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Luis Plasencia: «Las emociones influyen en una recuperación»

El que fuera fisioterapeuta del CD Tenerife entre el 2011 y el 2024 tiene las respuestas que muchos desconocen

Luis Plasencia, fisioterapeuta

Luis Plasencia, fisioterapeuta / E. D.

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

¿Cómo se enamoró de la fisioterapia?

Me enamoré de esta profesión desde pequeño, cuando acompañé a mi hermano a tratarse a las instalaciones del CD Tenerife. Ambos estábamos en categorías inferiores del club, y allí vi por primera vez el trabajo de David González y José Cristóbal. Aquella experiencia me marcó. Cuando llegó el momento de decidir qué estudiar, tuve claro que quería una profesión sanitaria que me permitiera estar cerca del deporte. En 2011, curiosamente fue David González quien me llamó para incorporarme al Juvenil Nacional. En menos de una semana me di cuenta de que estaba en el sitio correcto. Lo supe porque, simplemente, era feliz haciendo ese trabajo. Y cuando sientes eso, sabes que has encontrado tu camino.

Nada que ver la fisioterapia de ahora que la de antaño...

La fisioterapia ha evolucionado muchísimo y hoy tiene un papel fundamental en el fútbol profesional. Ya no solo tratamos lesiones, sino que participamos activamente en la prevención, el control del rendimiento y la toma de decisiones clínicas. Todo esto ha reforzado nuestro rol.

Luis Plasencia, junto a Borja Garcés

Luis Plasencia, junto a Borja Garcés / E. D.

¿Podría decirse que ya son ustedes imprescindibles en el deporte de alta competición?

Por supuesto. Somos una parte fundamental en el entorno de cualquier deportista, ya sea de equipo o individual. Nuestra labor va mucho más allá de tratar lesiones: lo más importante es la prevención, porque tener menos lesiones se traduce en más rendimiento, más regularidad y un importante ahorro económico. Por eso los clubes han entendido que invertir en nosotros es invertir en el éxito deportivo.

¿Qué papel diría que tienen en la recuperación de las lesiones?

Nuestro papel principal es acompañar y guiar el proceso. Al final, quien se cura es el propio deportista; nosotros estamos para asegurarnos de que la recuperación sea lo más eficiente y de mayor calidad posible. Eso implica intervenir en cada fase con las técnicas adecuadas, en el momento justo, respetando los tiempos biológicos y adaptándonos a cada caso. No aceleramos procesos, los optimizamos.

¿Llegan a desesperarse los fisios (y los futbolistas) cuando los plazos se alargan?

Sí, claro. Los tiempos biológicos no siempre se ajustan a los calendarios del equipo o competición. Hay frustración o desesperación por estar, pero ahí es donde más importancia tiene nuestro rol: gestionar expectativas, adaptar objetivos y comunicar con claridad. La parte emocional es clave, ahí el trabajo multidisciplinar y en equipo se nota.

Luis Plasencia, fisioterapeuta

Luis Plasencia, fisioterapeuta / E. D.

¿Qué le sugieren situaciones como la del Tenerife actual, donde se producen debates o se cuestionan los procesos y el cumplimiento de los plazos de recuperación?

Vivimos en una cultura de inmediatez, donde se espera tener respuestas y resultados al momento. Y eso, en el contexto de una lesión, puede generar confusión o incluso errores. A veces las prisas por dar un diagnóstico o estimar plazos de recuperación acaban condicionando la percepción del trabajo, cuando en realidad son los tejidos y sus tiempos biológicos los que marcan el proceso. También hay que tener en cuenta que, por respeto a la privacidad del jugador, no siempre se hace pública toda la información, y eso desde fuera puede interpretarse como falta de acierto o de claridad. Además, no podemos olvidar que el jugador también atraviesa procesos personales y emocionales que influyen en su recuperación. A veces incluso buscan ayuda fuera del entorno del club, y no siempre es la más adecuada.

¿Qué variables pueden condicionar que una recuperación no cumpla los tiempos?

Son mucha. Por eso es clave tener un entorno controlado, profesional y bien coordinado. Cuando el ecosistema médico, técnico y personal está estructurado, las posibilidades de éxito son mayores, incluso en lesiones complejas.

¿Qué recuerda de su etapa al más alto nivel?

Fue una etapa de gran aprendizaje, con una exigencia profesional y personal que me hizo crecer mucho. Las eliminatorias ante Getafe y Girona fueron dos golpes muy duros pero forman parte del camino. Soy optimista, y creo que lo mejor está por llegar, tanto para el club como para mí.

¿Le sorprendió especialmente algún futbolista en particular por su capacidad para el dolor o el sacrificio?

Hay muchos casos, pero especialmente el de Aitor Sanz. Tuvo lesiones que en su momento hacían pensar que no podría volver a jugar, y no solo regresó, sino que lo hizo rindiendo a un nivel excelente. Reponerse así, con esa determinación, no es nada fácil.

Por su implicación y por su identificación con el proyecto, ¿puede llegar un fisioterapeuta a sentirse parte del equipo?

Sí. En ese entorno te sientes parte del equipo desde el primer día, y la verdad, eso es lo que más echo de menos. Llegué a pasar más tiempo recuperando a algún jugador que con mi propio hijo… y a día de hoy seguimos bromeando con eso. Hay vínculos que van más allá del trabajo.

¿Y le gustaría volver a la élite?

Sí, siempre hay algo especial en ese entorno. Aunque ahora estoy en otro momento profesional y personal.

Tenemos a Asier Sanchís trabajando para tenistas ATP, a Yeray Abreu en Arabia Saudí y a Fernando Hernández Abad en el primer equipo del Barça. ¿Son el vivo ejemplo de que han salido de aquí profesionales de élite mundial?

Claro que hay talento en Canarias. Cuando sales fuera del entorno local y hablas con profesionales de alto nivel, muchos te mencionan a gente de aquí. El caso de Fer, que ahora está en el Barça, me alegra especialmente, y además coincide allí con compañeros y amigos a los que les tengo mucho aprecio. También está Yeray Abreu en Arabia Saudí, Ale Pérez en el Bayern de Múnich de baloncesto, o Marta Gutiérrez, en la selección de Países Bajos de vóley. Incluso mi socio en Deporgest, Sergio Pérez, trabaja en el VakıfBank turco y con la selección de Corea. Profesionales que no solo destacan por su preparación, sino también por su calidad humana.

¿Hacia dónde avanza la fisioterapia?

Hacia una fisioterapia cada vez más científica, integradora y tecnológica. Incorporamos nuevas herramientas y datos objetivos, pero sin olvidar lo esencial. También estamos avanzando hacia un enfoque más preventivo.

El eterno debate, ¿es insano el deporte de altísima competición?

Puede llegar a serlo. Las exigencias físicas son extremas y, si no se gestionan bien, dejan secuelas a largo plazo. Hoy en día hay una preocupación creciente por la salud del deportista tras su retirada, con temas muy actuales como las conmociones cerebrales, el desgaste articular o el dolor persistente. El objetivo es claro: competir al máximo nivel sin comprometer la calidad de vida.

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