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CD Tenerife

Dos años para que Garrido pueda vender sus acciones a Rayco García

El contrato de sindicación suscrito por el empresario madrileño le libera el 6 de mayo de 2028 para traspasar su paquete accionarial al empresario de Santa Úrsula

Un extracto del pacto secreto de Adeje, junto a la imagen de algunos de los protagonistas del mismo.

Un extracto del pacto secreto de Adeje, junto a la imagen de algunos de los protagonistas del mismo. / El Día

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

En una de las numerosas piruetas que presenta el llamado «acuerdo de sindicación de acciones del Club Deportivo Tenerife SAD», suscrito en secreto en una notaría de Adeje hace ahora tres años, se estableció por escrito que la fecha de caducidad del pacto alcanzado por José Miguel Garrido con los empresarios locales Miguel Concepción (expresidente del club), Conrado González y Amid Achi fuese el 5 de enero de 2028. Dicho de otro modo, será en dos años y coincidiendo con el día de Reyes cuando el inversor madrileño, gran impulsor de aquel acuerdo, quede liberado de cualquier compromiso con sus compañeros de viaje y esté en disposición de vender sus acciones a Rayco García. De hecho, ya existe un compromiso entre ambos para que así suceda, pero de momento no ha podido producirse el traspaso accionarial precisamente por lo suscrito en aquel contrato que casi aboca al representativo al precipicio.

Lo que ocurrió a consecuencia de aquel pacto, que era confidencial hasta que EL DÍA reveló su contenido en diciembre de 2024, fue que los votos de Concepción, Achi y Conrado quedasen supeditados a lo que les indicase Garrido mientras el contrato se mantuviese vigente. En un inesperado giro de guion, los tres primeros creyeron darle jaque en una histórica Junta General que aupó a la gestión al local Rayco García. Ahora bien, aquel no fue el final de la historia, que aún se reservaba otra filigrana más con el pacto alcanzado por Rayco con Garrido, también secreto, y que dejaba a su vez en fuera de juego a los tres empresarios locales.

Una traición de ida y vuelta

Los cuatro protagonistas de la traición de ida y vuelta están citados en los tribunales el 26 de abril, fecha en la que se discutirán los pormenores de las querellas en sentido inverso que se han planteado las dos partes. Pero mientras esto sucede, ya ha empezado la cuenta atrás para que Garrido se desprenda definitivamente de cualquier vestigio del Tenerife, club al que aterrizó con el afán de llevarlo a la máxima categoría y, en un fracaso sin paliativos, dejó condenado a la caída fuera del fútbol profesional.

Rayco García, que ya figura en los registros blanquiazules como máximo accionista de la sociedad anónima, tiene un compromiso por escrito para comprar las acciones de Garrido –en apariencia, ese es el motivo por el que el madrileño le hadado vía libre para gobernar sin ataduras desde el año pasado hasta el momento actual– y, por consiguiente, el de Santa Úrsula reforzará todavía más su control absoluto de la institución insular en cuando se produzca la compra. Desde su llegada al consejo, se han producido varios capítulos relevantes: el primero, la salida abrupta de Paulino Rivero, que cayó en el desconcierto más absoluto al verse quebrados los planes que inicialmente le había presentado Rayco, a quien había enseñado el camino para adentrarse en la SAD con la compra de sus primeras acciones;a continuación, la ilusionante llegada de Felipe Miñambres, en principio como consejero; más tarde, su nombramiento como presidente en detrimento de José Daniel Díaz, un hombre de confianza de Miguel Concepción; y, más recientemente, el nombramiento como CEO del club de Antonio Porro, abogado del ahora máximo accionista blanquiazul y que ha adquirido la condición de director general de la sociedad anónima.

Los resultados acompañan

El club busca sobre el terreno de juego –con un trabajo eficiente de Manu Guill en la dirección deportiva y de Álvaro Cervera en el banquillo– un ascenso por la vía rápida que alivie sus estrecheces económicas y le evite «las penurias y dificultades»que supondría vivir un año más sin los suculentos ingresos audiovisuales que se reparten en LaLiga. Mientras los resultados deportivos y la paz social acompañan, el foco aparta de la actividad institucional, donde el Tenerife se asoma a una etapa de absoluto poder de una sola persona. El presidente que quería ser como Javier Pérez, pero que de momento gobierna desde el rol de consejero raso.

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