CD Tenerife
El CD Tenerife pide 700.000 euros por poner apellido comercial al Heliodoro Rodríguez López
El club pretende la explotación total del Estadio, con proyectos aún pendientes como el nuevo museo, una macrotienda o un sports bar en los bajos de Popular

Aficionados blanquiazules, en los aledaños del Heliodoro Rodríguez. / CD Tenerife

El vicepresidente del Cabildo Insular, Lope Afonso, revelaba recientemente que está sobre la mesa una importante y nueva vía de patrocinio para el CD Tenerife. El club blanquiazul aspira en un futuro no muy lejano a subirse al carro de los equipos -en España, muy pocos- que reciben pingües beneficios a cambio de asignarle un nombre comercial al estadio donde juegan sus partidos oficiales. Mucho más que una estructura de hormigón; en realidad, un santuario para aficionados y simpatizantes, pero también un excepcional escaparate para lucir la marca y el logotipo de cualquier empresa nacional o extranjera.
En el caso del representativo, este apellido publicitario para el Heliodoro habría de venir avalado por el Cabildo Insular, como propietario del coliseo capitalino. «Es una cuestión de cierta complejidad y que, llegado el caso, debe abordarse en el marco jurídico de la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas», precisan fuentes de la corporación. Dicho de otro modo, el Cabildo tendría la obligación de sacar a licitación pública cualquier contrato relacionado con el patrocinio del estadio, por cuanto el Rodríguez López es una instalación de titularidad insular desde 1971.
Las fuentes consultadas por EL DÍA aseguran que el bautismo comercial del recinto santacrucero puede ser una opción real, pero solo en categoría profesional. De hecho, es una posibilidad que empezó a barajarse por parte de los actuales jerarcas blanquiazules cuando el club estaba aún en Segunda División; y que ahora podría tomar cuerpo otra vez ante la posibilidad de un ascenso exprés, que va fraguándose a medida que avanza la competición, con el Tenerife líder y gran favorito para lograr a lo largo del mes de mayo el codiciado cambio de categoría.
Ciertos altos cargos del club blanquiazul llegaron a comentar el año pasado con los portavoces de algunas empresas que pensaban incluir el naming del Heliodoro en su catálogo de posibles soportes que vender y explotar. El coste por temporada ascendería a unos 700.000 euros, según se desprende de aquellas conversaciones. Si se lograse suscribir un acuerdo de este calibre, el patrocinio del estadio se convertiría en una de las grandes vías de ingresos para la sociedad anónima. Por ponerlo en contexto, la venta de entradas y abonos supone 1,6 millones de euros en Segunda División; las ventas en tienda de productos oficiales, mucho menos de esta cifra.
Todo acuerdo de naming rights se articula a través de un contrato detallado que sienta las bases de la alianza, tal y como recomienda LaLiga a los clubes a los que da cobijo. Este documento va más allá de un simple acuerdo económico y se vertebra en tres pilares fundamentales que determinan su eficiencia y productividad: el primero tiene que ver con la duración y la exclusividad; el segundo, con el alcance y la exposición; y el tercero, con la versatilidad de aplicación.
Acuerdos muy largos
Estos contratos suelen extenderse de cinco a 20 años, garantizando una visibilidad sostenida en el tiempo. El epígrafe de la «exclusividad» es clave, ya que impide que la competencia tenga una presencia similar en ese espacio durante la vigencia del acuerdo. La información a la que ha tenido acceso este periódico respecto al acuerdo que potenciaría el CD Tenerife -de la mano del Cabildo- contempla que la marca aparecería en «señalética, entradas, transmisiones televisivas, campañas digitales, redes sociales, merchandising y comunicados oficiales, generando millones de impactos al año». Es esta la información que ya se le ha transmitido a potenciales patrocinadores, incluidas algunas empresas que ya colaboran e invierten en el representativo.
Riesgos
Ahora bien, no todo son ventajas. Un contrato comercial de esta magnitud conlleva riesgos que pueden impactar directamente en la reputación de la marca y en el retorno de la inversión. Un escándalo, un mal rendimiento deportivo o problemas en la gestión del activo pueden afectar de manera nociva a la imagen de la marca patrocinadora. Además, son pactos de un alto coste en los que resulta difícil identificar el retorno. Si bien en el Tenerife se conformarían con unos 700.000 euros anuales, en el caso del Atlético de Madrid la cifra suscrita con Riyahd Air asciende a 250 millones por nueve años. Con una pega importante: hay quien sigue llamando Wanda Metropolitano al recinto donde juega el cuadro rojiblanco, por cuanto tuvo mayor impacto el primer patrocinio que el más reciente.
Las fuentes empresariales consultadas por EL DÍA aseguran que es muy reducido el número de empresas que encajarían en el bautismo que busca el Tenerife a través de contactos al más alto nivel y con los CEO de algunas empresas de diversos sectores. Según dicen, es una gestión de la que se ocupa personalmente el máximo accionista de la sociedad anónima, Rayco García, que a su llegada al club ya sondeó a algunas firmas del sector tecnológico (Huawei fue una de ellas). En Canarias, se da una circunstancia muy particular. Si se lograse seducir a un patrocinador cuya operativa se desarrolle en el Archipiélago obviamente podría producirse un rechazo frontal en la afición del eterno rival, en este caso la UD Las Palmas, que también tiene un estadio –igualmente de titularidad pública– susceptible de recibir un apellido comercial. Para evitar situaciones como ésta, en Galicia Abanca patrocina a los dos equipos de esta autonomía en categoría profesional, tanto al Deportivo de La Coruña como al Celta de Vigo.
En un contrato tan complejo como el de renombramiento de un estadio hay que tener en cuenta también otros factores. Por ejemplo, cómo encajaría la marca. Porque hay un elemento que obligatoriamente ha de estar presente en la ecuación. Todas las partes coinciden en que mantener incólume la memoria de Heliodoro Rodríguez López, expresidente del club y figura indispensable en la historia del Estadio, es absolutamente imprescindible. A partir de ahí, habría que analizar el encaje que tendría con una marca que pudiese lucir al lado de este nombre. De hecho, no todas tienen un fácil acomodo.

