin encajar goles y ya le sacan diez puntos al segundo clasificado

Partido Zamora CF-CD Tenerife / Agencia LOF

El Tenerife sigue a lo suyo en una Liga aparte. Fuera de concurso. Gana van fallando sus rivales directos, cada vez menos directos. El 0-1 en el Ruta de la Plata, un triunfo de perfil bajo pero tan valioso como cualquier otro, estuvo acompañado de un empate del segundo clasificado, el Celta B, que ya está a diez puntos. Con 18 jornadas para el cierre del calendario, la conquista del ascenso por la vía directa empieza a dejar pocas dudas, o ninguna. Cuestión de tiempo.
Animado a compartir sus cálculos pero sin dar nada por sentado, Álvaro Cervera pronosticó antes del viaje a Zamora que iban a ser suficientes diez victorias más para asegurar el regreso a Segunda. Ahora quedarían nueve. Y lo cierto es que, aunque se supone que el líder pinchará algún día, resulta difícil imaginar cómo. Su dominio de la escena aburre a sus rivales. Ya no saben qué hacer. Que se lo digan al Talavera, el último en caer en el Heliodoro, o a un Zamora que esperaba alargar su racha positiva a costa del incontestable líder. Pero unos y otros se encuentra con un Tenerife que avanza en velocidad de crucero, que manda en las áreas, que no cede terreno. Desde el 2-2 en Lugo de diciembre, ha enlazado cinco triunfos con siete goles a favor y cero en contra.
El mejor visitante
Gobela, Suárez Puerta, Tajonar, Ruta de la Plata ... Al mejor visitante le da igual el estadio. También el adversario. Sin generar gran cosa, con posesión pero sin profundizar más allá de un par de centros semi peligrosos, uno de Nacho Gil y otro de Alassan, el Tenerife aprovechó su primer remate a puerta para marcar –habría que ver si la trayectoria iba realmente entre los tres palos antes de ser modificada por un defensa–. Y eso es mucha ventaja para un equipo de estas características, trabajado y madurado para sacar el máximo rendimiento a estas situaciones favorables –se ha adelantado en 16 encuentros con un saldo de 15 victorias y una igualada, la de Lugo–, consolidado en ese perfil ganador, unas veces más aplastante y otras, como en Zamora, más práctico. Se podría hablar de la suerte del líder, de dinámicas, de un destino inexplicable que ahora quiere compensar la horrible temporada pasada... Pero también hay que saber ejecutar los saques de esquina como Nacho –una inagotable fuente de goles– y ocupar el área con el instinto preciso. El balón golpeado por el valenciano en el minuto 16 fue a parar a una zona de máxima influencia y ahí apareció Aitor Sanz para cabecearlo y dirigirlo a la red con la colaboración del local Carlos Ramos, que desvió el rumbo mínimamente con el hombro (16’). Su compañero Fermín, el arquero, no pudo alcanzarlo. Celebración contenida del capitán seguramente por su pasado en el club zamorano hace casi 20 años. O también porque la autoría del 0-1 no había quedado del todo clara –el árbitro se lo apuntó a Ramos–. No importó. El Tenerife ya había cubierto una parte esencial de su plan. Su contrastada capacidad para administrar rentas tendría que ser suficiente para hacer el resto. Aunque ya no se jugara a nada en los 74 minutos restantes.
Un giro táctico
Como si Cervera hubiera vivido antes ese mismo partido, pulsó el siguiente botón para frenar la reacción del oponente y distribuir a sus jugadores dentro de un sistema novedoso, algo así como un 5-2-3, con Nacho ayudando en la banda izquierda como lateral y Alassan por delante, para que Juanjo ejerciera de interior derecho. Si bien el Tenerife agotó el tiempo que faltaba del primer tiempo sin acercarse a la portería local, logró bloquear por completo a un Zamora desesperado en su intento de progresar con el manejo del balón. Porque esa es la manera de proceder preferida de su entrenador, el exblanquiazul Óscar Cano. Y no le ha ido nada mal. Desde su llegada al club castellano, una derrota en nueve jornadas, sin contar la sufrida ante el Tenerife.
El Zamora trató de responder enseguida después de encajar el 0-1 con amor propio y probó suerte en el minuto 19 con una volea de Loren Burón pegada al palo –su segundo remate después de uno tempranero de Sancho por encima del larguero–. Pero no tardó en perderse en medio del nada improvisado entramado defensivo de un Tenerife cómodo en ese papel, seguro de que iba a ser capaz de salirse con la suya con una protección tan densa y la posibilidad de jugar con las prisas de su rival para sentenciar en un contragolpe –no llegó a tanto–. El primer tiempo no tuvo más historia, solo el gol y la transformación táctica del Tenerife, una inusual versión que tuvo un retoque en el intermedio. Cervera quitó a Juanjo y puso en el campo a Mateu para reforzar su apuesta (5-2-3) con componentes más naturales :el sustituto asumió la función de carrilero zurdo, Nacho recuperó su perfil ofensivo y Alassan retornó a la banda derecha. El problema iba a ser para el Zamora.
Más cerca del 0-2
Los locales –con su segundo uniforme, de color verde, por un problema de incompatibilidad con un Tenerife vestido de blanco y sin alternativa– retomaron la misión con el propósito de apretar, de agitar de cualquier manera su funcionamiento ofensivo. Pero apenas inquietaron a Dani con un remate desde la esquina del área pequeña de Farrell, sin espacio y demasiado alto (50’), y un par de arreones cerca del final con un desenlace similar y con Monerris y Marcelo como protagonistas (81’ y 85’). En cambio, el Tenerife sí tuvo el 0-2 en sus manos. En realidad, en las botas de Landázuri, que no acertó a empujar un pase de Mateu a puerta vacía y a un palmo de la línea. Lo más difícil fue fallar (54’).
De ahí en adelante, con el partido un poco más abierto –tampoco mucho– y un Zamora reactivado con las novedades introducidas por Cano, Aitor y, sobre todo, De Miguel rondaron el gol. El capitán con una volea que despejó Fermín con apuros y el delantero con su intento de sorprender al portero, que había salido de su posición (61’ y 62’) después de que Landázuri robara y lanzara una transición.
Y poco más. El Tenerife no tuvo grandes dificultades para terminar de domar a un Zamora que hizo lo que pudo para apurar sus opciones con más insistencia que claridad. Otra victoria para descontar, una jornada más cerca del objetivo.
De ahí en adelante, con el partido un poco más abierto –tampoco mucho– y un Zamora reactivado con las novedades introducidas por Cano, Aitor y, sobre todo, De Miguel rondaron el segundo tanto blanquiazul. El capitán con una volea que despejó Fermín con dificultades y el delantero con su intento de sorprender al portero, que había salido de su posición (61’ y 62’), después de que Landázuri recuperara y lanzara una transición.
Y poco más. El Tenerife no tuvo grandes dificultades para terminar de domar a un Zamora que hizo lo que pudo para apurar sus opciones, con más insistencia que claridad, y logró otra victoria para dar una zancada más hacia el ascenso.
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