Eliminación sin drama del Tenerife en la Copa del Rey
El equipo blanquiazul se despide del torneo copero con la cabeza alta tras perder por 0-1 en el Heliodoro Rodríguez López ante un rival de Segunda División, el Granada.

Partido de Copa del Rey CD Tenerife-Granada CF / Andrés Gutiérrez

No habrá tercera noche copera para el Tenerife en la temporada 25/26. Había eliminado al Alcalá, pero no pudo hacer lo mismo con el Granada (0-1). No visitará el Heliodoro Rodríguez López un rival de Primera División, que es el premio que le habría tocado a los blanquiazules. Pero tampoco hay drama. La prioridad es otra. Sin ir muy lejos, intentar ganar el domingo en el Anxo Carro. La Copa duró lo que duró. Ahora manda sin competencia la carrera hacia el ascenso, si es que no estaba mandando ya.
Velada de Copa, velada especial, cargada de estímulos. Se empezó a palpar en la cuenta atrás. En los accesos al Heliodoro, en las gradas. Público dispuesto a vivir emociones fuertes, de esas que van en el manual de instrucciones de una competición en la que todo se concentra en un único partido: solo puede quedar uno, ganar para seguir. Un todo o nada que Álvaro Cervera encaró con una alineación con muy pocos titulares habituales en Primera RFEF -lo esperado y lo normal para repartir esfuerzos- ; solo tres, en la defensa y porque el técnico no tuvo alternativas por las bajas de Mateu y Álvaro y por la corta nómina de centrales. Apenas César, Landázuri y León mantuvieron su puesto en un once renovado por la presencia de Gabri de Vuyst, Zoilo, Calavera, Juanjo, Jeremy Jorge, Maikel Mesa, Balde y Fran Sabina. Y en el Granada, algo parecido. Una mezcla. Frente a frente, el mejor equipo de Primera RFEF y el decimocuarto de Segunda División. Una diferencia de categorías que no se notó tanto en el césped. Porque este torneo es así. Y más en un Rodríguez López que puso de su parte. El Tenerife, también, por supuesto. Activado desde el inicio, solidario en el funcionamiento defensivo y voraz en la búsqueda del gol. Futbolistas con ganas de vencer y también de demostrar. Los de Pacheta tenían la posesión, y los locales, las ocasiones más claras. Así transcurrió una primera parte que pasó volando.
La primera parte, del Tenerife
Si un equipo mereció anotar en ese periodo, fue el Tenerife. El primer aviso llegó pronto, en el minuto 2, con una manera de proceder de catálogo, del catálogo de Cervera, una recuperación de Sabina en campo contrario -el empeño del Granada de elaborar desde atrás era toda una invitación- y una apertura a Balde para que el extremo colara un centro al que no llegó Jeremy por centímetros. Rugió la grada y el partido se aceleró sin que el conjunto andaluz se acobardara. El Granada también activó su plan, de toque, de un progreso pensado, pero de poco alcance, más que nada por la incómoda oposición de un Tenerife pegajoso en la destrucción. Gabri quedaba protegido para su tranquilidad. Los rojiblancos trataban de insistir por el costado izquierdo, con la profundidad de Rodelas, y llegaron a pedir un penalti por una caída de Sáenz. Y poco más hasta el intermedio. En cambio, los locales sí mordían, pero no lo suficiente.
El 1-0 estuvo a punto de caer en el minuto 15 con un doble remate, el primero de Balde, rechazado por Luca, y el siguiente de Juanjo, desviado bajo la línea de gol por Oscar Oppong. Se tambaleó el Granada y se envalentonó el Tenerife, que pasó a mandar en el tramo restante hasta la pausa, con la excepción de la maniobra de equilibrista de Sáenz que el árbitro decidió no castigar con pena máxima. En el área contraria, si no era Balde, era Jeremy. Por un lado y por el otro, también con Maikel al borde de la genialidad y con Sabina confirmando que sí está para estas cosas. Por condiciones y también por personalidad, como cuando asumió la ejecución de una falta directa de esas que gustan a cualquier especialista. Fran golpeó y el balón se estrelló en la barrera (32'). La siguiente también fue blanquiazul, protagonizada por un desatado Jeremy Jorge: conducción a toda prisa y chut con el punto de mira en la escuadra de la portería, pero sin la puntería necesaria (41'). A esas alturas, al Granada le iba a venir mucho mejor el descanso que a un Tenerife que había hecho más y mejor para intentar ganar. Pacheta tomó nota y no tardó en realizar los primeros cambios ,Loic y José Arnaiz por Oppong y Bouldini.
Salto de calidad y gol
Casualidad o no, el Granada retomó el camino con más firmeza y empezó a inquietar de verdad al Tenerife. Por ejemplo, con sus primeros disparos a puerta, uno de Gagnidze atrapado por Gabri (51) y luego con una triple ocasión que apagaron entre el arquero y Landázuri (53’). Captado el mensaje, Cervera intervino para refrescar las bandas. Quitó a Jeremy y Balde y puso a Alassan y a Noel (55’).
Pero la tendencia no se alteró. El Granada continuó perseverando con más decisión frente a un Tenerife menguante en casi todo, encogido en su campo, inseguro. Y esa pauta premió a los visitantes con el 0-1. La historia del gol empezó con una falta centrada que lanzó Alcaraz para que Gabri despejara a córner. En el saque de esquina, el mismo jugador rojiblanco le ganó el salto al guardameta y empujó el balón a la red por alto. Al Tenerife le iba a tocar hacer algo que no se le da bien, remontar.
Yse lo tomó en serio. Picado en el orgullo, sacó energía de su amor propio y pasó a coger el volante del partido. El Granada, a medio camino entre el alivio por haber hecho lo más difícil y el desconcierto por la reacción de su adversario, se las tuvo que arreglar para resistir. Cervera añadió argumentos con De Miguel y Gallego por Maikel y Sabina, que había emergido poco antes con un par de finalizaciones, una desviada por Luca a córner (69’) y otra, de cabeza, fuera (73’).
La reacción blanquiazul
El cronómetro comenzó a ser un enemigo más para un Tenerife creciente y un aliado para un Granada centrado en defenderse de cualquier manera, con Luca Zidane como último recurso, como ocurrió en el minuto 81 en un mano a mano casual con De Miguel.
El tramo final, cargado de incertidumbre, dio para el estreno del jugador del filial Guillem Trilla -relevó a un acalambrado Zoilo-, para un repunte del Granada con un chut cruzado de Álex Sola, para un paradón de Gabri a un golpeo de falta del experto Alcaraz, para una ocasión más de Jesús de Miguel, para un amago de sentencia por parte de Arnaiz y para que, en definitiva, la Copa del Rey se le fuera vaciando a un Tenerife que vendió cara una eliminación sin drama.
El cronómetro comenzó a ser un enemigo más para un Tenerife creciente y un aliado para un Granada centrado en defenderse de cualquier manera, con Luca Zidane como último recurso, como ocurrió en el minuto 81 en un mano a mano casual con De Miguel.
El tramo fina, cargado de incertidumbre, dio para el estreno del jugador del filial Guillem Trilla -relevó a un acalambrado Zoilo-, para un repunte del Granada, con un chut cruzado de Álex Sola, para un paradón de Gabri a un golpeo de falta del especialista Alcaraz, para una ocasión más de Jesús de Miguel, y para que, en definitiva, la Copa del Rey se le fuera vaciando a un Tenerife que vendió cara una eliminación sin drama.
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