Aspecto de la grada del Heliodoro en un partido de esta temporada. / Andrés Gutiérrez
En el caso del CD Tenerife, el objetivo final es una explotación 360º del Heliodoro. El gran «anhelo» de la directiva que preside Felipe Miñambres es recuperar la titularidad del Rodríguez López, una posibilidad harto difícil en el actual contexto económico, aunque desde el Cabildo dicen estar dispuestos a escuchar cualquier proposición que se haga desde el representativo. En el club admiten estar hartos de los retrasos en los plazos para finalizar obras tan sencillas como las relativas a la mejora de los banquillos; y por supuesto otras que son de primera necesidad, como las emprendidas en los aseos. Desde la ambición y planificación del medio y largo plazo con la que miran al futuro en el representativo, los nuevos directivos quieren convertir el Rodríguez López en la gran casa del tinerfeñismo, con todo lo que ello implica y supone. Hace tiempo que están en agenda la instalación de una gran tienda, el nuevo museo y otros locales comerciales (un sports bar ubicado en los bajos de Popular), pero ninguno de estos propósitos ha podido llevarse a cabo por la lentitud en los tiempos por parte de la administración pública.
Vía de financiación
El naming es un paso más en el ánimo de convertirse en un club moderno y que optimice todas las vías de financiación que están a su alcance. Alemania y Estados Unidos son los países donde con mayor profusión se han desarrollado estudios de mercado y proyectos de bautismo comercial de recintos deportivos. Más del 80% de los estadios de estos dos países tienen algún tipo de marca asociada a su nombre. No en vano, durante el último Mundialito de Clubes pudo apreciarse que la inmensa mayoría de recintos tenían una empresa patrocinadora que les daba apellido.
En Italia, cinco de los 20 estadios de la Serie Atienen derechos de nombre, siendo el Allian Stadium (Juventus) o el Bluegengy (Udinese)los más emblemáticos y conocidos. En Francia ya se conoce como Decathlon Arena al campo del Lille, o Groupama Stadium al del Olympique de Lyon. Además, Orange se ha incorporado como patrocinador del mítico Velodrome;y Allianz apoya al Riviera de Niza. En España, hay mucho por avanzar en este ámbito donde el Tenerife ya explora el camino para sacar tajada.
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